Su santidad prohibida: la Santa Muerte al ojo público

Por Santiago González

“Es algo maligno que daña nuestra alma y nuestro cuerpo y que, pues, hace que nos vayamos a la perdición. […] Pues me da tristeza porque uno les dice lo que es y, pues, ellos no lo aceptan como tal […]. Da tristeza porque se están echando a la perdición poco a poco”. Esto declaró una chica cuando pregunté su perspectiva sobre la Santa Muerte. Muy lejos de ser una opinión individual, en México, un país de casi diez millones de católicos, se asocia a la Santa Muerte con criminalidad, pobreza y satanismo… ¿Pero a qué se debe?

Primero, debemos rastrear el origen de esta figura controvertida.

¿De dónde viene la Santa?

Es difícil hallar el momento exacto en que surgió el culto a la Santa Muerte, sin embargo, investigadores han hallado sus raíces sincréticas (es decir, a partir de la fusión de varias culturas); por ejemplo, en la época prehispánica existía una clara iconografía de la muerte con dioses como Mictlantecutli, señor del inframundo; asimismo en Europa, por los estragos de la epidemia de peste negra, apareció la personificación de la muerte en la parca y sus símbolos icónicos como la guadaña, el reloj de arena y el hábito franciscano. Después, durante la época colonial, se describió en 1797 un ritual en una capilla en la que indios incluían la figura de un esqueleto, además de la veneración del santo esquelético San Pascualito Rey en Chiapas (Whittington, 2011). Ya durante el siglo XX, en la década de 1990, en Tijuana se construyeron muchas capillas a la Santa; en la obra Los Hijos de Sánchez de 1961, ambientada en el barrio de Tepito, se hace referencia explícita sobre la Santa Muerte, por último y en el mismo barrio, se abrió uno de los altares más famosos del mundo por doña Enriqueta Romero y su familia (Valenzuela Arce & Valenzuela Arámburo, 2023).

Sin embargo, y a pesar del constante crecimiento en el número de fieles, los ataques por parte de distintos sectores no se hicieron esperar. Por ejemplo, a inicios de 2009 el Ejército mexicano demolió capillas de la Santa Muerte en ciudades fronterizas durante la madrugada y el clero avaló la decisión (Valenzuela Arce & Valenzuela Arámburo, 2023); el anterior año, la Conferencia del Episcopado Mexicano pronunció que los cultos distorsionados como el de la Santa Muerte son parte de la preocupante realidad que enfrenta nuestra sociedad, además, un llamado al rechazo total; sin dejar de lado el prejuicio hacia los creyentes de la Santa al verlos como criminales o perdidos de fe. El estigma es más que evidente.

La construcción del rechazo social

El sociólogo Erving Goffman describe el estigma como un atributo desacreditante que hace a una persona menos deseable, se construye una ideología para justificar su inferioridad y el porqué representa un peligro para la sociedad. Nos ejemplifica Goffman que cuando se tiene una interacción corriente con una persona estigmatizada, es este atributo (ya sea la orientación sexual, la religión o una deformidad física) el que captura toda nuestra atención

y nos puede llevar a alejarnos, anulando todos los demás atributos que tiene una persona.

El estigma en torno a la Santa y su culto entra perfectamente en lo que describe Goffman. Asimismo, la ideología que se construye para justificar su estigma se basan principalmente en:

  1. Rechazo eclesial: La iglesia católica rechaza rotundamente la veneración de la Santa Muerte; los creyentes de “la Santa” son tachados de alejarse de lo enseñado en el Evangelio. Tal como se señaló anteriormente, la Conferencia del Episcopado Mexicano arremetió en contra de este culto.
  • Mística popular: Este concepto se define como aquellas creencias con elementos del canon eclesial que son impregnados de características populares que pueden o no ser aceptadas por la misma institución (Valenzuela Arce & Valenzuela Arámburo, 2023). La Santa Muerte, al formar parte de esta mística popular que no es reconocida por la iglesia católica, es hecha a un lado y sus creyentes vistos como anormales, descarriados y como un peligro para la sociedad que se terminan asociando en actividades delictivas y la marginalidad; esto último tiene un claro estigma de clase disfrazado contra culto (y que veremos en algunos testimonios). Tal como decía Goffman, a los individuos estigmatizados se les tiende a atribuir un acentuado número de imperfecciones para justificar su discriminación.

