Que no sea el destino: cómo tomar el control de nuestra vida

El ser humano ha buscado conocer lo que depara el porvenir. En astros, dioses, oráculos, figuras, símbolos o señales que le indiquen quehacer o lo que viene en su destino. Pero entonces esa búsqueda se vuelve una excusa para no decidir, para dejar que algo más sea quien controle la existencia.

 No actuo, confiando y esperando que sea otra cosa la que decida sobre mi propia vida.

 Hablar del destino es algo muy delicado, pues si bien existen elementos de la vida misma que no podemos controlar, como nacer en un determinado cuerpo, con determinada familia y en cierto entorno; siempre habrá un margen de accion para elegir qué hacer y cómo construirnos a partir de eso que tenemos, de ese lugar en el que nos desenvolvemos.

 Tomar el control de la vida tampoco es negar el misterio, lo desconocido, lo incierto, las casualidades o el azar. Tomar el control es entender que somos los protagonistas de esa historia que día a día vamos escribiendo. Es poder ver y describir honestamente dónde estamos, qué hemos hecho, qué dejamos pasar, en qué momento nos encontramos y a partir de ahí elegir hacia dónde queremos ir.

 Darnos el rol protagónico de nuestra historia significa tener responsabilidad, pero al mismo tiempo libertad. Porque dejamos de esperar que las cosas simplemente sucedan para empezar a crearlas desde dentro, desde nosotros mismos.

 El papel del Tarot Evolutivo, por ejemplo, no es el de ser un oráculo que te diga cuál es el futuro, sino más bien ser un espejo que deje ver el momento presente. No dice lo que va a pasar, sino lo que está pasando y muchas veces no queremos o no podemos ver. Nos confronta con decisiones, resistencias, patrones repetidos y heridas quizá no sanadas. Nos invita a preguntarnos qué rol tenemos en nuestra propia vida y nos da claves simbólicas para elegir. Por ello sirve para devolvernos ese poder de decidir, construir y hacernos responsables.

 El destino no es seguir un camino definido. Es más bien un mapa lleno de posibilidades que se modifica con cada elección que tomamos. Y cada vez que decidimos estamos reescribiendo nuestro camino.

 Que no sea el miedo a lo desconocido, ni la inercia de la emoción del momento quienes decidan por ti. Que seas tú en conciencia y plenitud; con dudas, certezas, luces y sombras, con errores y aciertos… con todo lo que ha formado tu historia. Pero tú.

Publicado por Paradigma

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