El creador del alfabeto

El alfabeto es la herramienta fundamental para todo escritor; con su invención se crea la actividad, el oficio, la posibilidad de la escritura y éste es otro don de Ganesh.

Según la tradición de India, en los albores de la civilización, cuando los humanos buscaban formas de preservar y transmitir el conocimiento inspirado por los dioses, estos se reunieron en asamblea para dilucidar cómo ayudar a la humanidad en su intento. La sabiduría, la experiencia y el saber necesitaban preservarse de manera fiel para las generaciones futuras.

            Brahma, el dios creador, propuso el desarrollo de un sistema con capacidad de capturar con precisión los sonidos y matices de las distintas vibraciones que, al mismo tiempo eran la vibración de todo lo existente y de la inspiración divina. Para dicha tarea, era necesaria una deidad con determinación inquebrantable, sabiduría suprema y comprensión profunda, tanto del mundo divino como del humano.

            Ganesh fue creado con el sudor de su madre, Parvati (la personalización de la energía cósmica), y barro; además era bien conocido por su inteligencia excepcional, por su determinación y la capacidad para resolver problemas complejos, todo reunido en una forma peculiar: un cuerpo humano con cuatro brazos y rematado con una cabeza elefantina. En otras palabras, era el puente ideal entre los dos mundos; por todo ello fue elegido para esta misión. Gracias a sus grandes orejas y sensibilidad, Ganapati, comprendía a profundidad los sonidos primordiales del universo y su conexión con el Om («ॐ» sonido cósmico primordial). Siguiendo el ejemplo de su padre, Siva, Ganesh se retiró a un paraje adecuado en los confines del monte Kailash y se sentó a meditar a profundidad, buscando la conexión con el Todo. Después de aquietar su mente, entró en un trance prolongado. Dentro de sí buscó la esencia misma de lo existente en el universo, de su vibración, de los sonidos emergentes de estas vibraciones, y cómo representarlos de manera fiel pero con la plasticidad necesaria para que el sistema sirviera además, para contener el universo, traducir la existencia…

            Tras una larga meditación, Ganesh concibió un sistema completo de símbolos que capturaban con integridad los sonidos sagrados. Quebró uno de sus colmillos y lo utilizó como instrumento para trazar los primeros caracteres del alfabeto sobre hojas de palma y así devino en el primer escritor y señor de cuantos venimos después de él. Con la invención del alfabeto y la escritura, creó un puente entre el conocimiento y la comprensión humana, entre el Todo y la parte. Cada símbolo del sistema fue diseñado con un propósito específico, incorporando principios matemáticos, filosóficos y espirituales. La forma de las letras no era arbitraria, sino que reflejaba las vibraciones cósmicas y los patrones energéticos del universo. Cuando Ganesh presentó este sistema de escritura a la asamblea divina, todos quedaron maravillados por su elegancia y precisión. Brahma bendijo el alfabeto, declarándolo el vehículo perfecto para preservar conocimiento, enseñanza y sabiduría.

            En este mito se asienta el porqué Ganesh es venerado como el patrón de las letras y la escritura en la tradición hindú. Allende el subcontinente indio, el alfabeto sánscrito, con sus 49 caracteres básicos, es considerado sagrado y se cree que cada letra posee un poder vibracional específico. Cabe aclarar que la tradición atribuye específicamente la escritura del sánscrito con la invención de Ganapati aunque, históricamente, este idioma ha pasado por múltiples sistemas de escritura como el Karosti, el Brahmi o Devanagari y, en su momento, la tradición atribuyó la creación de cada uno a El Señor de los Escritores… Es decir que, para mí y para ti si me sigues, podemos interpretar que la proeza de Ganesh no fue crear éste o aquel alfabeto o silabario o lo que sea en específico, sino dotar de un origen espiritual al sistema por medio del cual transmutamos pensamientos, emociones, sueños y deseos en una unidad, en una proposición dirigida a los otros, ya sea que estén ambiguamente definidos o sean receptores plenamente identificados. El conjunto de signos agrupados por nuestra voluntad adquieren la capacidad de servir de vehículo o vájana (igual que Mooshika sirve a Ganesh) a nuestro mundo interior, a nuestra voluntad, al mensaje que hemos destinado enviar a los otros para establecer una comunicación que, esperamos, tenga respuesta y nos reafirme como seres individuales diferenciados del resto de universo. No por nada hay quienes sostienen que sólo en el lenguaje tenemos la capacidad de ser plenamente humanos, y como ejemplo, esto intelijo de la afirmación de Humberto Maturana: “el lenguaje crea realidades”, y de la famosísima frase de Wittgenstein: “los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo”, el sentido está ahí, en ambas, ¿tú también lo puedes entender así?

