Por: Itzel Escalona
Villa Sola de Vega es un pueblo rico en historias, entre ellas están las memorias de quien llamaremos Dolores, una mujer con la primavera en su mirada, serena y con sed de libertad; sesenta y ocho años en este mundo le han bastado para vivir los amargos efectos de un matrimonio forzado. Hace un poco más de medio siglo, dos personas completamente desconocidas contrajeron nupcias, desde ese entonces, los únicos sentimientos que Dolores conoció durante su vida de casada son el rencor, el desagrado y el terror de vivir a lado de un hombre alcohólico y bastante violento. Dime quién eres, dime quién eres dios mío, que tanto me haces sufrir. Y mi corazón marchito, por ti llora sin cesar.
Dolores, con un nudo en la garganta que no puede ocultarse ni tras el tobalá típico del pueblo, ni tras los valles y montañas que lo rodean, y menos en la música de clarinetes y trombones que resuenan en el pueblo al llegar septiembre, tuvo que decirle adiós a su familia, a la casa con piso de tierra que tantas veces la vio correr y jugar a las escondidas con sus hermanitos y a las pequeñas rendijas que se hacían entre las uniones de las láminas del techo donde cada noche recostada en esa pequeña cama compartida se podía apreciar una limpia y clara noche estrellada. Sólo en ti tengo esperanza, bien de mi vida, mi único amor. Porque en ti veo que se alcanza, la paz querida del corazón.
Una espesa neblina se apoderó del alma de la mujer al pasar de los días, como la que se hace presente en las frías mañanas de invierno en la falda de la sierra. Un completo calvario está tatuado en su piel, cicatrices de cada golpe, de cada humillación, de cada insulto que escupió la boca de aquel hombre, cicatrices que sólo el tiempo y el olvido son capaces de curar. Si a tus oídos llegan mis ruegos, mitiga el fuego de mi pasión. Calma la pena que me consume, y da tu perfume a mi corazón.
Su vida era un eterno bucle, cada día lo mismo; despertar, limpiar, cocinar, grito, golpe. Despertar, limpiar, cocinar, grito, golpe. Grito, golpe, golpe. Dolores se preguntaba cada noche, si vivir a lado de un hombre ahogado en el alcohol era el rumbo que el destino le había marcado.
Debería ser así, ¿no? ¿Qué dirían las vecinas, sus hermanas, y su propia madre?
¿Que ni siquiera es capaz de ser una buena mujer? ¿Cómo podría fracasar si había sido criada especialmente para ello? ¿Qué no había pasado incontables horas aprendiendo a cocinar, a limpiar y sacudir mientras sus hermanos varones aprendían a escribir? ¿Qué le hubiera gustado ser a ella? ¿Enfermera? ¿Profesora?
¿Abogada? ¿Escritora? No debería estar pensando en cosas inútiles ¿Por qué con ella debía ser diferente? Su realidad estaba aquí, en esas cuatro paredes asfixiantes, con un labio sangrando y un moretón en el ojo. Tal vez su suerte la había abandonado, y solo le restaba depositar toda su esperanza en tres seres; en la
pequeña de ocho meses que estaba recostada inocentemente en su pecho reclamando el calor maternal, en un varón floreciendo dentro de su vientre y en Dios. Dame por Dios tu amor, y no hagas sufrir a mi corazón. Que te adora fiel, con loca pasión.
No me hagas sufrir, tenme compasión, por dios.
Pero un día, como si el orar cada noche, día y atardecer hubiera sido suficiente, el hombre cruzó el umbral de aquella puerta y no regresó más; salió con su típico sombrero de paja y su cinturón de cuero desgastado por cada puñetazo que Dolores y sus hijos recibieron con él. A la fémina no le importaba en lo más mínimo el paradero de su ahora exesposo, tal vez había ido con alguno de sus compadres, o estaría tirado en alguna banqueta de la calle porque ni siquiera podría recordar donde vivía, incluso podría estar con su otra familia. De igual manera, eso ya no importaba, el hombre sólo había dejado en esa pequeña casa de madera un vago recuerdo y su inconfundible aroma de licor y tabaco.
En toda la república hay muchas Dolores, tan solo Oaxaca se encuentra en los estados con mayor porcentaje de matrimonio infantil, seguido de Chiapas (44.82%) y Guerrero (42.41%), acorde con cifras del Congreso del estado Libre y Soberano de Oaxaca. Mujeres que están expuestas a cualquier tipo de violencia, trata de personas, el trabajo forzado, las mutilaciones y la explotación sexual.
Dolores comenzó a buscarse la vida, dejó su morada porque cada rincón había sido testigo de su dolor y de sus súplicas, lo que menos quería era recordarlo. Limpiaba, lavaba y cocinaba en viviendas, recibiendo a cambio comida y un techo donde vivir. Así pudo darles sustento, alimento y una educación a sus pequeños. Quizás el sol no iluminaba todos sus días, pero esto era mejor que recibir una humillación cada noche.
Marcas del pasar de los años se han plasmado en el mapa de su rostro y de su alma, con las sienes nevadas recuerda su juventud nublada por varón ciegamente enamorado del elixir destilado de la malta, el agave, la viña y la caña. Pero ahora solo es eso, un recuerdo más. Sus hijos se casaron y ahora viven con sus familias, sus fines de semana son avivados con las cálidas carcajadas de sus nietos corriendo por su patio. Cada que regresa a su pueblo natal para visitar a sus hermanas, en su mayoría viudas, el característico olor de una memela de tasajo ahumado se desprende del comal de barro que les heredó su madre; y contemplando la típica alfombra verde que se hace en las parcelas y un cielo con nubes blandas como los cultivos de los árboles de algodón enraizados en su jardín, siente que ha comenzado a vivir.

Los mejores 5 minutos de mi día, la lectura refleja el sufrimiento de Dolores y de cada persona que pasa por eso, gracias a la escritora por acaparar los sentimientos en el texto. ✨
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Un placer enorme leer a esta gran escritora en la que te estás convirtiendo, tu talento al escribir me deja ver qué las líneas expresadas te cubren de experiencias renovadas, literatura creativa y las grandes letras que te llevarán a ser exitosa aún más, gracias por dejarme está grata experiencia de leerte.
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Muchas gracias por tu tiempo para leer y comentar este texto. Qué bueno que lo hayas disfrutado.
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Muchas gracias por tu tiempo para leer y comentar este texto. Qué bueno que lo hayas disfrutado.
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