Clarividencia, libro de versos de Daro Soberanes

Con el gusto de retomar las recomendaciones en este, ya su espacio, El parpadeo de la libélula, y con la clara intención de llenar querido lector y lectora su curiosidad innata de nuevos horizontes que puedan estar fuera o no del canon de la literatura, en esta entrega, les invito a pasar por el género de la poesía. La recomendación y análisis de este mes se trata del libro de versos titulado Clarividencia, primera entrega poética del autor ecatepense Daro Soberanes, editado bajo el sello independiente Burroughs editorial, sello del propio autor.

La presente ópera prima lleva el emblema simbolista y surrealista; ya desde el propio título no se escapa de estas dos referencias que son directrices que el poeta Soberanes incorpora en su vasto universo poético. Esta obra contiene un compendio de 25 poemas, y un Glossarium; los versos de Clarividencia son de una precisión de relojero muy ad-hoc al autor que es maestro de la palabra y del verso. Es necesario hacer hincapié en la dedicación con que el autor desentrama la maquinaría de la poesía, esta consideración me lleva a mencionar sobre el estudio minucioso y creativo que él mismo realiza para generar directrices en la clasificación del fenómeno poético, aquello que él denomina: Signos poemáticos, por ello encontraremos en esta obra algunos signos como son: “Patéticos”, “Sombra”, “Melancolía” y “Holocausto”; otro de ellos será el clasificado como “Decadente”  haciendo referencia a la figura retórica de la “Ironía”. Bajo esta última mención se encuentran los poemas: Nos queremos morir, Ofanim, y Maquinal. Añadiendo a lo anterior, diría que si pudiéramos definir una o varias unidades temáticas sería la del mal o la deslealtad[1]

Por otra parte, estoy segura que la presente obra Clarividencia nació desde el encuentro violento y pasional que las mentes jóvenes experimentan con la revelación de la poesía, ese arrojo e indagación profunda que muchos de nosotros (los y las poetas) experimentamos cuando nos consagramos a ella (la poesía). También, creo vislumbrar un poemario que ya pasó la consigna de la joven madurez. Esta entrega se define por una devoción a la palabra, a la forma, una sabiduría conceptual y rítmica lo mismo que el fondo como las temáticas que ya son ricas y atemporales.

Más todavía, Clarividencia está rodeada de un paisaje desolador, ardid de certezas e indagaciones, más indagaciones que certezas: se instalan entre la intertextualidad mostrando parajes desoladores y violentos. La humanidad que en búsqueda de un ideal desvirtúa todo a su paso; la belleza o la fealdad, lo animal o lo maquinal, la lealtad o la deslealtad, dando paso al engaño, a la crueldad que penetra en la psique del tiempo. Ver más allá de lo creado es ver más allá de nosotros mismos, ser clarividentes como Madame Sacco, o el mismo Rimbaud, mencionado y homenajeado en este poemario.

Y siguiendo esta misma aura simbolista puedo asegurar que si Clarividencia tuviera un color sería el color de la sombra; en otras palabras, Clarividencia sería el barro, la terracota y el argenta. La sinestesia está muy presente aquí también, en el poema Azor: (Cito los versos del poeta) “Un azor de cedrón, las alas/ Un haz de carmín o el azor, ¡el carmín!”

Como mencioné antes, en esta ópera prima encontraremos referencias de lugares, símbolos y personajes míticos, proféticos e históricos como:  Barsine, Beatrice Cenci, Beatrice Portinari, Elías, Melusina, Driades, Melpómene; por mencionar a algunos de ellos. Si bien aquellos lugares y personajes circunscritos en la obra permiten hacer una ilación temática, del mismo modo, permiten penetrar en la insinuación de las intenciones de la palabra. Al conocer parte del contexto histórico el poeta está mostrando algo o mucho de lo propio, estos giros funcionan como una breve radiografía de un momento o de una época del propio autor. Para complementar, haré mención de dos de sus poemas más surrealistas de este libro:

El primero, El jardín de las Hespérides, en su locución onírica de saltar de un tiempo a otro, la atemporalidad, la de incluir signos y referencias simbólicas que nos trasportan en un sopor y una caída. La hora póstuma (11:42) que señala este poema que “despertó” y al parecer sigue soñando ahora en otro más profundo, en el metasueño, pero le habla a Laura; y en correspondencia casi mágica intuyo que debo ir al capítulo 11, versículo 41-42 de Juan quien dice: “Yo sabía que siempre me oyes, pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor, para que crean que tú me has enviado. Y habiendo dicho esto, clamó a gran voz ¡Lázaro, ven afuera! Y el que había muerto salió”. Podría ser un guiño de este suceso, la muerte de alguien venerada entre cirios apagados, y cómo el meta-sueño permite traerla a la vida.

El segundo poema es el de Beatriz que tiene un elemento de experimentación y juego de palabras que detona los versos en una rica polisemia. El bello juego de voces poéticas, de cantos líricos y oníricos, la conjugación de dos mundos, es lo que percibo aquí, yo también como clarividente, como rastreadora del signo en sus poemas con giros mitológicos como El abandonode Melusina o la natura de La mantis religiosa, instalando tensiones emocionales entre el recato o la huida.

Este es un poemario de intensidades de claros oscuros, de visiones y sinos, pero también de artificios bien logrados, resultado de una escritura rigurosa. Daro Soberanes sabe que la emoción no basta, pero tampoco la desdeña. Todo es un equilibrio posible, al menos para la maquinaria del poema. La poesía por sí sola ya es. Sea pues el imperio de la poesía lo que descubran sus ojos, sea, si así lo quiere, clarividente y lector al mismo tiempo.   

¿Dónde pueden adquirir Clarividencia? El libro pueden encontrarlo en librería El Hallazgo de CDMX, La Librería de Pachuca de Soto Hidalgo y en la editorial Burroughs enviando un mensaje al siguiente correo: burroughs.editorial@gmail.com


[1] Es de esperar que, en esta primera entrega de versos el autor Soberanes tenga el timbre particular de la facción a la cual pertenece y es fundador “La deslealtad”.

Publicado por Paradigma

Medio de comunicación dedicado al periodismo literario de largo aliento; nuestras bases son la ética, la veracidad, el respeto a las fuentes y a las audiencias.

Deja un comentario