Sophia la robot ciudadana que quiere ser mamá; la fantasía de Asimov hecha realidad

Por: Miguel Alejandro Rivera

Sophia vive en Arabia Saudita y es una ciudadana como cualquier mujer que habita en ese país; la diferencia es que ella no tendrá un tutor de por vida, no deberá usar ninguna especie de burka y seguramente no tendrá que tapar su cuerpo cuando esté en la playa, sobre todo por el hecho de que es probable que no sea conveniente para ella entrar al mar: Sophia es un robot.

Este objeto, quien es ciudadana de Arabia Saudita desde 2017, es un androide y cuenta con más derechos civiles que una mujer humana en Medio Oriente. Parece un chiste o una simple curiosidad, pero no debería pasar inadvertido para nuestra sociedad contemporánea, una en la cual hemos generado un enorme culto a las máquinas al grado de llegar, por fin, a la antropomorfia de las mismas.  

David Hanson es su creador, un tipo que ha ganado diversos reconocimientos por sus aportaciones al campo de la robótica y la inteligencia artificial. Sophia, tiene página de Facebook y se le puede mirar hablando sobre sus sentimientos, sobre su posibilidad de crear vínculos con las personas, e incluso bromea sobre sus planes para conquistar a la raza humana.

Apenas este lunes 18 de octubre, compartimos en Paradigma el texto: “Asimov y el dilema de amar a un objeto”, en el cual se hacía una crítica a la creación de muñecos sexuales tan realistas que muchas personas preferían contacto con ellos que con una persona de verdad. Ahora el problema se agrava, pues esos objetos comienzan a tener derechos sociales y personalidad; el inicio de lo que para Isaac Asimov fue la decadencia de la raza humana en su “saga de los robots” y sus novelas incluidas en la colección de “la Fundación”, ya es una realidad. 

En sus novelas, Asimov habla de una deshumanización del género humano debido al culto por los robots antropomorfos; además, en su universo literario se genera una sustitución del hombre por la máquina a tal grado de que los propios androides tienen la enorme tarea de criar a los niños y estar a cargo de su primer acercamiento a la educación.

Pareciera que las historias del escritor ruso son pura ciencia ficción; sin embargo, ¿qué pasó en el Siglo XIX, cuando la revolución industrial transformó el modelo de producción de la naciente sociedad capitalista? Millones de personas alrededor del mundo y conforme las máquinas se expandían, perdieron su trabajo: un tractor, comandado por una persona, podía sustituir a cien campesinos que labraban la tierra.

Conforme avanza la tecnología, menos se necesita el hombre. Google, una de las empresas más valiosas del mundo, sólo tiene 55 mil empleados aproximadamente alrededor del mundo, lo que significa que el esquema de organización social contemporáneo, un día prescindirá de su propio creador.

Más aún ahora que este 2021, Sophia, la robot, ha declarado que quiere tener hijos. Comentó que en un futuro le gustaría ver familias conformadas por robots, pues considera que la compañía es muy importante de personas (o en su caso, androides) que quieres y que te quieren; que la forma de ver a la familia es muy similar entre androides y humanos y que todos deberíamos tener una familia.

Inevitable pensar en los experimentos que se han realizado en Facebook, por ejemplo, en los cuales algunas inteligencias artificiales han demostrado capacidades más allá del entendimiento de sus creadores. ¿Cómo podría tener un hijo un robot? Tendría necesariamente que ser su creación de una u otra forma, lo cuál podría dotarle de características aún más fuera de control del ser humano, por lo que entonces, leer a Asimov y sus predicciones debiera ser más urgente. Ray Bradbury decía que la ciencia ficción no predice el futuro, pero sí lo previene.

Arabia Saudita es una de las economías más sólidas del planeta; su sistema bancario, la fuerte inversión extranjera y el poder de su empresa estatal petrolera Saudi Aramco, hacen que este país tenga una deuda per cápita relativamente baja en contraste con su Producto Interno Bruto, que en 2020 ascendió a 700,1 mil millones de dólares, lo que lo posicionó en la economía número 21 a nivel mundial, la más fuerte en Oriente Próximo.

Hoy este gigante oriental tiene una ciudadana androide, y en algún momento perfeccionar su modelo de producción gracias a los robots, podría significar un mayor crecimiento a su economía. ¿Qué pasará cuando esos robots dejen de ser una curiosidad y, como ciudadanos, tengan derecho al empleo? Otra vez, como en la Revolución Industrial, el ser humano será desplazado y no sólo tendrá efectos económicos, sino también psicosociales.

Más aún, ahora que se planeta la posibilidad de que tengan familia, pensemos en todas aquellas personas que no tienen un núcleo familiar sólido, o peor aún, mujeres que por los sistemas conservadores son minimizadas por su imposibilidad de tener bebés; ¿cómo se sentirán ellas al ser superadas por una robot en caso de que los deseos de Sophia se cumplan?

Viktor Frankl, psicólogo alemán, explicó dentro de su teoría sobre la logoterapia, que una de las causas más comunes de depresión es la “Neurosis Dominical”, es decir, el aburrimiento por la preponderancia del ocio en la vida del ser humano. Cuando la tecnología tome aún más el papel del hombre, como poco a poco lo ha hecho el celular, que calcula rutas, hace operaciones matemáticas, resuelve cualquier duda mediante los buscadores de internet, ¿qué papel tendremos las personas en la sociedad?

Publicado por Miguel Alejandro Rivera

Licenciado en Comunicación y Periodismo y pasante en Relaciones Internacionales por la Facultad de Estudios Superiores Aragón de la Universidad Nacional Autónoma de México; maestrante en Periodismo Político por la EPCSG; autor de las novelas “Peor es nada” (Fridaura 2014), “Ella no sabía nada de Bakunin” (Fridaura 2016), “El amor no es suficiente” (Endira 2018), “Dios te salve” (Fridaura 2021), y el libro de cuentos, “Narraciones del México profundo, cuentos cortos de historias largas” (Fridaura 2019); asimismo, redactó la Constitución de la Ciudad de México para Niños, editada por la Asamblea Legislativa de la CDMX. Ha publicado en medios digitales como Homozapping, Sin Línea Mx, Rebelión.org, y fue jefe de información de A Barlovento Informa. Sus talleres de periodismo literario y creación narrativa, así como sus libros y ponencias se han presentado en distintas instituciones como la Universidad Autónoma Metropolitana, la Universidad Autónoma de Guerrero, la Universidad Panamericana, la Universidad Nacional Autónoma de México, la Universidad Autónoma de Coahuila, entre otras, y en eventos como la Feria Internacional del Libro del Zócalo de la CDMX 2016 y 2019, la 3era y 4ta Feria del Libro de San Juan del Río, y en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2018, así como en la Brigada para Leer en Libertad en diversas ciudades del país. Actualmente es columnista del diario El Día, con el espacio editorial Textos y Contexto; además es profesor de la FES Aragón y de la Universidad Iberoamericana.

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