Revolución y lucha, el recuento de Gasca Salas en  El cantor con el sol en el sombrero

Por Marcos Pablo López

Hablar de León Chávez Texeiro sin duda alguna es hablar de arte, de revolución, de protesta, de libertad, de sensibilidad ante las injusticias de los pueblos oprimidos.
Y no se podía esperar menos de alguien que ha nacido en el seno de una familia de cantores y luchadores sociales, y de quien en su juventud se vio inmerso en circunstancias políticas y socioculturales críticas para el país, caracterizadas principalmente por la represión de finales de los años sesentas.


La vida de León Chávez es un viaje por la historia de la lucha proletaria y los movimientos obrerocampesinos, y no sólo como testigo, sino como activista involucrado directamente levantando la voz, exigiendo y luchando por sus derechos, caminando con ellos codo a codo y en la calle siendo mucho más que dos, como dijera Mario Benedetti.


A lado de la mujer, de la mujer mariposa, de la chava de la Martín Carrera, de Guadalupe Salazar,  de Julia Sanchez, de María, de la vieja gorda y callada, de Ponciano Flores, de Cipriano Hernández, de Cornelio Rosas, de Leonides, del vecino, del chófer del metro, de los Zapatistas, para irse volando otra vez.


Por ello, me complace escribir sobre este libro titulado El cantor con el sol en el sombrero, del académico y escritor Jorge Gasca Salas, donde el autor nos muestra, además de un trabajo de investigación muy bien documentado, no sólo al personaje, al cantante, al artista, sino también a la persona, al hijo, al hermano, al padre, al esposo, al hacedor de imágenes sonoras y poéticas, al pintor de las verdades muchas veces poco dichas y mostradas, al narrador de esas realidades duras y crudas, pero realidades al fin y al cabo, escondidas en los recovecos no sólo de las urbes, sino también de los pueblos de todo el país y de toda latinoamérica, desde su nacimiento en uno de los barrios más emblemáticos de la ciudad como lo es la colonia Guerrero, pasando por la Plutarco Elías Calles y Martín Carrera, hasta nuestros días.


Se dice que los homenajes son mejores cuando se hacen en vida, y en este trabajo, el autor lo logra acertadamente. Sin temor a equivocarme, diría que se siente escrito desde el cariño, el respeto y la admiración por la persona, por el artista y por su obra. Se intuye cercanía.


En este libro no sólo encontramos la vida de una actor político y social de suma importancia, también encontramos en sus páginas, una parte de la historia de nuestro país, quizá una de las más aguerridas y contestarias, de las más dolidas y golpeadas y, que dicho sea de paso, tristemente no ha cambiado mucho en la actualidad.


Estas letras nos invitan entre líneas, sin ser su intención, a reflexionar sobre nuestro pasado y a tomar acciones para transformar nuestro presente, y a recordarnos que si no se actúa en consecuencia: “La vida se va, y se va al agujero, como la mugre en el lavadero”, como bien nos canta, el propio León Chávez Texeiro.

Publicado por Paradigma

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