Por Andrea Jocelyn Mora Mendez
Tarde entendí que el hogar no es un lugar inamovible, que cambia, se transforma, es y deja de ser. Tengo hogares eternos — los abrazos de mi abuela; tuve otros que fueron temporales,
(Aunque hubiera querido que fueran para siempre) No tengo solo un hogar, tengo muchos, de todos los tipos: grandes, pequeños, luminosos, oscuros, tristes, felices, cálidos, fríos, ajenos, propios.
A veces los he abandonado y otras ellos a mí. Hay algunos donde no quiero volver más y otros de los que no me quiero ir.
Ahora, que en tus brazos encontré mi hogar, no me quiero ir.
Tal vez si cierro los ojos, sea permanente.
*Andrea Jocelyn Mora Mendez es tesista en Estudios Latinoamericanos. Amante de las flores, de los cielos y de las mandarinas. Feminista. Le gusta escribir sobre América Latina.
*Este texto fue publicado originalmente en la página de la Red Universitaria de Mujeres Escritoras el 13 de diciembre de 2021: https://medium.com/@rumescritoras/febrero-df0db7faaf43