Otro caso interesante que demuestra el estigma, fue cuando la senadora del PAN, Lilly Téllez, a raíz de un meme viral de una parca con la frase ‘un verdadero hombre no habla mal de López Obrador’, se pronunció diciendo lo siguiente: “La Santa Muerte es diabólica. Yo le exijo al presidente López Obrador que respete el Estado laico, que deje de enaltecer a los símbolos diabólicos porque es una falta de respeto para todos los cristianos de México” (Martínez, 2024).

En síntesis, el carácter popular del culto alejado de las instituciones religiosas así como el notorio ataque en medios de comunicación han ayudado a reforzar la estigmatización en gran parte de la población sobre el culto a la Santa Muerte.

Muestra testimonial

Para esta primera parte, mostraré algunas entrevistas hechas a devotos de la Santa Muerte en el altar a la misma de la calle Alfareros, cerca de Tepito. Las preguntas giraron entorno a si han sufrido discriminación o críticas perjudiciales por su creencia religiosa:

Iván, de 23 años: Cuando me llegan a decir algo así pues, realmente no importa en qué creamos, si no cómo es uno como persona porque de nada sirve que la iglesia, si realmente uno como persona es hipócrita. La tachan de diabólico, de satanista, de cosas así.

Enrique, de 18 años, nieto de doña Enriqueta: No, la verdad la gente que yo conozco, aunque ni lo suelo decir, lo respeta mucho.

Salvador, de 26 años: Dos que tres personas, de momento, sí se quieren poner medias locas. Pero de ahí en fuera, qué crees que hay mucha gente que la respeta.

Sarahi, de 16 años: Específicamente hacen comentarios como “me voy a cuidar de ti, no vaya a ser que me quieras hacer algo” “¿Y no te da miedo eso?” “¿Eres de Tepito o por qué crees en esas cosas?” “¿No robas?”. Han sido pues compañeros y personas externas a mi círculo social.

Verónica, de 48 años: No, ahora si que yo soy también… ¿Cómo se dice? Creo en los santos, creo en la virgen, en todos los santos, pero le tengo más fe a la santísima.

Edgar, de 21 años: Sí, sí, sí, por parte de la familia de mi mamá, sí. Mucha gente me criticó porque, pues, todos ellos son muy cristianos y creen mucho en el templo y en Dios; bueno, yo también creo en Dios, pero sí me criticaron mucho. Me dijeron que cómo era posible que yo creyera en eso, que la Santa Muerte nada más quería mi alma […]. Son estereotipos de la gente.

Carlos, de 50 años: La ignorancia es muy grande. Si tú dices que crees en la Santa Muerte es como si estuvieras adorando al diablo, para mucha gente. O sea, es una estupidez lo que la gente piensa a veces. Entonces, cuando a mí me preguntan ese tipo de cosas prefiero decir que no creo en la religión, que soy de esa creencia y nada más.

Raquel Machuca, de 56 años: Yo antes pensaba que la Santa era mala y que decían que no le cumplías, te llevaba un familiar o algo. Le digo: no, no es cierto. O sea, la Santa se le promete lo que tú le puedas dar.

Antonio, de 72 años: Nadie, ella me libra de todo mal.

