Vencer al sistema

El otro día, viendo TikTok, se me cruzó un video de una mujer en Argentina que anda por las calles jugando a conceder deseos. A cualquiera que se tope. «Si yo fuera el genio de la lámpara y pudieras pedirme algo, ¿qué pedirías?», le dijo a un sujeto que vendía velas y cositas esotéricas en una banqueta.

«Pues, justo ahora, pediría un encendedor, para prender mi porro», respondió aquel sujeto, sin dejo de urgencia en sus palabras. La mujer quedó atónita: «¿Pero puedes pedir dinero, lo que sea?», y él insistió: «Pero el encendedor lo necesito ahora, eso es lo que me haría feliz en este momento, encender mi porro».

La chica se sintió feliz de poder cumplirle su deseo, pues cargaba con fuego en los bolsillos: «Me siento especial, nunca había podido conceder un deseo hasta hoy, siempre piden cosas imposibles».

Qué raro es en estos días encontrarse con personas que piensen fuera del sistema, y no, no gente anarquista que destruya ventanas y pinte paredes, sino esos entes que logran vencer las pretensiones del mundo neoliberal desde una trinchera sencilla.

La mayoría de las personas hemos entrado en una dinámica asquerosa en la que competimos contra enemigos imaginarios: queremos demostrar que ganamos buen sueldo, que vivimos con lujos, que tenemos coche último modelo y viajamos a la playa a la menor provocación.

Llenamos el corazón con objetos y experiencias más costosas que valiosas; bien siempre dice mi madre: «Necio y mil veces necio, quien confunde valor con precio».

Más nos come el sistema cuando muchos lujos innecesarios los pagamos a crédito; queremos todo rápido, no tenemos calma, no sabemos ahorrar… Bien dice mi madre: «La paciencia es una virtud». Sí, quizás esas frases son populares, pero yo las aprendí de ella.

Por eso, me gusta la gente que se sale del sistema, sin hacer aspavientos, pero cambiando su vida de forma radical. Veo con esperanzas a uno de mis mejores amigos, que en momentos ha tenido millones en su cuenta, pero sigue siendo el mismo humano sencillo que conozco desde hace 30 años. El tipo ha trabajado en proyectos nacionales e internacionales de gran trascendencia social, pero mantiene la esencia personal cuando nos sentamos a beber cerveza.

Me emociona cuando alguien renuncia a su trabajo por mera dignidad, porque le faltaron am respeto y se resiste a bajar la cabeza.

Adoro ver a quien vive de sus pasiones, o por lo menos no las abandona. Y claro, respeto a quienes trabajan sin cansancio para lograr sus objetivos, muchos para alimentar a su familia, otros para alimentar su ego, pero me desespera que mucho de ese trabajo sólo es parte de un sistema alienante que nos quiere obsesionados con alcanzar objetivos de papel.

Podemos ir contra el sistema de formas sencillas: tener no es sinónimo de felicidad, incluso ni tener la razón es importante; aprender a ahorrar, a esperar; «el desarrollo no es material, es un estado de conciencia mental»; el ocio es una victoria del proletariado… En síntesis, diría Diógenes: «La persona libre es la que menos necesita».

Por eso me encantó la respuesta de aquel comerciante argentino, con un pensamiento totalmente filosófico: resolver el presente de forma sencilla, pues mañana no sabemos qué pase. Si fuéramos un poco más libres, menos esclavos del «tener», ¿cómo sería este mundo tan deteriorado? Tener no es ser, dice Erich Fromm, y, paradójicamente, tiene toda la razón.

Publicado por Miguel Alejandro Rivera

Licenciado en Comunicación y Periodismo y pasante en Relaciones Internacionales por la Facultad de Estudios Superiores Aragón de la Universidad Nacional Autónoma de México; maestrante en Periodismo Político por la EPCSG; autor de las novelas “Peor es nada” (Fridaura 2014), “Ella no sabía nada de Bakunin” (Fridaura 2016), “El amor no es suficiente” (Endira 2018), “Dios te salve” (Fridaura 2021), y el libro de cuentos, “Narraciones del México profundo, cuentos cortos de historias largas” (Fridaura 2019); asimismo, redactó la Constitución de la Ciudad de México para Niños, editada por la Asamblea Legislativa de la CDMX. Ha publicado en medios digitales como Homozapping, Sin Línea Mx, Rebelión.org, y fue jefe de información de A Barlovento Informa. Sus talleres de periodismo literario y creación narrativa, así como sus libros y ponencias se han presentado en distintas instituciones como la Universidad Autónoma Metropolitana, la Universidad Autónoma de Guerrero, la Universidad Panamericana, la Universidad Nacional Autónoma de México, la Universidad Autónoma de Coahuila, entre otras, y en eventos como la Feria Internacional del Libro del Zócalo de la CDMX 2016 y 2019, la 3era y 4ta Feria del Libro de San Juan del Río, y en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2018, así como en la Brigada para Leer en Libertad en diversas ciudades del país. Actualmente es columnista del diario El Día, con el espacio editorial Textos y Contexto; además es profesor de la FES Aragón y de la Universidad Iberoamericana.

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