Por: Edna Paola Reyes Luna
En la ciudad de San Diego; vivía un joven de nombre Owen, estaba muy emocionado porque se acercaba la Navidad y al fin iba a poder celebrarla, pues habían pasado 8 años desde que su padre murió y nadie cercano a él había querido reunirse para pasar uno de los momentos más agradables del año.
Pero esta vez, todo fue diferente su mamá decidió que era una muy buena ocasión de dejar el dolor a un lado y seguir adelante es por ello que, tuvo el propósito de pasar la Navidad en Seattle con su hermano Joseph, sin pensarlo corrió a darle la noticia a Owen, sus ojos se llenaron de alegría, inmediatamente abrazó a su mamá y le dio las gracias por tan grata idea.
Así que, comenzaron a empacar lo necesario hasta que oscureció y se fueron a dormir, un largo camino les esperaba.
Era 23 de diciembre de 2021, ese día Owen y su mamá se encontraban en el Aeropuerto Internacional de San Diego con destino a Seattle.
Una vez dentro del avión, Owen empezó a sentir nervios porque era la primera vez que se subía a uno. El placer, era tan infinito que el vuelo fue ligero, hasta que por fin el piloto dijo que estaban por aterrizar.
Bajaron del avión, posteriormente recogieron su equipaje y se dirigieron a la zona de transporte, en donde, una camioneta ya los aguardaba para ir directamente a Robert Louis Stevenson 125 SW.
Llegaron a una enorme casa color beige; tenía ventanales impresionantes, además, estaba cubierta por adornos de madera. Tocaron la puerta y un hombre alto de pelo castaño y ojos café les abrió. Era el tío Joseph, quien se mostró sorprendido al ver a su familia después de tantos años.
No tardó mucho en darles un recorrido por toda la casa, tanto madre e hijo se quedaron estupefactos al ver todo lo que se hallaba en ella; hermosas pinturas, jarrones antiguos e instrumentos musicales. Las habitaciones denotaban elegancia y comodidad.
Una vez que se instalaron, sintieron hambre por lo que, el tío Joseph los invitó a comer fuera de la casa.
Descubrieron un restaurante que a primera vista lucía bastante bien, personas se encontraban en espera de una mesa de este modo, dedujeron que su comida debía estar deliciosa.
En efecto, tuvieron la oportunidad de probar las mejores hamburguesas de Seattle, así como, deleitarse con los sabores inigualables de unas cuantas donas (vainilla, caramelo y chocolate negro).
Terminaron de comer y regresaron a la casa a descansar un poco. Era de noche cuando los tres acordaron salir a recorrer el centro de la ciudad, observaron las bellas plazas, en especial las avenidas decoradas con un toque navideño.
Al día siguiente Owen, se levantó de buen humor, la cena de Nochebuena venía en camino.
Por lo que, a mediodía todos decidieron salir para ir de compras navideñas.
Trajeron consigo algunos mariscos desde cangrejo hasta salmón y para acompañar una exquisita ensalada de frutas.
Llegó la noche en la que todos compartieron momentos mágicos, llenos de esperanza y gozo, cenaron, bailaron y cantaron como nunca antes lo habían hecho.
No hay palabras para describir la dicha que se vivió en ese instante.
De repente se escucharon campanas por todos lados, indicaban que la Navidad había comenzado.
De esta manera, la familia pasó la mejor época de todos los tiempos, la cual significó la gloria en sus vidas y el amor entre cada uno de ellos.
