La “muerte” del Papa y una audiencia decepcionante

Hace más o menos veinte años, nos prometieron que la era de la información sería el cimiento para una sociedad más justa, más democrática e incluso más inteligente. Los grandes dueños de los capitales y las tecnologías, le apostaron a que internet y sus múltiples herramientas serían la puerta al avance de la humanidad… el presente nos demostró no ser un futuro tan promisorio como se pensaba.


No hay autos voladores ni teletransportación: sólo existe un montón de gente alienada en una pantalla, creyéndose todas las fake news que surgen en las redes sociales, especialmente en TikTok, que se está posicionando como la reina de las plataformas en cuanto a posverdad y desinformación.


La supuesta muerte del Papa Francisco se convirtió en el último gran espectáculo de las elucubraciones mundanas. ¿Quién necesita una trama de telenovela cuando tienes a la Iglesia Católica en el centro del drama?


Recordemos cómo comenzó todo. Un día cualquiera, las redes sociales se inundaron con titulares sensacionalistas que afirmaban que el Papa había «partido a la casa del Señor». Algunos medios, en un arrebato de creatividad, incluso afirmaron que el Vaticano había convocado a un cónclave de emergencia, como si los cardenales estuvieran listos para elegir al próximo pontífice.


Algunos «reporteros» se atrevieron a afirmar que el Papa había sido visto en un «estado crítico» en un hospital, mientras otros aseguraban que había sido víctima de un complot internacional. Esto fue alimentado, claro, por la pésima gestión informativa que hizo el propio Vaticano, pues sus informes eran imposibles de interpretar, con joyas como: “Su Santidad se encuentra en estado no fuera de peligro”, o frases del estilo que parecían más acertijo que un comunicado oficial de la Santa Sede.


De esas viralización que ya cualquiera puede hacer en las redes sociales y que varios medios convencionales replicaron como si fueran ciertas, pasamos a los informes detallados e “investigados” de conspiracioncitas del TikTok que aseguraron que el Papa ya estaba muerto y el Vaticano estaba guardando su cuerpo exangüe para ejecutar su funeral cuando hubiera Luna llena y no sé qué planetas se alinearan. Asimismo, se hicieron análisis de una fotografía donde el Papa estaba rezando en una capilla y se aseguró que la imagen estaba hecha con inteligencia artificial.


Papas van, Papas vienen, ¿qué más daría que muera otro más y se informe como tal? Si bien es cierto, es una figura emblemática del poder internacional y es el pontífice más progresista en cuando a las reglas del catolicismo en los últimos años, no veo el gran misticismo en el asunto como para jugar a la conspiración; pero la gente del internet sí, vuela y fantasea viralizando ideas ridículas que ponen de manifiesto la tremenda sociedad banal e ignorante que somos.


Guardando las debidas proporciones, pero en el mismo tenor, daré un salto enorme en las geografías y las temáticas para poner otro ejemplo sobre el tema del mal uso y la degradación social en las redes sociales.


Durante casi un mes, la Facultad de Estudios Superiores Aragón se fue a paro de labores. En este caso no hay necesidad de profundizar en las causas, legitimidades, capacidad de las autoridades para la resolución de los problemas ni otros pormenores, para efectos del presente texto sólo se destacará un punto: la triste manera en la que las juventudes abordan los temas de su interés en redes sociales.


La Facultad y los propios colectivos paristas transmitieron en vivo las mesas de trabajo que tuvieron ambas partes en las negociaciones: los comentarios de los estudiantes, egresados y demás durante dichas transmisiones fueron lamentables. Ofensas a los profesores y funcionarios, así como a los propios paristas; chistes de mal gusto, expresiones de la necesidad de regresar a clases sólo para volver a los bares… terrible.
Ante alg

o que puede afectar los estudios de varias generaciones, pues algunos aún recordamos el paro del 99 en la UNAM, parece que los jóvenes luchan por demostrar quién logra dar más risa con sus comentarios: ya nadie toma en serio nada, nadie valora su lugar en la Universidad, son tiempos de tomarse las cosas a la ligera e idiotizarse a través de una pantalla. Cuánto exigieron las audiencias durante años que terminara el monopolio de los medios de comunicación, y cuando por fin tuvieron el poder en sus manos, su desempeño como masificadores de mensajes es ciertamente decepcionante.

Publicado por Miguel Alejandro Rivera

Licenciado en Comunicación y Periodismo y pasante en Relaciones Internacionales por la Facultad de Estudios Superiores Aragón de la Universidad Nacional Autónoma de México; maestrante en Periodismo Político por la EPCSG; autor de las novelas “Peor es nada” (Fridaura 2014), “Ella no sabía nada de Bakunin” (Fridaura 2016), “El amor no es suficiente” (Endira 2018), “Dios te salve” (Fridaura 2021), y el libro de cuentos, “Narraciones del México profundo, cuentos cortos de historias largas” (Fridaura 2019); asimismo, redactó la Constitución de la Ciudad de México para Niños, editada por la Asamblea Legislativa de la CDMX. Ha publicado en medios digitales como Homozapping, Sin Línea Mx, Rebelión.org, y fue jefe de información de A Barlovento Informa. Sus talleres de periodismo literario y creación narrativa, así como sus libros y ponencias se han presentado en distintas instituciones como la Universidad Autónoma Metropolitana, la Universidad Autónoma de Guerrero, la Universidad Panamericana, la Universidad Nacional Autónoma de México, la Universidad Autónoma de Coahuila, entre otras, y en eventos como la Feria Internacional del Libro del Zócalo de la CDMX 2016 y 2019, la 3era y 4ta Feria del Libro de San Juan del Río, y en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2018, así como en la Brigada para Leer en Libertad en diversas ciudades del país. Actualmente es columnista del diario El Día, con el espacio editorial Textos y Contexto; además es profesor de la FES Aragón y de la Universidad Iberoamericana.

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