Por Edgar Herrera
Hoy lloverá. Escucho truenos.
Bajo la inmensa noche estrellada,
en la arena desértica,
halló mi futuro,
entre cadáveres.
Los recuerdos felices;
apenas los sostengo,
me aferró a ellos,
aunque languidezcan los dedos.
Recuerdos sin piel, ni huesos.
Al juego,
al sol acariciando con violencia mi piel desnuda,
Mis pies corriendo,
pero NO de miedo.
Cómo el agua que flota sobre mi espalda,
Y los rayos por la rendija entran.
El pan.
Y en mis noches negras preguntó;
¿existió un antes?
un antes de anticiparnos a los misiles,
guardando silencio,
agudizando el oído.
Un antes de que se llevaran arrastrando tu sonrisa,
mi luna amada
el iris de tus ojos verdes,
nuestros sueños.
Un antes de perderlo todo.
Ragde.
