
Le apostaron al olvido y están ganando. «La población será desplazada por su propia protección», dijo el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu en un vídeo publicado en X. Agregó que los soldados de su país no entrarán en Gaza, lanzarán ataques y luego se retirarán. «La intención es la contraria», afirmó.
La cuestión central es que, en esta nueva ofensiva, Israel se propone dejar vacía la Franja de Gaza para que entre a poblarla su gente; los judíos sionistas, que nomás no se conforman con la tierra que les dieron en 1948, terminarán el desplazamiento de los palestinos.
“La operación incluirá un ataque amplio, que incluye el traslado de la mayor parte de la población de la Franja de Gaza. Esto es para protegerlos en una zona estéril, lejos de Hamás”, declaró el portavoz del ejército, el general de brigada Effie Defrin.
Lo mismo de siempre, sólo que ahora es el fantasma de Hamás. Bastó un ataque el 7 de octubre de 2023, que ahora ya se siente una fecha tan lejana, para que el Estado judío se ensañara con Palestina y su gente, en una terrible venganza desproporcionada que fue el pretexto perfecto para llegar a momentos como el que ahora vive esa guerra, en la que Netanyahu y sus secuaces se quedarán todo.
Si desde 1948, Israel ya le había robado más o menos el 90 por ciento de su territorio a los palestinos, por lo que se habían generado casi seis millones de desplazados, ahora, con este movimiento, ¿qué le espera a ese pueblo que por décadas ha tenido que escapar de la violencia occidental?
“El plan incluirá, entre otras cosas, la conquista de la Franja de Gaza y la retención de los territorios, trasladando a la población de Gaza hacia el sur para su protección”, puntualizó el jefe del Ejército de Israel, el teniente general Eyal Zamir.
Pero el 5 de mayo, que fue cuando el gobierno de Israel lanzó sus mensajes y comunicados para informar que se robarían aún más territorios, casi que la situación pasó inadvertida.
No fue la gran nota de los medios grandes ni de los medios chicos; no fue el comentario de los programas de análisis, no generó ámpulas… Con todo lo que rodea al cónclave acaparando la atención y en México notas como el llamado Televisa Leaks, Gaza es tema del pasado y el olvido está ganando, siendo que es una fecha histórica en la narrativa de Medio Oriente.
Lo dice Amnistía Internacional: “Desde 2007, Israel ha impuesto a la Franja de Gaza un bloqueo aéreo, terrestre y marítimo que castiga colectivamente a toda su población”. En junio, la misma ONG publicó su investigación sobre la ofensiva de mayo de este año contra la Franja de Gaza, en la que concluía que Israel había destruido ilegalmente viviendas palestinas, a menudo sin necesidad militar, en lo que equivale a una forma de castigo colectivo contra la población civil.
“En su informe de febrero de 2022, Amnistía Internacional expuso cómo las fuerzas israelíes habían cometido en Gaza (así como en Cisjordania e Israel) actos prohibidos por el Estatuto de Roma y la Convención sobre el Apartheid, como parte de un ataque generalizado y sistemático contra la población civil con el objetivo de mantener un sistema de opresión y dominación sobre los palestinos, constituyendo así el crimen de lesa humanidad de apartheid”, sentencia Amnistía.
Hay que dar un contexto grande porque así, grande, es la hipocresía de la comunidad internacional que, como siempre, porque tampoco fue evidente la clásica condena de las Naciones Unidas a esta nueva pretensión de Israel por quedarse lo poco que les queda a los palestinos.
¿Qué va a pasar con los millones de desplazados? Niños, mujeres, hombres, ancianos, gente inocente que buscará refugio en los países occidentales y hallará criminalización, indiferencia y cero oportunidades. Son Estados Unidos, Reino Unido, Alemania y demás aliados de Israel los que lo dotaron de armas, apoyos diplomáticos y un sinfín de permisibilidades al sionismo, ¿ellos van a recibir a los palestinos? Ojalá a alguien les importen.
