Historia de la mujer en el teatro

Por Itzel Alaniz

El teatro es una expresión artística longeva, la cual sufrió transformaciones para llegar a lo que es ahora. Durante ese recorrido histórico, las mujeres fueron partícipes, sin embargo, las invisibilizaron.

Tiene su origen en Grecia, donde las personas hacían rituales para Dionisos, el Dios del vino y la fertilidad. Aquí, las mujeres tenían su participación en la danza e interpretaban poesía y oraciones. Además, las 9 musas griegas promocionaban las artes, Talía y Melpómene representaban la comedia y tragedia, respectivamente, géneros clásicos del teatro.

Por otro lado, en el antiguo Egipto, las sacerdotisas actuaban en honor a Isis, diosa que representaba la feminidad y sabiduría.

Aunque, más adelante, en Grecia comenzó a separarse el teatro culto (el cual era considerado la tragedia y comedia) con el popular. Las mujeres fueron asignadas a esta última y no interpretaron papeles en obras consideradas de culto. Esquilo, Sófocles y Eurípides eran representantes importantes en el teatro griego y las obras fueron hechas por hombres. Se dice que las mujeres utilizaban un seudónimo con nombres masculinos para poder crear sus propios textos dramáticos.

En otra perspectiva, el teatro romano se inspiró del griego para realizar sus obras. En este lugar existió Teodora, fue mima y la emperatriz más influyente del imperio Bizantino.

Durante la época medieval, el teatro sufrió un cambio y dejó de ser artístico para convertirse en religioso y comenzaron a montar obras eclesiásticas. En este momento de la historia surgió la primera dramaturga de la que se tiene registro, Hroswitha de Gandersheim. Fue una mujer canonesa alemana que escribió obras de comedia inspiradas en los clásicos romanos, las cuales se titularon: Gallicanus, Dulcitius, Callimachus, Abraham, Paphnutius y Sapientia.

Otro salto importante para la mujer en el teatro fue en el siglo XIX, a pesar de que aún existían limitantes para ellas, hubo figuras destacadas como Sarah Bernhardt que destacó en la actuación francesa con su obra La Dama de las Camelias y Eleonora Duse, actriz italiana que interpretó obras del escritor noruego Henrik Ibsen.

En el siglo posterior, existió más igualdad entre el hombre y la mujer en el teatro, tanto en la actuación como en la escritura y dirección, por destacar algunas mujeres como Virginia Woolf, Tennessee Williams y Lorraine Hansberry. En México, empezó a haber pioneras en el teatro como Amalia González Caballero de Castillo Ledón, quien creó la compañía teatral La Comedia Mexicana y realizó las obras Cuando las hojas caen y La verdad escondida.

También está Luisa Josefina Hernández, dramaturga que se dedicó a la cátedra universitaria en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM y en el Instituto Nacional de Bellas Artes. Sus obras destacadas fueron: La paz ficticia, El orden de los factores, habrá poesía y Las bodas.

Por último, Olga Harmony. Fue considerada la decana de la crítica dramática de teatro en México, en donde participó con su análisis en periódicos como Excélsior, La jornada, Uno más uno, etc.

Las mujeres en el teatro en el siglo XXI ya tienen autonomía para ser escritoras, productoras y actrices, participan en obras de cualquier género y siendo protagonistas e incluso, son ganadoras de premios. En 2024, el Premio Internacional Ibsen (el cual, es una premiación prestigiosa en el ámbito teatral) fue galardonada Lola Arias, dramaturga argentina que realizó un teatro documental donde expresa temas de identidad y conflicto social.

A lo largo de la historia, las mujeres en la antigüedad recurrieron a los seudónimos para poder escribir sus obras dramáticas, algunas otras pudieron quedar en el anonimato y jamás las conocimos porque desaparecieron sus datos. Pero lucharon y poco a poco abrieron estos espacios para poder mostrar su realidad, a través de la escritura e interpretación y esa es la magia del teatro.

Publicado por Paradigma

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