¿Estamos en la antesala de una Tercera Guerra Mundial?

Aunque en las redes sociales y algunos medios de comunicación ya se están anunciado la Tercera Guerra Mundial, habría que tener mucha mesura al respecto, porque el ambiente hostil que vive el mundo no es aún el de un conflicto bélico declarado.

En últimos días, Estados Unidos atacó algunas instalaciones nucleares de Irán, a lo que el país islamistas respondió con agresiones a bases militares de su rival norteamericano. A pesar de la gravedad de la situación actual y la aparente escalada, existen varios factores que sugieren que un conflicto global a gran escala es poco probable.

En primer lugar, la disuasión nuclear sigue siendo clave. La existencia de armas nucleares en manos de múltiples potencias, incluyendo Estados Unidos, Rusia y potencialmente Irán en el futuro, crea un escenario de aniquilación mutua asegurada. Cualquier ataque a gran escala con armas convencionales que amenace la supervivencia de una potencia nuclear, podría desencadenar una respuesta equivalente, lo que resultaría en una catástrofe global. Esta perspectiva actúa como un freno para la escalada descontrolada.

Tan sólo pensemos en que un país como Pakistán, relativamente lejano al conflicto y con ojivas nucleares en su arsenal, afirmó que si Irán no cuenta con armas de este tipo, su gobierno garantizará una respuesta  a cualquier país occidental que desate un conflicto atómico.

En segundo lugar, hay una fuerte presión diplomática internacional para la desescalada. Organismos como las Naciones Unidas, así como países clave en Europa y Asia están haciendo llamados urgentes a la contención y al diálogo. Nadie, excepto quizás algunos actores no estatales, como las empresas armamentista o de construcción, se benefician de una guerra regional prolongada o, peor aún, de un conflicto global.

Los líderes mundiales son conscientes de las catastróficas consecuencias económicas y humanitarias de una guerra a gran escala, y están trabajando activamente para encontrar soluciones diplomáticas. Irán, a pesar de su retórica, ha demostrado en el pasado tener un interés en la supervivencia del régimen y es poco probable que busque una confrontación directa que amenace su estatus fundamentalista. Sin embargo, no olvidemos lo errático que puede ser el presidente estadunidense, Donald Trump.

Finalmente, las economías globales están interconectadas de una manera sin precedentes. Un conflicto global interrumpiría severamente el comercio, las cadenas de suministro y los mercados financieros, con consecuencias devastadoras para todas las naciones.
La dependencia mutua y los enormes costos económicos de una guerra a gran escala actúan como un desincentivo significativo para los principales actores.

En este sentido, el estrecho de Ormuz es vital, su bloqueo total es una medida que dañaría a Irán, pero también al resto del mundo, por la enorme cantidad de hidrocarburos que cruzan ahí diariamente, así que el ayatola Alí Jamenei, quien cuenta con el apoyo de su población, puede usarlo como arma en el conflicto.

En síntesis, las verdaderas preocupaciones deberían ser locales y regionales. Irán respondió a Estados Unidos indirectamente, justo en sus bases en Oriente Medio. Muchos mexicanos se preocupan, pero ahora la posible escalada del conflicto está en manos de Qatar e Irak, si perciben que el país islamistas violó su territorio. Asimismo, no descartemos el fantasma del 11 de septiembre, pues en Estados Unidos hay islamistas y su misión, su yihad, es algo que, por identidad, defenderán a cualquier costo.

Publicado por Miguel Alejandro Rivera

Licenciado en Comunicación y Periodismo y pasante en Relaciones Internacionales por la Facultad de Estudios Superiores Aragón de la Universidad Nacional Autónoma de México; maestrante en Periodismo Político por la EPCSG; autor de las novelas “Peor es nada” (Fridaura 2014), “Ella no sabía nada de Bakunin” (Fridaura 2016), “El amor no es suficiente” (Endira 2018), “Dios te salve” (Fridaura 2021), y el libro de cuentos, “Narraciones del México profundo, cuentos cortos de historias largas” (Fridaura 2019); asimismo, redactó la Constitución de la Ciudad de México para Niños, editada por la Asamblea Legislativa de la CDMX. Ha publicado en medios digitales como Homozapping, Sin Línea Mx, Rebelión.org, y fue jefe de información de A Barlovento Informa. Sus talleres de periodismo literario y creación narrativa, así como sus libros y ponencias se han presentado en distintas instituciones como la Universidad Autónoma Metropolitana, la Universidad Autónoma de Guerrero, la Universidad Panamericana, la Universidad Nacional Autónoma de México, la Universidad Autónoma de Coahuila, entre otras, y en eventos como la Feria Internacional del Libro del Zócalo de la CDMX 2016 y 2019, la 3era y 4ta Feria del Libro de San Juan del Río, y en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2018, así como en la Brigada para Leer en Libertad en diversas ciudades del país. Actualmente es columnista del diario El Día, con el espacio editorial Textos y Contexto; además es profesor de la FES Aragón y de la Universidad Iberoamericana.

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