Trump vs. Harvard, la lucha por el pensamiento libre

Todos sabemos lo que implica el concepto y el ejercicio de una Universidad: la palabra proviene del latín «universitas», que significa «totalidad» o «el todo», e incluso la Real Academia Española la relaciona con la universalidad, es decir, “cualidad de universal”.


Palabras más, palabras menos, en una universidad deben analizarse la infinidad de posturas y pensamientos existentes en la humanidad, incluso los más controversiales, pues de ello depende el mejoramiento de la sociedad; ¿qué hubiera pasado con la Escuela Crítica de la comunicación si en Frankfurt se les hubiera negado a personajes como Max Horkheimer y Theodor Adorno la investigación del nazismo y sus estrategias de propaganda?


Siempre y cuando no haya la ejecución de la violencia o el menoscabo de los derechos humanos contra los Otros, en las universidades debe primar la tolerancia, la investigación, la apertura y la búsqueda de la igualdad de las personas. Tal parece que, para sorpresa de nadie, Donald Trump, presidente de Estados Unidos, no está de acuerdo con ello.


La administración Trump ha acusado a Harvard de no hacer lo suficiente para combatir el antisemitismo en el campus, especialmente tras las protestas a favor de Palestina. Harvard, por su parte, asegura que las demandas de la administración son una extralimitación y una violación de la Primera Enmienda y la autonomía universitaria.


Como resultado, la Casa Blanca congeló miles de millones de dólares en subvenciones federales para dicha casa de estudios estadounidense y amenazó con cancelarle contratos ya existentes. También ha sugerido la posibilidad de retirar el estatus de exención de impuestos de la universidad.


Aunado a ello, la administración Trump insiste en revocar la capacidad de Harvard para inscribir y patrocinar visas para estudiantes internacionales (visas F y J) para el año académico 2025-2026. Por ende, exigió a la institución educativa una gran cantidad de datos privados de sus estudiantes internacionales, incluyendo su historial académico y disciplinario. Trump ha expresado su deseo de obtener una lista de nombres de estudiantes extranjeros, argumentando que algunos podrían ser «lunáticos radicalizados» que no deberían regresar al país.

Al respecto, Harvard afirma haber cumplido con las solicitudes.
Trump puede ser pedante, molesto, agresivo y desagradable, además de calificar para muchos otros adjetivos deleznables, sin embargo, no podemos decir que no sea un estratega peligroso y con cierta inteligencia, pues no por nada llegó ya dos veces a la presidencia de su país.


La persecución contra Harvard es un golpe en la mesa enorme y no sólo se debe al supuesto antisemitismo con el que se justifica Trump, eso es apenas la pantalla: lo que el magnate quiere es aniquilar el pensamiento crítico de su sociedad, por ello, no se lanzó contra cualquier escuela, sino contra una de las universidades más reconocidas a nivel internacional.

El presidente estadunidense, así como muchos de los republicanos, ven en universidades como Harvard bastiones del pensamiento liberal o de izquierda, que consideran opuesto a sus valores. Esta percepción ha existido durante décadas en ciertos sectores conservadores, y Trump ha capitalizado y amplificado este sentimiento, más aún cuando se han posicionado en la cultura popular conceptos como la «ideología woke», que alertan a los extremistas de derecha ante el miedo en el crecimiento de la libertad social.


Algunos analistas, como el filósofo Michael Sandel, de la propia Harvard, sugieren que la campaña de Trump es parte de un esfuerzo más amplio para expandir el poder ejecutivo y someter a instituciones clave de la sociedad civil, como universidades, medios de comunicación y firmas de abogados, como fuentes independientes de autoridad moral.

Es el segundo y, se supone, que último mandato de Donald Trump, así que irá con todo para conseguir los objetivos que él y los grupos que lo apoyan, se han planteado. Joe Biden dejó muy mal parados a los demócratas, un tipo que a últimas ya no podía ni articular palabras; por ello, y aunque se sabe que tampoco es que sean la gran opción de libertad, los demócratas deben buscar en sus bases juveniles nuevos perfiles que luchen por defender lo poco libre que le queda a Estados Unidos y, entre ello, está el pensamiento de sus instituciones educativas.


Los tiempos de Bernie Sanders, sorprendentemente el político estadunidense más de izquierda en las últimas décadas, ya pasaron, pero hay personajes, como la representante Alexandria Ocasio-Cortez, que puede representar un contrapeso al conservadurismo de Trump. Hemos visto al magnate tratar como basura a los migrantes, y nos indigna porque son nuestra sangre, nuestros paisanos; lo hemos visto apoyar el genocidio en Gaza, y nos enfurece porque la lucha palestina es una causa justa, pero su cruzada contra la educación en su país debería preocupar a los propios estadunidenses, incluidos los republicanos, porque castigar a las universidades es lo mismo que ordenar una quema de libros, y sabemos cómo acaba eso…

Publicado por Miguel Alejandro Rivera

Licenciado en Comunicación y Periodismo y pasante en Relaciones Internacionales por la Facultad de Estudios Superiores Aragón de la Universidad Nacional Autónoma de México; maestrante en Periodismo Político por la EPCSG; autor de las novelas “Peor es nada” (Fridaura 2014), “Ella no sabía nada de Bakunin” (Fridaura 2016), “El amor no es suficiente” (Endira 2018), “Dios te salve” (Fridaura 2021), y el libro de cuentos, “Narraciones del México profundo, cuentos cortos de historias largas” (Fridaura 2019); asimismo, redactó la Constitución de la Ciudad de México para Niños, editada por la Asamblea Legislativa de la CDMX. Ha publicado en medios digitales como Homozapping, Sin Línea Mx, Rebelión.org, y fue jefe de información de A Barlovento Informa. Sus talleres de periodismo literario y creación narrativa, así como sus libros y ponencias se han presentado en distintas instituciones como la Universidad Autónoma Metropolitana, la Universidad Autónoma de Guerrero, la Universidad Panamericana, la Universidad Nacional Autónoma de México, la Universidad Autónoma de Coahuila, entre otras, y en eventos como la Feria Internacional del Libro del Zócalo de la CDMX 2016 y 2019, la 3era y 4ta Feria del Libro de San Juan del Río, y en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2018, así como en la Brigada para Leer en Libertad en diversas ciudades del país. Actualmente es columnista del diario El Día, con el espacio editorial Textos y Contexto; además es profesor de la FES Aragón y de la Universidad Iberoamericana.

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