
Es muy común en quienes escribimos sentir envidia y celos, pero éstos son obstáculos interiores para el desarrollo de nuestro arte y la búsqueda de plasmar la verdad.
Con arraigo en el Mugdala Purana, uno de los dos puranas dedicados a Ganesh, la tradición de Ashta Vinayaka (ya entrevista en Cuál avatar de Ganesh materializamos al escribir), se traduce como “Ocho Ganeshas”, contiene la creencia en que El Señor de los Escritores ha tenido 8 avatares y conlleva el peregrinaje por sendos templos de Ganesh en Maharashtra, India, cada uno dedicado a uno de estos avatares, como la católica “Visita a las 7 casas”. La peregrinación en su conjunto implica la idea de que la superación de los vicios internos (representados por los demonios derrotados por cada avatar) es un camino espiritual continuo. Para quienes escribimos podemos relacionarlo con el viaje de automejora constante, donde cada obstáculo superado (ya sea un bloqueo creativo, la envidia o la autocrítica) es un paso hacia una expresión más pura de nuestro arte.
Vakratunda, cuyo nombre significa “El señor con una trompa curvada”, es el primero de estos avatares de Ganesh y representa el poder divino para superar la envidia y los celos. A diferencia de su habitual vehículo, Mooshika, la iconografía de Vakratunda lo monta sobre un león, símbolo de su dominio sobre las pasiones y las emociones salvajes. La aparición de Vakratunda está ligada a la leyenda de Matsarasura, el demonio de la envidia y los celos. Matsarasura había realizado sacrificios y prácticas devocionales dedicadas a Siva y, de éste, obtuvo el don del miedo y la intrepidez, con el cual se transformó en una entidad poderosa, sembradora de discordia y resentimiento entre los seres, corrompiendo sus corazones con sentimientos negativos. Su influencia fue tan vasta que incluso dioses y sabios fueron afectados por la plaga de la envidia, desequilibrando el universo.
Ante esta amenaza, los dioses unieron sus plegarias y meditación en el mantra “Gan”, el sonido que contiene la “semilla” de Ganesh y, después de un tiempo, El Señor de los Escritores se materializó en la forma de Vakratunda, cuya figura tiene una característica trompa curvada, símbolo de la capacidad de discernir y guiar. Armado con su cuerda para atar y controlar las emociones (atributo presentado en Ganesh como mapa, inspiración para escritores), y acompañado del ejército de Ganas Vakratunda se enfrentó a Matsarasura. Esta batalla, cruenta como toda guerra, bien puede entenderse como representación de la lucha interna en cada individuo, sea escritor o no, librada contra las propias tendencias negativas. No fue una lucha sencilla de ganar: duró cinco días con sus noches, de ambos lados hubo bajas y el demonio crecía su furia con la restricción del lazo aprisionándolo, pero Ganapati no soltó su presa y, finalmente, Vakratunda prevaleció, sometiendo a Matsarasura y liberando al mundo de la opresión de la envidia y los celos. Esta victoria no solo restauró la armonía, sino que desde entonces sirve como lección sobre la importancia de la humildad y la pureza de corazón.
La trompa curvada de Vakratunda es un recordatorio de que el camino hacia la sabiduría y la realización espiritual no es recto: implica giros y desafíos. El león sobre el cual cabalga Vakratunda representa la fuerza, el coraje y la capacidad de dominar las propias pasiones y a nuestra naturaleza animal. La derrota de Matsarasura subraya la idea de que la envidia y los celos son obstáculos internos los cuales deben ser conquistados para alcanzar la paz y progresar. El culto a Vakratunda se centra en la purificación del corazón y la mente. Los devotos buscan su bendición para liberarse del ego, la arrogancia y las emociones destructivas que impiden el crecimiento personal y espiritual. Vakratunda ayuda a cultivar la humildad, la compasión y la satisfacción, y ayuda a enfocarse en el camino propio sin ser perturbado por las comparaciones o el resentimiento hacia los demás.
La historia de Vakratunda y su victoria sobre Matsarasura (la envidia y los celos) tiene una resonancia particular con el rol de Ganesh como Señor de los Escritores. La envidia y los celos son emociones destructivas y su audacia genera temor y obstaculiza el proceso creativo y el desarrollo de quien escribe. Los escritores podemos sentir envidia por el éxito de otros, celos por el reconocimiento ajeno, o incluso resentimiento hacia nuestro propio progreso cuando lo percibimos como lento o insuficiente. Estas emociones pueden llevarnos a una autocrítica paralizante, a procrastinar e incapacitarnos para celebrar nuestros logros. La lección de Vakratunda es esta: para prosperar en cualquier campo creativo, incluida la escritura, es fundamental conquistar estas fuerzas internas negativas. Así como Vakratunda sometió a Matsarasura, quienes escribimos debemos esforzarnos por purificar nuestra mente de envidia y celos. Esto implica:
- Fomentar la humildad: Reconocer que el camino de cada escritor es único y que el éxito no es un recurso limitado. La humildad permite aprender de los demás sin caer en comparaciones destructivas.
- Cultivar la concentración en el trabajo propio: Desviar la energía de la comparación y el resentimiento hacia la mejora del propio arte. Es vital concentrarnos en nuestro proceso creativo, en lugar de los resultados de otros.
- Superar el ego: Éste puede manifestarse como arrogancia o como una sensibilidad excesiva a la crítica. De la victoria de Vakratunda sobre la arrogancia, quienes escribimos podemos aprender a ser receptivos a la retroalimentación y a mantener una perspectiva equilibrada sobre nuestro trabajo.
- Celebrar el éxito ajeno: La capacidad de alegrarse por los logros de otros escritores fomenta una comunidad de apoyo y reduce la influencia corrosiva de la envidia.
En esencia, el avatar de Vakratunda proporciona un marco espiritual para que quienes escribimos abordemos y superemos los obstáculos emocionales que surgen en el camino creativo. Al integrar las enseñanzas de Vakratunda con el patronazgo de Ganesh sobre la escritura, podemos encontrar inspiración no solo para eliminar obstáculos externos, sino para purificar nuestro paisaje interior y permitir a la creatividad fluir con libertad, sin las ataduras de las emociones negativas. Vakratunda se enfoca en la superación de las cualidades negativas representadas por Matsarasura: la envidia, los celos, la arrogancia y el ego. La iconografía de Vakratunda montando un león no solo simboliza su victoria sobre Matsarasura, sino que también inspira a dominar las pasiones internas y a dirigir la energía hacia propósitos constructivos. En el contexto de la escritura, podemos traducirlo como una práctica de autoconciencia para identificar y mitigar la envidia o celos surgidos al comparar nuestro trabajo con el de otros, al enfrentar críticas o recibir retroalimentación. La historia de Vakratunda nos recuerda que los desafíos más formidables residen dentro de nosotros. La envidia, los celos, el ego y la arrogancia pueden sofocar la creatividad, desviar nuestro enfoque y obstaculizar el progreso de cualquier escritor.
