Por: Nathaly González Guevara
La mera palabra «cáncer » es abrumadora, pesada, hostil; sin embargo, una cosa es escucharla a lo lejos en un vecino, en la familia de un amigo, en el mundo de la farándula, y otra muy distinta es mirarlo de frente y tener la necesidad de emprender la lucha.
En México existe poca cultura respecto al tema de la prevención de problemas de salud, ello aunado a que los costos de los chequeos médicos resultan elevados para la media poblacional, son dos de los factores que impiden que muchos casos se conozcan sino hasta que ya se encuentran en una etapa avanzada.
En términos llanos podemos decir que existen 4 grados de dicho padecimiento (en los diversos órganos que pueden afectar: cerebro, seno, páncreas, estómago, piel, huesos, esófago, ovarios, colón, próstata, entre otros), l y ll son tumoraciones benignas, es decir, tratables y muy posiblemente curables, no obstante, los grados lll y lV son considerados malignos: altamente peligrosos por su grado de avance, ubicación, respuesta al tratamiento y condiciones particulares de cada paciente; en ocasiones irreversibles, progresivos y agresivos.
Dentro de un sistema público de salud deficiente (porque el propio Estado muestra su indiferencia) resulta considerablemente desgastante el transitar por una enfermedad de esta naturaleza; desde el hecho de recibir las citas tan espaciadamente (cuando en ocasiones el tiempo es precisamente lo que no hay), cuando un gran número de derechohabientes debe trasladarse desde el interior de la república, cuando «se va al día», cuando hay un solo especialista para cientos y cientos de pacientes y que hace lo que puede con lo que tiene, el ánimo y la esperanza de sobrevivencia en el paciente y su familia, decaen.
Es por ello que quienes tienen la posibilidad optan por buscar apoyo en fundaciones o en el sector privado. En México una de las más reconocidas e insignes instituciones que apoyan en la lucha contra el cáncer de mama es FUCAM, quien cuenta con especialistas, infraestructura y equipos de última generación que brindan una nueva esperanza a los cientos de mujeres que todos los días recurren a ella en busca de ayuda; aunque esporádicamente también se observa a algunos hombres por sus pasillos luego de recibir radioterapia contra alguno de los diversos cánceres.
Como decíamos, el factor económico juega un rol determinante en éste y muchos padecimientos, pues los implicados en la mayoría de los casos buscan opciones: desde la magia hasta la ciencia, pasando por la medicina alternativa, la religión y cualquier rayo de luz que se relacione con una probable cura. Con tristeza y frustración hemos sido testigos de que en pleno siglo XXl no se logra el óptimo cumplimiento del derecho humano a la salud, en nuestros hospitales públicos hay quienes pierden la vida por no poder buscar alternativas más prontas.
A pesar de lo que pudiera creerse, la ciencia médica no lo tiene todo resuelto, pues hay algunos padecimientos para los que aún no hay cura, existen tratamientos paliativistas que hacen más llevadero el curso, pero ello no es sinónimo de mejoría ni mucho menos de cura.
En nuestro país existe un puñado de especialistas del más alto nivel, por supuesto no puedo mencionarlos a todos, pero sí de forma especial, un amplio reconocimiento y gratitud al gran equipo conformado por la neuróloga Karla Salinas, el neurocirujano Manuel Altamirano, el radio oncólogo Capitán Luis Carrera Garzón, la paliativista Dra. Elisa Hernández, la tanatóloga Thelma y la enfermera Lic. Elvia Rivera por aferrarse a la ciencia y la dignidad, por el apoyo objetivo y el profesionalismo que los hace únicos.
El cáncer puede ser una de las experiencias de vida más difíciles, pero vale la pena luchar; revalorar y aprovechar cada instante.
A propósito del 4 de febrero, instituido como el día mundial de la lucha contra el cáncer, vale la pena revisar nuestros hábitos alimenticios y deportivos, crear conciencia sobre la importancia y valor que le damos a nuestra salud y desde luego, a la vida misma, pues desafortunadamente nadie se encuentra exento de la posibilidad.
