Tu huella

Por Silvia Cecilia Vázquez Carus

Camino por la casa silenciosa. Cada objeto guarda tu sombra. Miró al cielo y susurro tu nombre, esperando una señal.

Madre mía, voz callada.

Brisa leve, madrugada.

Tu partida fue un suspiro,

y yo, sola, aquí respiro.

Tu silla sigue junto a la ventana. Tu manta doblada. A veces creo escucharte, pero solo es le viento jugando con mis recuerdos.

Madre eterna, luz que arde,

aunque el tiempo nos aparte,

tu amor sigue, como río,

fluyendo en el vacío.

Te busco, madre… y en el silencio profundo, sigues latiendo dentro de mi alma.

Pluma Viva 

Publicado por Paradigma

Medio de comunicación dedicado al periodismo literario de largo aliento; nuestras bases son la ética, la veracidad, el respeto a las fuentes y a las audiencias.

Deja un comentario