8M en nuestros ojos y voces

Por: Priscila Hernández Vázquez y María Ángeles Serrato Mora

Es un miércoles muy soleado. Nos reunimos en torno a la Fiscalía del Estado de Puebla. Poco a poco, mujeres, colectivas y contingentes de morras con sus cartulinas, muchas de ellas muy jóvenes, con sus pañuelos verdes y alguna prenda morada se congregan para marchar. Algunas de ellas lo hacen por primera vez porque están hartas de la violencia que se vive en Puebla. De enero a marzo de este año se registraron 6 feminicidios de acuerdo a los datos de la Fiscalía General del Estado de Puebla.

Nos unimos con varias mujeres, todas íbamos por el mismo objetivo.

Todas las mujeres gritábamos:

“Si la policía no me cuida, me cuidan mis amigas”.

Cuando todas seguían gritando conocimos a Claudia.

Claudia es una mujer ya adulta, de aproximadamente 45 años. Claudia portaba un vestido morado que le llegaba debajo de las rodillas. Empezamos a platicar con ella.

-¿Qué te motivó a venir a la marcha?

-Yo no estaba interesada en asistir ni nada de eso. Me considero una persona neutra. Bueno, hasta ese momento.

Claudia guardó un breve silencio. Su rostro se puso serio. Claudia pareció pensar en su hija.  Claudia es como muchas mujeres en Puebla de su generación, una mamá que sola ha sacado adelante a su hija.

-Esta marcha me hizo poner una coma a mi opinión. Ver a mi hija organizarse con un grupo de amigas para que no estuvieran solas y ver a mujeres haciendo lo mismo cuidándose entre ellas fue algo, digamos, muy emocional.

Mientras que todas brincaban el performance “el que no brinque es macho”, Claudia se enfocó en contestarnos.

-Tengo miedo a que entre tantas mujeres no esté mi hija y por un momento me puse a pensar que si así se sentirán las madres que marcharon porque sus hijas ya no están. Entonces cuando sentí eso me dieron ganas de gritar más fuerte, no llevé un cartel como muchas jóvenes, por lo que agarré el que llevaba mi hija y lo levanté.

A Claudia se le notaba muy expresiva. Hizo un gesto de preocupación.

Algo que se nos quedó muy grabado fueron las palabras de Claudia:

-Ahora veo las marchas diferentes; las mujeres ya no se dejan. Las mujeres ahora gritan y no se quedan calladas. ¡Cómo estaba tan equivocada sobre las marchas!

-No quiero ir a otra marcha feminista por miedo. ¿Miedo, a qué? Si un día mi hija me falta, sobrina, nieta. No aguantaría y rompería todo. Destruiría y quemaría todo a mi paso.

***

El Centro histórico de Puebla es Patrimonio mundial de la Humanidad. Todos los días circulan cientos de personas, turistas, gente trabajadora, estudiantes, etc. Ese día fue diferente para las mujeres que por primera vez asistieron a la marcha de 8M.

La marcha avanzó de la Fiscalía del Estado, en la 5 de mayo hasta el centro histórico. Frente a la Fiscalía se encuentran las cruces de mujeres desaparecidas o cuyos feminicidios no han sido resueltos. Como es el caso de la pediatra Zyanya Estefanía Figueroa Becerril, entre otros casos.

La marcha tomó todo el Boulevard 5 de mayo, una avenida arbolada, donde se realiza cada año el desfile 5 de mayo el más importante de Puebla.

Miles de mujeres marchábamos con el objetivo de exigir los derechos de las mujeres y lanzábamos consignas.

Cuando llegamos a la esquina de la Catedral algunas mujeres daban vuelta hacia la izquierda y otras se iban derecho, sobre la 3 Poniente con rumbo al congreso del Estado de Puebla, entonces tomamos la decisión de ir hacia la 3 poniente con rumbo al zócalo, algunas mujeres bajaban sobre la 3 corriendo, pues en esa parte se estaba poniendo algo pesada la marcha, y algunas colectivas lanzaban bombas de color rosa.

