El tiempo es un invento del capitalismo

Por: América Novoa

El día de hoy, como de costumbre, se me hizo tarde para ir a la escuela. No asistí a la clase de las 7am, tampoco a la de las 9am. La cuestión con el tiempo siempre ha sido un tema para mí, sobre todo ahora que caigo en conciencia y me hace reflexionar sobre la definición y el valor que le ha atribuido la sociedad a algo tan intangible como el tiempo. 


«El tiempo es dinero» y «el tiempo es lo más valioso» es lo que suelo escuchar más veces de las que quisiera. Estas tan solo son unas pocas frases que también yo he dicho. A lo largo de estos años he podido analizar aún más, así que me di la tarea de profundizar y buscar la raíz, y como ya supondrán, sí, efectivamente viene desde casa. 


Siempre supe que sentir desesperación, sentir que voy a prisa, sentir un dolor en el pecho, no era normal.  ¿A qué quiero llegar con todo esto? Mientras iba de camino, estaba escuchando música. Puse un playlist al azar, cuando de pronto suena la canción «Insomnio» de Cultura Profética, la cual dice: «Hace falta aire fresco porque me estoy perdiendo en la ciudad de la prisa, la ciudad del consumo, la ciudad de las rejas, del bloqueo y del impuesto, la ciudad que es embudo». «Ojo que me ve todo hecho un nudo y no hace más que contar y contar».
 
La mayoría de las muertes las atribuyó a la desesperación de la gente, desesperación por cruzar la calle, desesperación por llegar rápido a un lugar, la desesperación por vivir, por quererlo todo y al instante, desesperación, desesperación y más desesperación. 


¿Acaso será que tenemos prisa de morir? ¿Prisa de qué? ¿Por qué no tenemos la capacidad de tener serenidad en nuestras vidas? ¿Por qué no somos capaces de vivir el presente? ¿Por qué siempre estamos corriendo? ¿Por qué siempre estamos hablando de planes a futuro? ¿Por qué no disfrutamos el aquí y el ahora? ¿Por qué vivimos en cualquier momento menos en el presente? ¿Por qué es más importante el pasado y el futuro? El pasado ya pasó y, ¿el futuro? El futuro es incierto. 


Nos lamentamos eternamente por el pasado; como seres nostálgicos, anhelamos y deseamos volver al pasado, pensando siempre pensando en el hubiera. Nos llenamos de utopías la cabeza, vivimos de fantasías, porque el imaginar cualquier vida es mejor que imaginar la vida propia, por eso buscamos fugas de realidad, vemos películas, leemos libros, somos seres imaginativos, creados a base de sueños, puros sueños.


Al futuro le tenemos miedo, miedo a la incertidumbre, por eso nos estresamos; comenzamos a crear escenarios imaginarios en nuestra cabeza, cuando casi siempre la vida es más sencilla de lo que creemos, pero nos encanta llenarnos de ideas, de suponer, de creer cosas.
Todo es más importante que el tiempo presente; a ese no le tomamos importancia; sin embargo, es todo lo que tenemos. 


Venimos a ser creadores de nuestra realidad, somos los directores de nuestra película, nosotros la dirigimos. 
Bien dicen «lo que crees, lo creas». ¿Qué decides creer? ¿Qué decides vivir? ¿Cómo? ¿Por qué? ¿Para que? .
¿Eres por el simple hecho de ser? ¿O es por lo que haces? ¿Qué eres? ¿Qué es el ser? ¿Quién eres? ¿Cómo te percibes? ¿A dónde vas?

Foto: América Novoa

Publicado por Paradigma

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