Las serpientes en los tobillos de Ganesh

La inspiración, el impulso creativo, es una fuerza que por sí misma no crea, necesita control y dirección como sugiere esta representación iconográfica.

Como hemos visto en otras entregas, El Señor de los Escritores tiene una conexión múltiple y profunda con las sierpes. En la provincia india de Tamil Nadu tienen una peculiar forma de representar a Ganesh con las serpientes, estas se encuentran enroscadas en sus tobillos; y se asocian con su capacidad para navegar entre diferentes reinos de existencia. Las víboras, como criaturas quienes se mueven tanto sobre la tierra como bajo ella, simbolizan esta capacidad de transitar entre lo visible y lo oculto, lo consciente y lo inconsciente. La presencia de ofidios en la parte baja de las piernas de Ganapati representa el control sobre fuerzas primordiales, pasiones terrenales y deseos mundanos. En la tradición hindú, las culebras simbolizan energía, transformación, sabiduría oculta y potencial creativo. Al mostrarlas controladas y tan cerca de los pies, la iconografía sugiere un dominio sobre el movimiento y los impulsos básicos, con lo cual la acción se vuelve deliberada y consciente.

            Imaginemos esta historia: un joven asceta llamado Kashyapa practica austeridades en busca de sabiduría y control sobre sus pasiones. Después de meses de meditación, tiene una visión de Ganesh con ofidios enroscados en sus tobillos. Durante la visión, Ganapati le explica: “Observa cómo domino estas serpientes. No las destruyo ni reprimo por completo porque ellas contienen energía vital y sabiduría. Sin embargo, las mantengo ahí abajo, desde donde puedo dirigirlas y utilizarlas según mi voluntad, sin permitirles deslizarse hacia arriba y que me dominen la mente o el corazón.” Intrigado, Kashyapa pregunta: “¿Por qué en los tobillos? ¿Por qué no en tus manos o alrededor de tu cuello?” Ganesh respondería: “Los tobillos son el fundamento del movimiento en el mundo. Tenerlas aquí significa ser conscientes de hacia dónde vamos y cómo nos movemos por la vida. Las manos crean, la cabeza concibe, pero los pies determinan nuestro camino”. Esta lección transformaría la comprensión de Kashyapa sobre el control de los deseos y las pasiones, enseñándole que la verdadera maestría no consiste en la supresión, sino en la canalización consciente de estas energías fundamentales.

            En otras interpretaciones, las sierpes representan a la energía Kundalini, la fuerza vital primordial que, según la tradición del yoga, reside aovillada en la base de la columna vertebral y cuyo despertar y control son las aspiraciones de la escuela kundalini yoga. Al mostrar a los ofidios controlados, la iconografía sugiere que Ganesh domina esta energía y puede dirigirla conscientemente hacia propósitos creativos y espirituales.

            Para quienes escribimos, esta imagen de Ganapati en control de estos reptiles nos ofrece una poderosa metáfora del dominio necesario sobre nuestros impulsos creativos primarios. La creatividad, como los ofidios, contiene una energía poderosa y potencialmente caótica la cual debe ser canalizada, no suprimida. Los escritores debemos reconocer que la inspiración bruta, sin dirección ni disciplina, rara vez produce obras de valor. Como Ganesh, quien no destruye a las sierpes sino las controla y mantiene cerca de sus pies, los escritores debemos aprender a dirigir nuestros impulsos creativos sin ahogarlos, canalizándolos para comunicar significado y belleza.

            La ubicación específica de serpientes cerca de los pies de Ganapati, relacionada con el movimiento y la dirección, es una metáfora de control en la escritura. Los tobillos determinan hacia dónde nos dirigimos físicamente; de manera similar, las decisiones conscientes al escribir determinan hacia dónde se dirige nuestro texto. Esta imagen nos lo dice: escribir es mantener el equilibrio entre permitir a la energía creativa fluir con libertad, y la guía de una intención consciente, la cual determina la dirección general de la obra. No se trata de planificar cada detalle, sino de mantener un control sobre el movimiento fundamental de la escritura.

            Las culebras como criaturas habitantes tanto del mundo visible como del subterráneo, simbolizan la capacidad de moverse entre lo consciente y lo inconsciente, una habilidad esencial para escribir. Esta integración es fundamental para que el texto resuene en múltiples niveles: la combinación de coherencia estructural con la riqueza simbólica y emocional de las profundidades de la psique.

            Así como en la tradición yóguica, cuando la energía Kundalini despierta y se eleva adecuadamente, conduce a estados elevados de conciencia, en el proceso de escritura implica la transformación de impulsos e intuiciones primordiales en expresiones refinadas y elevadas. Esta advocación de Ganesh simboliza la capacidad de transformación: tomar energía bruta y canalizarla  hacia expresiones más elevadas. Para los escritores, representa el proceso de refinar ideas crudas y emociones intensas en obras para transmitir sabiduría y belleza.

            Esta iconografía de Ganapati presenta una aparente paradoja profundamente relevante para quienes escribimos: las  víboras aquí, simbolizan el dominio y la canalización de la energía, y coexisten con el vehículo de El Señor de los Escritores, Mooshika. Este ratón, por su naturaleza, es un ser que se mueve con sigilo, explora cada rincón, incluso los más oscuros y recónditos. Y a veces se espanta con la presencia de los ofidios como en El colmillo de Ganesh y la risa de la Luna. Esta dualidad es una metáfora del proceso de escritura. Las culebras representan la disciplina, el control y la estructura que el escritor impone a su obra, la capacidad de mantener la energía creativa enfocada y dirigida. Sin embargo, el ratón simboliza curiosidad insaciable, necesidad de explorar cada detalle, de adentrarse en los rincones más ocultos de la mente y de la realidad para encontrar la verdad. Los escritores debemos ser capaces de ejercer un control riguroso sobre nuestro oficio (las serpientes), pero al mismo tiempo, debemos permitirnos la libertad de la exploración sin límites, la búsqueda incansable de ideas y matices (el ratón Mooshika). Esta paradoja enseña que la verdadera maestría en la escritura reside en la capacidad de equilibrar disciplina con libertad, control con exploración, y estructura con espontaneidad, permitirle a la mente divagar y descubrir antes de someterse a la forma.

            En resumen, las sierpes en los tobillos de Ganesh, imbuidas con la energía Kundalini, junto con la paradoja de su vehículo, el ratón, ofrecen a quienes escribimos un modelo de cómo abordar nuestro oficio: con un dominio consciente de la energía creativa ascendente, una conexión equilibrada entre la realidad y la imaginación, y la capacidad de transformar los impulsos en una expresión artística profunda y controlada, sin dejar de lado la curiosidad y la exploración. Nos lo recuerda: la escritura es un acto de poder y disciplina, guiado por una sabiduría interior que da forma a lo informe, y se nutre tanto del control como de la libertad de la búsqueda.

Publicado por Paradigma

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