Isis una chica de aproximadamente 25 años nos tuvo confianza y nos empezó a hablar de manera amigable, le preguntamos qué es lo que se llevaba de la Marcha.

-Me llevo una experiencia única ya que es la primera vez que asisto a una marcha para exigir mis derechos.

-Primero tenía miedo de ir porque he escuchado que hay violencia entre las mismas mujeres o los policías, pero al final dije si no voy toda esa violencia en contra de nosotras las mujeres nunca acabará.

-Fue algo bonito al ver tantas mujeres juntas siendo ellas mismas y dejando a lado todos los estereotipos para poder luchar por un mismo objetivo.

***

Cuando íbamos por la avenida Reforma y la 9 Sur, se me hizo ver a una abuelita junto con un grupo de chicas.

Me llamó la atención porque era la primera abuelita que había visto en todo el trayecto de la marcha.

Nos acercamos a la abuelita.

Iba caminando a su ritmo ya que llevaba su bastón como apoyo. Fue cuando me acerqué y me presenté solo con mi nombre a lo que ella correspondió con un saludo.

-Yo me llamo María Miriam.

La mujer tenía 65 años.

En eso le pregunté cómo se sentía.

-Con una emoción que aún no logro expresar. Escuchar a muchas jóvenes gritar se me pone la piel chinita y me dan ganas de llorar.

-Ver a jóvenes que exigen algo que en mi época no se veía por miedo.

Mientras que ella me seguía platicando señaló hacia el frente y me pregunté que, si tenía que ver algo, ella me dijo que ahí estaba su nieta con un grupo de amigas.

-Antes decía que las feministas sólo hacen vandalismo, claro, lo decía por lo que veía o mejor dicho me mostraban los medios de comunicación. Viví en la ignorancia, pero desde que pude decir sobre mi violencia sexual y ver que muchas mujeres ya no te tachan o juzgan, me dio un sentimiento de paz. Ver a personas gritar por justicia y leer tantos carteles que por fin vi la realidad.

En ese momento la señora Miriam nos sonrió y siguió adelante con nosotras.

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En Puebla, se emitió la Alerta de Violencia de Género contra las Mujeres del Estado de Puebla. Esta Alerta abarca a 50 municipios. En octubre del 2019, el Gobierno de Puebla presentó un informe de resultados y acciones.

Unos días antes de la marcha se aprobaron dos leyes en el Congreso del Estado de Puebla: la Ley Malena y la Ley Monzón.

La Ley Monzón suspende la patria potestad de un padre feminicida y no permite que la familia del feminicida se quede con la patria potestad.

Sin embargo, la violencia no disminuye.

El feminicidio es el grado extremo y más alto que sufre una mujer.

En el año 2013, el Congreso de Puebla reconoció el tipo penal de feminicidio.

El artículo 338 del Código Penal define un feminicidio como: quién prive de la vida a una mujer por razones de género.

De acuerdo con los datos del Secretariado Nacional del Sistema Nacional de Seguridad Pública, en Puebla, entre el año 2017 a enero de 2023 se han contabilizado 36 feminicidios.

Sin embargo, los datos del Observatorio de Violencia Social y de Género de la Universidad Iberoamericana de Puebla contabilizan 54 probables feminicidios, tan sólo en el año 2022.

***

Estábamos todas brincando al lado de un hombre y gritando “la que no brinque es macho”, cuando vimos a Carolina que estaba enfrente de nosotras, ella volteó y nos sonrió.

Se acercó a nosotras y le preguntamos que si venía sola o con sus amigas.

Ella venía con unas amigas.

-Yo vine a la marcha de este 8 de marzo, aparte de que fue mi primera marcha, fue más que nada porque ya estoy harta, estoy hasta la madre de este sistema patriarcal que nos reprime y nos quiere mantener lo más herméticas posibles.

