
Al amor como al alcohol
hay que tomarlos con mesura
a pequeños y distantes tragos
paladearlos
disfrutarlos
dejarse seducir por sus en-cantos
pero evitar la embriaguez
para no acabar con el corazón lleno de botellas vacías y besos derramados
vomitando mariposas muertas y otras decepciones
muriendo poco a poco y sin consuelo
de una maldita resaca
de ese vino barato llamado amor.
