Ganesh como mapa, inspiración para escritores

La imagen de Ganesh es un mapa de ruta capaz de darnos las coordenadas necesarias para guiar nuestra escritura sin importar si es creativa o técnica o si ni siquiera se considera escritura, sólo es cuestión de observar con atención los atributos con los cuales se le representa.

En esta columna semanal te he compartido algunos aspectos de la mitología y origen de Ganesh, pero no había reparado en compartirte un aspecto importantísimo de esta divinidad, su imagen, su iconografía tradicional y su rico simbolismo relacionado con nuestro tema, la escritura. Y aquí quiero hacer una pequeña aclaración: cuando a escritura me refiero, claro que aludo a la literaria y creativa pero no nada más. Cuando El señor de los escritores toma el dictado de Vyasa lo hace sin énfasis alguno en la narrativa o poesía inherente e indiscutible de la obra, lo hace y las únicas condiciones son que no se interrumpa el dictado y la comprensión de aquello que se escribirá. Así las cosas, cualquier tipo de escritura está bajo su mirada y bendición, sin importar que sea un parte médico, líneas de programación, informes de ventas o reportes de rendimiento; incluso la foto, la cinematografía, la ilustración y todas las artes plásticas, desde un punto de vista, son escritura puesto que traducen ideas, sentimientos e inquietudes a un código preestablecido para transmitir dichos “secretos” susurrados desde esa parte de la realidad que no se explicita salvo, justo, por la escritura. Además, Ganapati no sólo es El señor de los escritores, también están bajo su poder artes, conocimientos y sabiduría.

            Es cierto que existen muchas imágenes de él, en distintas posiciones y con diferentes atributos dependiendo de cuál avatar se represente o cuál sea la intención de quien crea la imagen. Pero para fines de esta reflexión consideraremos una imagen con cabeza de elefante con un colmillo roto, un vientre prominente, cuatro brazos: uno sosteniendo una cuerda, otro un hacha, el tercero con un cuenco de dulces y el cuarto con la sílaba Om (ॐ) dibujada en rojo sobre la palma que se expone hacia quien lo mira; sentado o de pie, pero regularmente con un pie en la tierra y el otro levantado, ya sea con la pierna cruzada o levantada en un gesto de baile; y un cuerpo ricamente vestido y adornado, que en muchas ocasiones tiene una piel color rosa, aunque el rojo, azul, blanco o amarillo también son una posibilidad (otra vez, esto depende del avatar representado).

            Su característica principal, la que salta a la vista y, en ocasiones eclipsa a las demás es su  cabeza de elefante. Ya en la primera entrega (Saludo al señor Ganesh) te compartí cómo es que la obtiene y algo muy básico es que los elefantes se caracterizan por su excelente memoria y por ser animales que moldean el entorno gracias a su poder. Esta característica representa la capacidad de Ganesh para comprender y retener vastos conocimientos, así como para discernir la verdad incluso en las situaciones más complejas. Para los escritores, la cabeza de elefante de Ganesh simboliza la claridad mental, la perspicacia intelectual y la capacidad de organizar ideas complejas de manera coherente, todas ellas cualidades fundamentales en el proceso de escribir en cualquiera de sus vertientes. Sobre la cabeza lleva una corona o mukuta que  representa la culminación del proceso creativo o de escritura y en la frente lleva su tilaka o marca que puede tener la forma de una luna creciente o la sílaba Om (ॐ) símbolo la iluminación, el “tercer ojo” de los escritores y su conexión en forma de inspiración con fuentes más allá de la propia persona. Luego de su cabeza, el colmillo roto, símbolo de sacrificio personal en aras de cumplir con su labor de escriba también está en el mito de su origen que te compartí en el enlace de más arriba.