-Porque ya estoy harta de que desaparecen, que violan mujeres, niñas e incluso perritas, porque quiero alzar mi voz por las que ya no pueden.

En eso le dije que éramos todas muy valientes al venir y pelear por una causa todas juntas.

A encontrarnos a nosotras mismas a lo que ella respondió:

-Gracias al feminismo yo encontré mi propia voz que ya no tiembla y que se mantiene fuerte a cualquier cosa.

-Porque cosas tan simples como escoger ropa se vuelve un martirio porque te dicen, “no tan corta, no tan escotada, no tan reveladora”, el cambiarse diez veces de ropa para encontrar algo lo “suficientemente bueno” para que no te acosen, porque estoy cansada y siento que debía salir a marchar por todas las mujeres que me han dado la fuerza de seguir adelante.

En ese momento vimos como todas las mujeres hicimos un hermoso silencio por las que ya no están.

Cuando llegamos al zócalo de Puebla, Carolina me dijo:

-Mi experiencia fue muy agradable, fue mi primera marcha y lo que sentí fue indescriptible, estar un lugar lleno de mujeres, en un lugar donde me entienden y se aceptan tal y como uno es, es increíble.

Eran cientos de mujeres con las que habíamos marchado, 50 mil, mujeres, según las colectivas organizadoras.

-En todo momento me sentí segura, cuidada, abrazada por todas, fui yo en todo sentido, y realmente fue muy pacífica, en ningún momento tuve que correr porque me sintiera amenazada, honestamente una de las mejores experiencias de mi vida que sin duda seguiré repitiendo”.

***

Esta marcha fue a la primera que asistimos ambas, no como periodistas si no como mujeres, para conocer historias; y narrar lo que realmente se vive en una marcha y no vivirla como un espectador.

Para Angie, fue muy agradable asistir a la marcha ya que nunca había ido a una actividad feminista, me quedo con lo vivido y no con lo que dicen los medios de comunicación.

Para Pris, realmente solo veía la marcha como espectadora, ya que las amigas que tenía anteriormente solo criticaban a las feministas, pero por fin salir a encontrar mi voz y ver que la marcha realmente no es como no las dicen siempre, es algo maravilloso ver a varias chicas unidas y protegiéndonos entre todas.

“La marcha nos unió a todas”.

Publicado por Miguel Alejandro Rivera

Licenciado en Comunicación y Periodismo y pasante en Relaciones Internacionales por la Facultad de Estudios Superiores Aragón de la Universidad Nacional Autónoma de México; maestrante en Periodismo Político por la EPCSG; autor de las novelas “Peor es nada” (Fridaura 2014), “Ella no sabía nada de Bakunin” (Fridaura 2016), “El amor no es suficiente” (Endira 2018), “Dios te salve” (Fridaura 2021), y el libro de cuentos, “Narraciones del México profundo, cuentos cortos de historias largas” (Fridaura 2019); asimismo, redactó la Constitución de la Ciudad de México para Niños, editada por la Asamblea Legislativa de la CDMX. Ha publicado en medios digitales como Homozapping, Sin Línea Mx, Rebelión.org, y fue jefe de información de A Barlovento Informa. Sus talleres de periodismo literario y creación narrativa, así como sus libros y ponencias se han presentado en distintas instituciones como la Universidad Autónoma Metropolitana, la Universidad Autónoma de Guerrero, la Universidad Panamericana, la Universidad Nacional Autónoma de México, la Universidad Autónoma de Coahuila, entre otras, y en eventos como la Feria Internacional del Libro del Zócalo de la CDMX 2016 y 2019, la 3era y 4ta Feria del Libro de San Juan del Río, y en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2018, así como en la Brigada para Leer en Libertad en diversas ciudades del país. Actualmente es columnista del diario El Día, con el espacio editorial Textos y Contexto; además es profesor de la FES Aragón y de la Universidad Iberoamericana.

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