A continuación, enseñaré algunas de las entrevistas hechas a personas que se consideran a sí mismas cristianas o católicas, respecto a su percepción en torno al culto de la Santa Muerte. La mayoría transitaban en la basílica de Guadalupe:

Morales, de 15 años: Pues siento que es gente medio naca, así sin pelos en la lengua. O sea, gente de bajísimos recursos o gente que se deja influenciar por personas así, con todo respeto. (Responde a la pregunta si cree que el culto repercute de alguna manera en la sociedad) Creo yo que sí, aunque indirectamente, ya que hace que la gente crea en que los problemas se resuelvan con violencia.

Mariano, de 45 años: Pues, están en la libertad de creer, ya sea en cuestiones ya sea para bien o para mal, yo creo que ya es decisión de cada persona. (Responde a la pregunta si cree que el culto repercute de alguna manera en la sociedad) Sí, hablemos a lo mejor, un poquito de la drogadicción o vicios que he visto más en esas personas que sí creen o que a lo mejor para ellos es algún ser de adoración. […] Siento que para la gente que delinque o hace otro tipo de actividades, siento que sí nos afecta o nos daña por ese lado.

Fernando, de 18 años: Pues como tal no le había dado ese punto de importante, porque al final de cuentas uno, pues, somos como creyentes a lo que más estamos apegados y si ellos la adoran pues tendrían sus razones.

Alondra, de 46 años: No, no opino, mejor, o sea, es de respetar sus creencias. […] Te cobra

(la Santa Muerte) en lo que más quieres, tengo entendido.

Vale, 20 años: Yo no trato a los demás por la religión o deidad a la que se rigen, simplemente respeto a cada uno… No te mentiría si te digo que en ocasiones el encontrarme con esta gente o pasar por lugares donde la veneran, suele generarme cierto pavor.

Yessica, de 27 años: Es parte del demonio […] es el demonio, es lo que me han comentado y todo eso. En parte como que trato de respetar, ¿no? Porque, pues, obviamente yo como católica no quiero imponer mi religión, pero a veces piensa uno que qué tontos, de creer en el diablo, confiar en él. (Responde a la pregunta si cree que el culto repercute de alguna manera en la sociedad) Pues en parte sí, ¿no? Porque se va perdiendo el alma de las personas, ya creyendo en el diablo y todo eso.

Como última observación, una mujer de la tercera edad que venía acompañada de su pareja accedió a dar la entrevista hasta que le dije la primera pregunta: ¿Qué sabe usted sobre la Santa Muerte? Tras eso, se miraron entre ellos y se marcharon de inmediato.

¿Santa Muerte, que estás en los cielos?

Vivir en carne propia el estigma que es ejercido contra creyentes a la Santa Muerte y después estudiar este fenómeno a profundidad, me dejó una pregunta que le quiero hacer al lector: ¿Tiene sentido reducir a todos los creyentes en estereotipos y más sin saber el contexto del otro? Porque, además, como bien mencionó Monsivais, lo que concebimos como el catolicismo ha sido (y será) impregnado de lo que se considera pagano, pues aquellas religiones que se recluyen en los seminarios y las escuelas religiosas, no llegarán muy lejos.

Fuentes

Goffman, E. (1963). Estigma: La identidad deteriorada [PDF]. Recuperado de: https://sociologiaycultura.wordpress.com/wp-content/uploads/2014/02/goffman-estig ma.pdf

Martínez, M. L. (2024, 25 de abril). Lilly Téllez asegura que la Santa Muerte es “del demonio” y pide que AMLO deje de nombrarla. Infobae. https://www.infobae.com/mexico/2024/04/26/lilly-tellez-asegura-que-la-santa-muerte-e s-del-demonio-y-pide-que-amlo-deje-de-nombrarla/

Valenzuela, J. M., Valenzuela, P. (2023). Todo lo Santo es Profano: Mística Popular Transfronteriza. Editorial de la Universidad Autónoma de Sinaloa.

Whittington, C. A. (2011). La Santa Muerte: Origin and significance of a Mexican folk saint

[Tesis de maestría, Wake Forest University]. Wake Forest University.

Publicado por Paradigma

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