Amor deforme por la era digital

Erick Estrada Monter

Cada vez más aspectos de la vida se cuantifican por culpa de la tecnología, la sociedad parece rendirse a la complacencia de una vida materialista y de consumo, donde sólo tienes un valor por tu voluptuosidad, exotismo, estatus o imagen en redes sociales. La interacción humana transformada en información.

La tecnología tomó y deformó a la idea que se tiene por “amor”, poniendo de ejemplo a la molestia de que la persona esté en línea y no te responda como si el ser humano estuviera libre de los deberes y circunstancias más comunes, llegamos a pensar que nos están siendo infieles. Si es cierto que se demuestra que el escenario es posible, estar sujeto a ver a qué horas se conectó es ahora un foco de alerta que nos quita tranquilidad.

Las personas ahora nos comportamos y presentamos igual que un objeto de consumo, creamos una imagen digital en la que posteamos los momentos de nuestra vida más instagrameables al mismo tiempo se ignora cualquier aspecto que nos recuerda lo ordinarios que somos. La competencia ahora es ver quién es el más interesante, quién tiene la vida más divertida y elegir a la persona que más se parece a lo que somos o aspiramos; buscamos un espejo de nosotros.

En lugares como las plataformas de ligue la idea anterior se ve ejemplificada, personas convertidas en productos de centro comercial agradables para otros productos-consumidores y que sumado al principio de oferta y demanda los productos mayormente solicitados se vuelven en objetos de lujo que únicamente llenan a la persona de ego y atención. A todo esto, los marginados que rechazan entrarle a este juego se vuelven invisibles y la mayoría solitarios.

Porque vivimos en una época súperindividualista en la cual la pareja ahora debe ser un molde muy parecido a lo que somos, una época predominada de mujeres y hombres denominados por ellos mismos como de alto valor que predican las ideas de que tu hombre debe ser proveedor o que la mujer debe sentir que no estás disponible para que deba competir por ti. El amor y sus relaciones mutan entonces en cumplir un objetivo de inversión que debe dejarnos dividendos de algún tipo.

Hoy en día se aplaude cuando una persona se preocupa únicamente por uno mismo y su individualidad, se engalana el rechazo y el alejamiento. Algo tan simple como mantener triángulos y cuadrados separados, no se trata de soportar conductas negativas, pero la realidad es que hemos olvidado que en conceptos como el amor no todo es positivo, el amor deforme de la era digital carece de todos sus rasgos negativos que van unidos irremediablemente cómo las espinas de una rosa: sin compromisos, sin dolor, sin incertidumbre, sin diferencias y sólo placer.

El amor y sus relaciones pasaron de ser la realización del otro en uno mismo y una manifestación natural entre personas plenas y felices a exclusivamente llenar una necesidad, ahora si nuestra pareja no sirve para reafirmarnos entonces acudimos al rechazo o alejamiento.

Sin duda la idea del amor es diferente para cada persona y se deforma dependiendo de los tiempos y circunstancias, pero algo que debe prevalecer es la idea de que el amor es ver y reconocer a la otredad como algo diferente a ti, para funcionar como unión de dos individuos que por su pasión, anhelo y trascendencia puede crecer y funcionar como en un nosotros.

Publicado por Paradigma

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