Teresa Echeverría González
Si quisieras escribir una historia conmigo aunque fuese pasajera, tendrías que estar en mi mundo de fantasías y creer en mis palabras, tendrías que vivir conmigo en un mundo oscuro y ser suicida con voz de sereno terciopelo negro, tendrías que convertirte en Lobo —te lo digo muy en serio— y aullar en días de luna llena con toda mi jauría. Yo tendría que comulgar con tu sangre en la copa bendita de Lucifer y tú, entregarte cual dócil corderito. Tendrías que conocer mi sombra, compartirla y ser mi fiel cómplice estando a la altura de Madame Bathory y sus fieles Thorko y Llona Joo, guardando el secreto de las tinieblas que seremos…
Para que escribamos juntos nuestra historia tendrías que ser un vampiro y vivir primero en la negrura de mi espíritu; no en lo sexual de mi cuerpo. Tendrías que conquistar mi alma y mi mente; no buscar mis sexis carnes. Tendrías que ser tan listo como para comprender que a las lobas se le conquista de otra manera y jamás comparándolas con la sensualidad de los cuerpos, ni con lo vulgar de una relación promiscua y pasajera, que tan sólo se despierta por un deseo carnal o por el sopor de la soledad o de la patética rutina.
Incluso, si desearas escribir un momentáneo párrafo, aunque momentáneo fuera, tendrías que estar a la altura del concepto de la palabra Osiris, porque eso soy yo, una Diosa.
Yo Soy Inmortal.
Y tú querido amigo, tan humano como eres, tendrías que ser como el faraón Sethy Merenptah, con profundos ojos negros de felinos misteriosos que veneran a Toth y a los gatos. Tendrías que hablarme con la lengua de las divinidades, así como habla el viento con el cosmos, y el cosmos con las estrellas, y las estrellas con las mariposas, y las mariposas con los bosques, y los bosques con los animales, y los animales con los dioses, y los dioses con los símbolos… de tal manera continuar así, para llegar al símbolo que hay en mí y poseer mi fuego eterno. Tendrías que ir hasta donde la imaginación del féretro nos lleve y dejarte guiar con mis tinieblas.
Tendrías que ser tan sencillo, tan inocente, tan sincero, tan libre y tan sombrío… Tendrías que amar a los insectos y conocer conmigo el secreto de las tumbas y las carnes corrompidas; tendrías que haber muerto y ser cadáver y ser ectoplasma que me cante al oído sonetos de amor suicida y disfrutar las incertidumbres de los mundos construidos juntos en los sepulcros.
Tendrías que tener un cuerpo joven, esbelto, bello y más aún; un alma vieja.
No sé ¿Aún quisieras?

Reblogueó esto en Fábula Gótica por Teresa Echeverría Artista Visual. Fotografía, Arte, Literatura y Algo más…y comentado:
Amig@s, hoy comparto con ustedes esta breve narrativa. Agradezco a Paradigma por la oportunidad. Espero que les guste la historia, una historia de un joven que desea a una loba imposible de alcanzar.
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