Por José Jesús Rodríguez Velázquez
Madre, tu tiempo de lucha solo Dios lo escucha,
el tiempo del pasado,
ya se fue por obra del Dios alado,
las voces y los murmullos de las estrellas,
tienen tus lágrimas más bellas.
Dios nos dios los cielos y la tierra los anhelos,
en las insólitas noches el trono del pensamiento,
te entrega el más poderoso sentimiento,
en el que un día te iluminara,
todo el tiempo que del cielo correrá.
Tiempos nos han tocado de adversidad,
nada nos quitara la poesía de la eternidad,
que te entrego en esta impresionante edad.
En el mundo se viene a sufrir y a reír,
pero solo tú puedes dar el cielo a la espiral dorada,
en la luz de la letra de oro grabada,
en el alma que conoce la geometría sagrada.
Tiempos nos han tocado de adversidad,
nada nos quitara la poesía de la eternidad,
que te entrego en esta impresionante edad.
