
Inspiración, escribir, corregir, reescribir, pulir, editar, crear y soltar, todo simbolizado en el cumpleaños de El Señor de los Escritores.
Ganesh Chaturthi es como se conoce a la fiesta para conmemorar el nacimiento de El Señor de los escritores, tiene su origen en la historia sobre el niño de barro y su decapitación la cual te conté en Saludo al señor Ganesh. Una de sus peculiaridades es que sucede siempre después de una luna nueva y desde ésta ( en 2025, el 23 de agosto) hasta la finalización de las celebraciones, no se debe mirar a la Luna, a riesgo de que la maldición que Ganapati le lanzó a Chandra te acarree calumnias y difamaciones.
Ganesh Chathurti es uno de los festivales hindúes más importantes y queridos en la India y se caracteriza por diez días de ceremonias, oraciones, ofrendas y celebraciones comunitarias culminadas con la inmersión de las estatuas del dios en cuerpos de agua. Aunque las raíces del culto a Ganapati son antiguas, la celebración pública como festival comunitario a gran escala se popularizó en Maharashtra a finales del siglo XIX. El reformador social indio Lokmanya Tilak transformó esta festividad en un evento público importante durante la lucha por la independencia de India del dominio británico. Tilak reconoció el potencial del festival para unir a personas de diferentes castas y comunidades bajo una causa común, utilizándolo como plataforma para el despertar político y social. Este 2025, en el calendario gregoriano, comienza el miércoles 27 de agosto, y se extiende por diez días, cuando se disuelven las figuras de Ganesh creadas con barro para la ocasión.
Como puedes imaginar, los preparativos comienzan semanas antes, esculpiendo estatuas de Ganapati en diversos tamaños, desde pequeñas figuras para el hogar hasta enormes destinadas a pandales públicos (estructuras temporales o permanentes para usarse en eventos multitudinarios). Tradicionalmente, estas figuras se fabrican con arcilla natural. El ritual comienza con “Pranapratishtha”, una ceremonia para invocar vida en el ídolo. Las celebraciones públicas, conocidas como “sarvajanik” (comunitarias), son organizadas por asociaciones vecinales, grupos juveniles o comerciantes locales, quienes instalan grandes efigies en pandales decorados temáticamente. Durante los diez días del festival, estos espacios se convierten en centros de actividad cultural y social. El festival culmina con “Visarjan”, una procesión e inmersión de la escultura en un cuerpo de agua como un río, lago o mar. Es el regreso de Ganesh a su morada celestial después de bendecir a sus devotos.
Al ciclo de celebración del Ganesh Chaturthi, desde el emplazamiento de la estatua hasta su inmersión, quienes escribimos, podemos verlo como metáfora del proceso creativo y del viaje del Texto: 1) La preparación e instalación de la figura de Ganapati simbolizan la fase inicial de la escritura: la concepción de la idea que nos mueve a “arrastrar el lápiz”. Así como el artesano da forma a la arcilla, quienes escribimos le damos forma a la idea abstracta, la visualizamos y comenzamos a materializarla como lenguaje escrito. Este momento es la inspiración, cuando escuchamos “la voz de la Musa”, y la chispa creativa toma impulso establece la intención de crear algo nuevo. 2) Durante los días del festival, al ídolo de barro es adorado con devoción, se le ofrecen oraciones, dulces y flores todos los días. Esto es el trabajo de escribir, revisar, corregir, reescribir y editar. Quienes hemos escrito un texto sabemos que la obra necesita nutrirse, pulirse, revisarse “mil veces” y perfeccionarla, y sólo se puede hacer con dedicación. Cada palabra, cada frase, cada capítulo debe cuidarse con la atención dada a la efigie por los ganapatyas, quienes adoran a Ganapati; este cultivar el texto tiene como objetivo buscar la expresión auténtica de la idea original la cual no es lenguaje ni palabras aunque nos impulsa a manifestarla como texto.3) La inmersión del ídolo en el agua (Visarjan) es el acto culminante del Ganesh Chaturthi y, para quien escribe, simboliza el acto de soltar la obra. Una vez el manuscrito está completo y pulido, debemos desapegarnos de él y permitirle cobrar vida propia en el mundo. Reconocer que la creación, una vez terminada, ya no le pertenece solo al creador, sino que se convierte en parte del flujo universal es un acto de humildad y confianza. Este desapego es crucial para evitar el perfeccionismo paralizante y permitir que el texto encuentre su camino y resuene con los lectores.
El uso de la arcilla para crear las figuras de Ganesh es relevante para quienes escribimos porque ésta es una materia prima humilde y maleable, susceptible de moldearse en cualquier forma, como las palabras de quien escribe. A través de la habilidad y la visión, nosotros moldeamos nuestro lenguaje para crear mundos, personajes e ideas. La disolución de la efigie de arcilla en agua también es la idea de que, aunque la forma específica de la obra pueda desaparecer o transformarse (a través de diferentes ediciones o interpretaciones), la esencia y el mensaje perduran y vuelven a la fuente de la creatividad.
El Ganesh Chaturthi es un período para venerar a un dios de barro creado por el ser humano, un lapso en el cual todo gira alrededor de este ídolo: se escucha su música y se comen sus dulces preferidos; durante esta época, todo se trata de él. Pero llega el día de sumergirlo y una vez sucede ésto, se acabó el dios. Es un rasgo particular de la cultura hindú, aún consciente de que dios es producto de nuestra creación. En México ubico un caso con alguna semejanza pero no igual. En el libro de cuentos El diosero de Francisco Rojas González, en el relato homónimo del volumen, Kai-Lan crea uno tras otro dioses de barro hasta detener la lluvia.
Ganesh es símbolo de la actividad intelectual humana, de nuestra imaginación, y si se puede disolver es porque se puede deshacer el Mundo. Si la imaginación se desarrolla con responsabilidad, con consciencia, desbaratarla es fácil, pero cuando las creaciones de la imaginación surgen de forma espontánea y se crean inconscientemente, disolverlas puede no ser sencillo y, a veces, parece imposible detenerlas y hasta las consideramos como algo natural… Todo el festival es una alegoría de lo anterior, durante este lapso la gente vive alrededor de su creación, se bloquean calles, cambian rutina y deberes, pero llega el momento de su fin, de la inmersión y entonces se acabó: hasta el siguiente año seguirá la vida cotidiana. Si hacemos los mismo con la imaginación, aún persistiría nuestra consciencia, porque ésta determina la mente y no viceversa: la consciencia crea con el barro de la existencia cuya imaginación puede crear y romper el Mundo, para sí y para otros… Esto es escribir.
