Por Manuel Bautista / FES Aragón
Juriquilla, Qro.- Con motivo del MovArt Festival de Artistas en Movimiento, se llevó a cabo una clase de periodismo literario en la Escuela Nacional de Estudios Superiores (ENES) Juriquilla, impartido por el internacionalista y periodista Miguel Alejandro Rivera, también editor de Excélsior.
Durante su intervención, Rivera abordó la evolución del periodismo en un contexto de creciente competencia con medios audiovisuales y plataformas de streaming. Destacó que, en la actualidad, “el desafío para el periodismo es captar la atención de una audiencia que está constantemente bombardeada por diversas formas de contenido”.
Asimismo, mostró sus libros y subrayó la importancia de dar tiempo a la obra para que pueda transmitir un mensaje significativo. Enfatizó la necesidad de combinar la literatura con el periodismo para “crear titulares atractivos y efectivos,” destacando que la carrera por captar el tiempo de la audiencia es constante y competitiva.
El periodista explicó que la verosimilitud y la calidad de las fuentes son fundamentales en el periodismo. Afirmó que “un periodista sin fuentes confiables no puede considerarse un verdadero periodista.” Rivera argumentó que toda investigación periodística depende de la profundidad y la cantidad de las fuentes, y citó el libro La Casa Blanca como un ejemplo de cómo un reportaje puede transformarse en un libro gracias a una investigación exhaustiva.
En su análisis del periodismo literario, Rivera resaltó que este enfrenta una lucha constante con los medios audiovisuales. “Dado que en la era actual todos estamos rodeados de pantallas, el audiovisual tiende a establecer conexiones neuronales menos profundas.” El objetivo del periodismo literario es lograr un “rapto límbico,” un mecanismo que permite que el texto permanezca en la memoria del lector, no solo mediante la narración, sino también evocando sentimientos profundos.
Además, también discutió la importancia de los estímulos neuronales en la lectura, comparando el impacto de la lectura con el de la música y la televisión. Explicó que la literatura, aunque puede ofrecer una variedad de estímulos, debe estar cargada de “pasión y emoción para ser efectiva.” La elección de palabras y el uso de figuras retóricas son cruciales para generar un impacto emocional en el lector.
El ponente también habló sobre la importancia del encuadre en la información. Argumentó que tanto la imagen como el texto juegan un papel crucial en la interpretación de la información, y que el autor debe decidir cómo presentar las ideas para lograr el máximo impacto.
Rivera citó a Martín Caparrós para definir la crónica como “una forma de periodismo que explora aspectos que no son noticia inmediata.” Criticó el periodismo que se limita a reportar sobre poderosos o eventos marginales y advirtió sobre los peligros del periodismo aburrido. La empatía y la conexión con la sociedad son esenciales para enriquecer la narrativa, y la literatura juega un papel importante en este proceso.
Inspirado por la literatura de Jon Lee Anderson y Ryszard Kapuściński, Rivera explicó que “los textos que solo acumulan datos tienden a ser aburridos.” El abuso de cifras y citas puede perjudicar la musicalidad del texto, por lo que es fundamental equilibrar lo literario con la información.
El curso también incluyó ejemplos comparativos de cómo diferentes medios abordan la investigación, destacando la profundidad de El País en contraste con las notas más superficiales de Reuters. Rivera concluyó su presentación reflexionando sobre la importancia de la interpretación en la escritura y cómo los libros pueden iniciar un diálogo entre el autor y el lector.
El evento, dirigido a la comunidad estudiantil y visitantes, ofreció una valiosa oportunidad para explorar las técnicas del periodismo literario bajo la guía de un experto. Rivera concluyó con una reflexión sobre el propósito del escritor: “Decidir qué mostrar y qué borrar para lograr una comunicación efectiva.”

Fotos: César Gael Orozco Mendoza / FES Aragón