            Este crear el alfabeto es también la creación de un punto de encuentro entre la colectividad y cada una de las individualidades que la conforman. Esta encrucijada es el lugar donde sucede el intercambio de mensajes que es el proceso de la comunicación interpersonal en un nivel social, un espacio que surge a partir de la creación del alfabeto, uno que permite que ya no sea indispensable la presencia física de la colectividad para manifestarse, y que tampoco depende de la memoria individual sino que disocia del conjunto social una “memoria” que la afirma y sobre la cual se construye una identidad social más allá de los accidentes del devenir de la vida. Y esto no sólo es válido para la letras porque esta identidad colectiva, comunal, está presente en, por ejemplo, la arquitectura; hay una identidad clara que distingue las pirámides egipcias de las mayas; es evidente la diferencia identitaria entre las ciudades: Caracas tiene una forma de ser distinta de la que cara que ofrece Guadalajara. El sistema por medio del cual objetivamos este punto de encuentro entre lo colectivo y lo individual puede ser pictórico, textil, gastronómico… Y cada uno es susceptible de entenderse como “alfabeto?

            La conexión entre Ganesh y la escritura también simboliza la unión entre lo divino y lo humano, entre el conocimiento abstracto y su expresión concreta. Como dios con cabeza de elefante y cuerpo humano, Ganesh mismo representa esta fusión de diferentes reinos de existencia.

            El uso de su colmillo roto como instrumento de escritura en este mito refuerza un tema recurrente (esta versión se suma a las expuestas en Saludo al señor Ganesh y El colmillo de Ganesh y la risa de la Luna, para dar tres razones de la rotura del colmillo que te comparto), en las historias de Ganesh: el sacrificio personal por el bien del conocimiento. Al igual que en el mito del Mahabharata, donde Ganesh rompe su colmillo para continuar escribiendo, aquí también se destaca su disposición a sacrificarse para escribir.

            Es importante señalar que esta historia existe más como una atribución simbólica y tradicional, y no como un mito desarrollado en los textos clásicos de India. Sin embargo, en todas las tradiciones, es común atribuir la creación de elementos culturales importantes a deidades para dotarlos de un origen divino; por ejemplo Thoth crea los jeroglíficos en Egipto; Odín, las runas en mitología nórdica y germánica y, el príncipe Cadmo, a cuya boda asisten los dioses olímpicos, introduce la escritura en la antigua Grecia. La asociación de Ganesh con el alfabeto, con la escritura, refleja su estatus como dios de la sabiduría y el conocimiento, y refuerza su papel como facilitador del aprendizaje y la comunicación.

            Hoy en día, esta tradición sigue viva en las prácticas culturales de la India. Los estudiantes que comienzan a aprender sánscrito a menudo invocan a Ganesh antes de sus estudios, y su imagen adorna muchos textos y materiales educativos relacionados con esta lengua sagrada. En las ceremonias de iniciación a la escritura (Vidyarambham), donde los niños escriben sus primeras letras, Ganapati es invocado como el patrón divino que bendice el comienzo del viaje educativo. Esta práctica subraya la continua relevancia de Ganesh como guardián y promotor del conocimiento y la escritura.

Publicado por Paradigma

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