Por Procoro Augusto López Huerta
El hombre de la cabaña siguió con su vida. La niña regresó a su comunidad. Ambos crecieron, pues pasaron varios años. La niña ahora era una adolescente, y el hombre de la cabaña un adulto que se acercaba a la vejez. La joven adoraba el tema de los libros. Cada historia le parecía fascinante. Nunca olvidó su charla con el hombre de la cabaña. Un día esta joven peleó con sus padres. Ella tenía la idea de que un maestro debería ser un facilitador, alguien que también puede equivocarse y aprender de sus errores, no obstante, su padre y su madre pensaban que un profesor debería ser un personaje imponente, superior a las demás personas, y sobre todo, un elemento que supiera resolver todo de manera contundente y rápida. La joven se enojó mucho al ver que su idea no era aceptada, de manera que agarró unas cuantas cosas y salió de la comunidad con dirección al bosque. Se adentró en él, pues ahí tenía planeado pasar la noche en manifestación de su inconformidad con sus padres. No obstante, los diversos sonidos del sitio la tenían muy preocupada. No sabía si uno de esos sonidos le advertía de algún peligro. Estaba muy inquieta en su casa de campaña, razón por la que salió de ella para cerciorarse que todo estaba bien. En la oscuridad no pudo ver por donde pisaba, por lo que lamentablemente cayó en una trampa de cazador. Su pierna quedó atrapada. Tuvo que pasar la noche en ese lugar. No podía sacar su pierna de la trampa. Estaba muy lastimada. El hombre de la cabaña pasaba por dicho paraje en ese momento. La vio y se acercó para ayudarle. Los dos se reconocieron al instante. Él la ayudó a desprenderse de la trampa y la llevó a su hogar, donde paso un tiempo cuidándola. Ambos conversaron sobre muchas cosas y el hombre aprovechó para platicar con ella respecto a un nuevo tema que tenía que ver con los libros. Le explicó que la lectura crítica es el análisis profundo de lo que se lee. Le indicó que no solo se debe entender el tema, lo cual es un punto importante a tomar en consideración. Después le comentó que para lograr este tipo de lectura es importante investigar el contexto del autor, y no dejar de lado la situación histórica que rodea al libro y su historia. Finalmente le dijo que el objetivo de la lectura crítica es llegar a conclusiones nuevas. La joven escuchó con mucha atención lo que el hombre le decía. Después de un rato la joven se animó a preguntarle nuevamente, como cuando era una niña, sobre la razón de vivir en tremenda soledad. El hombre le dijo que ahora sí le podía contar, pues ya no era una niña. El hombre le contó que él vivía en el pueblo, en la comunidad, y que tenía una esposa y una hermosa bebé que era lo más importante para ellos. Con lágrimas en los ojos le confesó que su esposa había muerto en un frío invierno, y que él se había hecho cargo de su hija, sin embargo, la familia de su esposa nunca vio con buenos ojos que estuvieran juntos, nunca estuvieron de acuerdo con su relación. Un día, mientras el hombre dormía y la bebé se encontraba en su cuarto, utilizando la oscuridad de la noche, alguien entró y se llevó a su hija. Él despertó y cuando se dio cuenta de su ausencia culpó a todo el mundo, se peleó con todos, pero por más que reclamó y los violentó no pude encontrar a su bebé. La joven escuchó con atención, de manera que le dijo que toda hija merece saber que su padre peleó contra viento y marea con tal de estar a su lado. Lo motivó a que la buscara, a que no se diera por vencido. El hombre de la cabaña acompañó a la joven al pueblo, como aquella vez en la que no entró. La joven le preguntó si se volverían a ver. El hombre de la cabaña le dijo que era muy probable que sí, y que esperaba que fuera con su hija a su lado, pues no se rendiría y empezaría una búsqueda para encontrarla, dejándose la vida en ello, no había otra opción, estaba decidido a encontrar a su hija.
