Paraíso

Por Máximo Cortés Coria

La crisis humana se consumó.

Un día, Dios revisó todos los corazones mortales. El de escorpión: ponzoñoso.

Los de los simios:

coloridos,

juguetones, cual su naturaleza.

Y el de humano apestaba a fango.

Decepcionado,

el creador de todo comenzó su purga.

Un hombre alcanzó a perfumarse;

se encomendó a las flores que brotaron en su jardín: margaritas, tulipanes y geranios.

Evitó así a las tempestades eternas,

pero cruzó por años un mar tormentoso que el todopoderoso creó en su mente.

Cuando las olas callaron,

se le permitió buscar una esperanza. Sin sufrimiento.

Sin hedor. Sin pena.

El hombre se encontraba en grava que cortaba sus pies.

Su piel se vio pálida.

Los ojos,

recuperados de la ceguera, lloraron sangre.

Nada comparado a los castigos del infierno; desmembramientos y canibalismo perpetuo.

En su camino pedregoso,

cayó en un abismo que destrozó su cuerpo. Machaque de órganos, huesos y desechos.

Aunque ya no podía escuchar, escuchó; una voz forzada, quejosa, nada agradable.

Era un espíritu aberrante que berreaba,

preso de demonios que corrompieron su esencia

y comieron de su centro dulce. Una soga fue su final.

Aunque ya no podía sentir, sintió;

una presencia que bebió de sus fluidos, y lo condenó al abismo.

Era Cerbero que impaciente absorbía la tristeza, el desánimo y la confusión.

En medio de la ruina y la penumbra,

los escombros del hombre fueron restaurados.

Su desnudez se vistió de prendas de plata, calzado de bronce y así exclamó:

¿Es esto acaso el purgatorio?

De las bóvedas celestes bajó un ángel, luminiscente, con figura femenina

y así exclamó:

“La crisis humana se consumó.

Son pocos los que engañan al Padre,

con perfumes y un par de buenas acciones.

Mas pronto verás que en los cielos nunca tuviste cabida”. De un solo tajo el custodio cortó la cabeza del hombre.

Las ropas de plata pasaron a ser más de la grava.

En la ascensión, el pedazo de carne reflexionó:

¿Existe la salvación?

En el paraíso las cabezas humanas brillantes

son devoradas por las almas de los escorpiones y simios; Ahí solo habitan animales.

Publicado por Paradigma

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