Los peligros de amar y dejarse amar

Por: Esperanza Cativo

¿Cuánto dolor puede desbordarse y apresurar la carrera en su paso por la memoria?

Los ecos que chocan en la estrella rosada que se vacía

    -porque antes fue bermeja-

        y el tiempo los estrangula

         los transforma en

             líderes de sollozos fortuitos

          y así

             el tiempo, acribilló a la estrella.

El dolor por su muerte

 retumbó en el vaivén de los cimientos

 que le daban color a las copas

                        de su universo corpóreo volviéndose promesa que una vez extinta,

      se escucharían sones que harían vibrar desde      el recuerdo, hasta la punta de sus dedos.

Cabello azabache

   -donde se prendían las flores huérfanas-

        que sus árboles olvidaban

                   y el viento

                        las hacía danzar

En esa cascada oscura

     se entrelazaba el amor

        que se ahogó

             por la penetración del miedo.

No dijo nada

       se paralizó

            y el tiempo, acribilló a la estrella.

Amar y dejarse amar

   son caminos afines

     que después se besan para repelerse

y desde una esquina nublada

    ella yace inerte

      por el verano de su vida

        leyendo,

          tocando sus cicatrices

           pero el tiempo pasa

               y abrirá camino

                   a una nueva estrella.

Publicado por Paradigma

Medio de comunicación dedicado al periodismo literario de largo aliento; nuestras bases son la ética, la veracidad, el respeto a las fuentes y a las audiencias.

Deja un comentario