
Jaime Coello Manuell
Ganesh como símbolo de la acción de escribir es una alegoría mediante la cual el mero acto de intentar traducir lo real a las palabras, produce un poderoso conocimiento al cual se suele uno referir como sabiduría.
Según una antiquísima narración, in illo tempore, en aquellos tiempos antes del tiempo, cuando el conocimiento, tanto espiritual como práctico, le era revelado a los sabios o rishis mediante inspiración divina y aún no se encontraba escrito en ningún alfabeto, los dioses se convencieron de la necesidad de asegurar la sabiduría para provecho de las generaciones futuras de la humanidad y que éstas tuvieran a su disposición los secretos de la creación y del universo, de los rituales y el camino hacia la liberación espiritual.
Los dioses, preocupados por preservar el conocimiento, buscaban a un guardián digno; uno capaz de proteger la sabiduría de quienes pudieran malinterpretarla o utilizarla con fines egoístas. Consideraban tan poderoso al conocimiento que, en manos equivocadas, podría causar una gran destrucción… Más o menos como también lo consideramos ahora, ¿no? Un mensaje parecido se puede encontrar, por ejemplo, en la película de Christopher Nolan del 2023, Oppenheimer.
Ganesh, bien conocido por toda divinidad por su inteligencia y perspicacia, fue propuesto por su padre Siva, como el guardián de este conocimiento. Siva mismo y todos sus Ganas podían dar testimonio del celo de El señor de los Escritores para guardar sus encomiendas. Los demás dioses estuvieron de acuerdo pues reconocían la sabiduría, el equilibrio y la fuerza que Ganesh poseía.
Ganesh aceptó la solemne responsabilidad y, para cumplir con excelencia su comisión decidió someterse a intensos sacrificios, austeridades y meditaciones para prepararse. Algo así como aquello por lo cual pasa uno cuando se da a la tarea de escribir: tiempo lejos de los seres queridos, dudas sobre cómo continuar de mejor manera el texto, obsesiones, etc. Durante este período que destinó a prepararse, adquirió conocimiento profundo de todos los aspectos de la existencia y desarrolló la capacidad de discernir quiénes sí eran dignos de recibir cuáles aspectos de la sabiduría… ¿Te resuena con la cantidad de investigación antes de poner las manos a la tarea?
Una vez preparado, Ganesh estableció su sagrada morada en un lugar en medio de los Mundos, entre el “más allá” y el “más acá”, un intersticio donde sólo quienes buscan de verdad el conocimiento pueden acercársele. Con todo, antes de compartir cualquier enseñanza, Ganesh sometería a cada aspirante a ciertas pruebas, siempre adecuadas para dejar en claro el nivel de pureza en la intención y el grado de preparación espiritual de cada cuál.
Como suele suceder en estas historias, un buen día se acercó a Ganapati un poderoso demonio llamado Vidyudvarchas, famosos por su inteligencia y su arrogancia, quien se propuso conquistar el conocimiento de un poderoso mantra (“instrumento mental”, frase cuyo sonido tiene un cierto poder), que le daría el control absoluto sobre los elementos. Por un camino secreto del monte Kailash, llegó a la morada secreta de Ganesh situada entre los mundos y, pese a su fama de inteligente, se presentó con la intención de engañar a Ganesh disfrazado como un humilde aspirante a estudiante.
