A 44 años de que el régimen iraní desapareció a 11 miembros de la comunidad bahá’í

Redacción Paradigma

Con el establecimiento de la República Islámica de Irán en 1979, los ataques contra los bahá’ís alcanzaron nuevas cotas: las de la política oficial del nuevo gobierno Iraní. Si bien en el pasado los ataques solían ser espasmódicos, y el apoyo del gobierno a dichos ataques respondía a intereses políticos, los clérigos que llegaron al poder durante la revolución iraní trajeron consigo profundos y duraderos prejuicios contra los bahá’ís.


Aun antes de que el Ayatolá Jomeini regresara del exilio para asumir el poder en febrero de 1979, el aumento de los ataques contra los bahá’ís era el prólogo a la persecución generalizada que se avecinaba.


En 1978 murieron al menos siete bahá’ís, a menudo producto de la violencia generada
por masas. Cuando se redactó la nueva constitución de la República en abril de 1979, se mencionaron y protegieron específicamente determinados derechos de las minorías cristiana, judía y zoroastriana de Irán. Sin embargo, no se hizo mención alguna de los derechos de la comunidad bahá’í, la minoría religiosa más grande de Irán.


Conforme a la noción iraní de gobierno islámico, esta exclusión ha llegado a significar que los bahá’ís no gozan de derechos de ningún tipo y que pueden ser atacados y perseguidos con impunidad. Las cortes de la República han negado a los bahá’ís el derecho a obtener resarcimiento o protección frente a las agresiones, los homicidios u otras formas de persecución, y han dictaminado que los ciudadanos iraníes que maten o injurien a los bahá’ís no son responsables de daños porque sus víctimas son “infieles sin protección”.


La comunidad bahá’í, sin poder hacer valer sus derechos civiles, vio como se deterioraba rápidamente su posición en el seno de la sociedad iraní. Posteriormente, en noviembre de 1979 el Ministerio de Educación decretó el despido de todos los maestros bahá’ís y les exigió devolver todos los salarios que habían percibido anteriormente. Al menos siete bahá’ís murieron en 1979. Dos fueron ejecutados por el gobierno y uno fue ahorcado en la cárcel.


Otros fueron golpeados hasta morir o asesinados en incidentes locales. El gobierno entonces comenzó a encarcelar y ejecutar sistemáticamente a las dirigencias elegidas y nombradas de la comunidad bahá’í iraní.


El 21 de agosto de 1980, los nueve miembros de la Asamblea Espiritual Nacional de Irán: Kambiz Sadeghzadeh, Abdol-Hosein Taslimi, Ebrahim Rahmani, Hosein Naji, Manouher Ghaiem-Maghami, Ataollah Mogharrabi, Yousef Ghadimi, Bahiyyeh Naderi y Houshang Mahmoudijunto se encontraban reunidos junto con dos miembros de la junta auxiliar de la administración bahá’í, Yousef Abbasian Milani y Heshmatollah Rowhani, para debatir la situación de los bahá’ís encarcelados en Yazd y Hamadán.
Aproximadamente a las 16:00 horas, la reunión fue asaltada por varios pasdars. Los miembros de la Asamblea Nacional, así como los dos miembros de la Junta Auxiliar, fueron secuestrados y desaparecieron sin dejar rastro… Es casi seguro que fueron ejecutados. Nunca más se supo de ellos.

Los nueve miembros de la Asamblea Nacional de la Comunidad Bahá’í de Irán / Foto: Comunidad Bahá’í de México


En todo ese año murieron al menos 24 bahá’ís. Veinte fueron ejecutados por el gobierno y los demás fueron lapidados, asesinados o incinerados. En 1981 murieron al menos 48 bahá’ís en Irán, entre otros, la llamada “segunda” asamblea espiritual nacional, que se había reconstituido para sustituir a la primera. Ocho de sus miembros fueron ejecutados el 27 de diciembre de 1981.

Al menos 32 bahá’ís fueron ejecutados o asesinados en 1982, 29 en 1983 y 30 en 1984. Nuevamente, los blancos de estas ejecuciones a menudo eran miembros de los consejos e instituciones bahá’ís de Irán.

Para más nformación sobre la comunidad bahá’í, visita: https://bahai.mx/vida-espiritual/

Publicado por Paradigma

Medio de comunicación dedicado al periodismo literario de largo aliento; nuestras bases son la ética, la veracidad, el respeto a las fuentes y a las audiencias.

Deja un comentario