            Una de las características más sobresalientes de Ganesh es su enorme vientre, crisol donde se se digieren y transforman experiencias, conocimientos, influencias, tanto positivas como negativas pero todas se transformarán en materia para la creación. Es un recordatorio de que todo escritor primero debe “nutrirse y digerir” antes de poder transmitir y plasmar su perspectiva en textos. En ocasiones, la piel de su cuerpo es roja, como la pasión, intensidad y el sacrificio personal que conlleva esta labor. En otras, es de color rosa y significa el equilibrio creativo, la sensibilidad estética y la suave transformación de la realidad en texto. También puede tener una piel blanca, amarilla o azul, relacionándose con la claridad mental, la sabiduría y la trascendencia de la profundidad, respectivamente. Este cuerpo posee cuatro brazos como alegoría de la omnipresencia de la escritura y la realidad de quien escribe: múltiples tareas materializadas en un sólo texto. Cada uno de estos brazos sostiene algo: uno lleva un hacha (parashu), la capacidad crítica necesaria para editar y refinar el trabajo, eliminando lo innecesario y conservando solo aquello que contribuye a la esencia de la obra; otro sostiene una cuerda (pasha), la habilidad, la disciplina mental para controlar el flujo de ideas, mantener la concentración y la coherencia narrativa, la pericia requerida para “capturar” conceptos abstractos y transformarlos en palabras concretas, así como para “lazar” diferentes elementos narrativos en una estructura cohesiva; otro más sostiene un cuenco colmado con dulces, esos que se desparramaron por el suelo aquella vez que la luna se rió de él, estas golosinas preferidas por Ganesh son las satisfacciones y recompensas, los frutos del trabajo intelectual hecho con conciencia; y el cuarto brazo presenta la mano mostrando la palma hacia quien mira, el varada mudra, gesto de bendición y generosidad, para los escritores, esta mano representa la bendición de la creatividad y la protección durante el proceso creativo, así como la capacidad de bendecir a otros a través de la propia obra.

            Del vehículo de El señor de los Escritores, ya te compartí algunas reflexiones, sólo agrego que el ratón como vájana encarna la capacidad de explorar ideas en profundidad, de penetrar en los rincones más recónditos del conocimiento y de la psique humana, es la curiosidad incansable, la atención al detalle y la capacidad de descubrir conexiones ocultas entre conceptos en apariencia. Y ya sea sobre Mooshika, sobre el piso o incluso en un loto, Ganesha casi siempre mantiene un pie en contacto con el suelo y el otro levantado, o porque tiene un pierna doblada o cruzada o porque la levanta en actitud de danza, con lo cual, nos da a entender que siempre debemos, los escritores mantener, al menos, una planta en contacto con la tierra, con este Mundo que compartimos con nuestra comunidad, aunque el otro pie se establezca más allá.

            Ganapati viste un dhoti, la prenda típica en India que sustituye a los pantalones y que consiste en una tela que envuelve las piernas de un forma muy semejante a aquellos pero que puede ajustarse en cuanto a medida para acabar semejando bermudas o incluso shorts. La forma en que se representa el dhoti, ya sea elaboradamente plegado o de manera sencilla, también tiene significado. Un dhoti elaborado simboliza la complejidad y riqueza del conocimiento, mientras que uno sencillo representa la accesibilidad y claridad del pensamiento. El cinturón o faja, simboliza la contención y estructura necesarias en el proceso creativo y, en ocasiones puede ser una serpiente como aquella vez de la risa de la luna. Sus brazaletes y tobilleras implican la capacidad de transformar conceptos abstractos en expresiones tangibles. Los collares y guirnaldas en su pecho figuran la riqueza del conocimiento y la sabiduría, sus múltiples capas son los diversos niveles de comprensión y las diferentes disciplinas del saber. Para nosotros, los escritores, simbolizan la profundidad y amplitud del conocimiento necesario para la creación textual significativa. Los anillos y pendientes interpretan la atención al detalle y la capacidad de percibir matices sutiles, y hacen pensar en la sensibilidad estética y la precisión en el uso del lenguaje.

            Como hemos visto, la rica iconografía de Ganesh, con todos sus elementos constituyen un sistema simbólico que codifica en muchos niveles y aspectos el trabajo de escribir y puede leerse su imagen como un mapa de ruta, un esquema para “recobrar El Norte” cuando más perdidos nos sentimos.  Ganesh no sólo El Señor de los Escritores sino un patrón, un modelo, donde convergen las cualidades necesarias para la creación: sabiduría, perseverancia, adaptabilidad, discernimiento y devoción al conocimiento… El esposo de Buddhi y Siddhi, sus consortes. Su imagen, la de Ganapati, nos recuerda que la escritura no es sólo una acción técnica, sino un proceso sagrado de conexión con la sabiduría universal y la transmisión del conocimiento de generación en generación.

Publicado por Paradigma

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