El Señor de los Escritores, con su sabiduría penetrante, vio a través del disfraz y reconoció las verdaderas intenciones del demonio. Pero en lugar de rechazarlo decidió darle una lección, le dijo a Vidyudvarchas: “Para conquistar el conocimiento que buscas, primero debes generar una buena cantidad de potencia espiritual mediante la devoción y humildad implícita en una serie de tareas”. En realidad, éstas eran una serie de pruebas simples sólo en apariencia porque Ganesh las concebía para revelar la verdadera naturaleza del demonio y hacerlo consciente de ésta. Tarea a tarea, el orgullo de Vidyudvarchas era mermado, aguijoneada su arrogancia, su inteligencia desaparecía y se mostraba insuficiente para encontrar atajos; inepta para deducir cómo evitar ser humilde y ahorrarse los sacrificios… Incapaz de mantener su disfraz ante desafíos tan frustrantes, Vidyudvarchas evidenció su ira y arrogancia y, como sucede a menudo, el recurso de la frustración le brotó del corazón: amenazó a Ganapati para que le suministrara el mantra deseado. Entonces Ganesh le mostró toda la gloria de su forma divina completa, con todo su poder y majestad. Aterrorizado, el demonio intentó huir, pero El señor de los Escritores lo capturó con su lazo y en lugar de destruirlo, decidió transformarlo. Colocó su trompa en la frente demoníaca y extrajo la arrogancia y el deseo de poder que corrompían su intelecto. Transmutado por esta experiencia, Vidyudvarchas se convirtió en un devoto de Ganesh y un verdadero buscador de sabiduría…
En esta historia tenemos una alegoría del papel de Ganesh no solo como un guardián quien pone el conocimiento fuera del alcance de los indignos, sino también como una figura transformadora y que puede trocar ignorancia en sabiduría. Un ser quien comienza como demonio muta mediante el esfuerzo indigno y espurio de conseguir un poder material, en un devoto de la sabiduría y su guardián. Como tú, lector, que comienzas a escribir una narración, un código, un reporte, y al final te encuentras transformado por esta acción, como si pasara uno por un trance mágico o alquímico.
El mito de Ganesh como guardián del conocimiento está cargado de simbolismo profundo. Los elefantes son conocidos por su buena memoria, y esta característica, se halla en la mismísima cabeza de Ganesh, como símbolo de sabiduría y memoria, cualidades esenciales para preservar y transmitir el conocimiento. Su rol como evaluador de quiénes son dignos de recibir cuál conocimiento refleja un principio fundamental: el conocimiento debe ser transmitido sílo a quienes están preparados para recibirlo y utilizarlo correctamente. Este principio de discriminación espiritual (viveka) es central en la escritura, pues sin él ¿cómo sabríamos qué incluir y qué dejar fuera de nuestra labor? Nos veríamos obligados a incluir el espacio y el tiempo todo en el texto, a contener el universo, tarea vana donde las haya.
Además, la transformación del demonio Vidyudvarchas ilustra otro aspecto importante de Ganesh como guardián del conocimiento: su capacidad para convertir la ignorancia en sabiduría, transformando no solo cuanto las personas saben, sino quiénes son. Este mito explica por qué Ganesh es invocado al comienzo de cualquier empresa educativa o intelectual en la tradición hindú. Estudiantes, escritores, académicos y artistas buscan su bendición antes de embarcarse en nuevos proyectos, reconociendo su papel como facilitador y protector del proceso de aprendizaje.
La historia también refuerza la idea de que el verdadero conocimiento no es meramente una transmisión de datos sino un proceso transformador uno informador, es decir que dota de forma a quien lo realiza. El conocimiento protegido por Ganesh no son datos inertes, sino sabiduría viva que tiene el poder de cambiar al buscador, como ocurrió con el demonio en la historia. El mito de Ganesh como guardián del conocimiento revela una dimensión profunda porque lo hace emerger, simbólicamente, como un protector activo y un vehículo de una sabiduría sagrada porque está viva y cuyo contacto transmuta el plomo del orgullo en el oro de la verdad. Un maestro dispuesto a preservar el conocimiento para las generaciones futuras. Esta narrativa nos recuerda que el conocimiento verdadero es un tesoro sagrado que debe ser protegido, valorado y transmitido con discernimiento. También nos enseña que el camino hacia la sabiduría requiere no solo intelecto, sino también de cualidades como la humildad, la perseverancia y la disposición al sacrificio personal. En un mundo donde la información es abundante pero la sabiduría escasa, el mito de Ganesh como guardián del conocimiento nos invita a reflexionar sobre la naturaleza del verdadero conocimiento y las cualidades necesarias para adquirirlo y compartirlo de manera significativa. Todo ello contenido en la sencilla labor del escribir.
