Digresiones de la Muerte

Este Barrio se está convirtiendo en un cementerio.
Hace un año se fueron los papás de un amigo.
Hace unos meses el Talachero.
Le siguieron la señora de la recaudería y el carpintero.
La semana pasada le tocó a don Pépe el de la tienda.
Hace unos días al mecánico.
El mecánico es mi papá.

Hay que aceptar que la muerte de uno no cambia nada en la vida de los demás, el mundo sigue su curso, el planeta sigue girando, las personas siguen naciendo, siguen con sus deudas y preocupaciones, “viviendo” el día a día, ni siquiera pueden faltar al trabajo para despedirte. Cada vez nos vamos más solos. Si nos recuerdan de vez en cuando o en los tres días siguientes ya es ganancia. Ya no hay respeto por la muerte, ni modo, para allá vamos todos, se nos adelantó, son los lamentos escuchados. Los panteones, de por sí lugares tristes, se han convertido en desiertos deprimentes con tumbas abandonadas. Tal vez extrañen lo que se aportaba, lo que se consumía o proveía, pero nada más. Si la vida eterna es permanecer en la memoria de los demás. Entonces la muerte definitiva es el olvido, y en estos tiempos, el olvido llega pronto, como el meme, post o TikTok anterior.

Un recién nacido tiene edad suficiente para morir, leí hace poco en un libro. Pero no lo sabe ni lo piensa en los términos que uno lo hace. A cierta edad es una vergüenza seguir viviendo, continuaba el texto.
Creo que uno comienza a morir cuando el cabello se va y los dientes ya no vuelven, cuando las rodillas duelen, cuando los sueños se esfuman, cuando dejas de hacer lo que te gusta y haces lo que que sea para sobrevivir, cuando se sube el azúcar y la presión, cuando te encierras horas en el tráfico y en un trabajo que detestas, cuando el amor busca nuevos horizontes y la poesía se aleja, cuando los “amigos” se hacen menos y las mujeres se hacen bruma, cuando comienzas a oler mal, cuando una parte de ti se muere antes que tú y ya sólo te regala noches para el olvido, cuando la resaca dura más que la borrachera, cuando amanecer no significa nada. Cuando todo muere a tu alrededor y tú sigues vivo.
Muere un año más y con él otro poco del espíritu, de las ganas, de la voluntad. A lo largo de estos años he muerto varías veces y un par he sido asesinado.
Me gusta sonreír ante una flor, disfrutar una canción y extasiarme entre unas piernas.
Pero…
Mi padre ha muerto.
Mi madre está muriendo.
Mi hermano también.
Hasta mi perrita está muriendo.
Todo es muerte.
La vida es muerte.
Estoy muriendo.
Las letras a veces me salvan por momentos.
Al final no significan nada.
Nada significa nada.
Llego al día de hoy con el alma rota y el corazón hecho una cuba.
Otra vez ebrio.
Como no quería estarlo.
Si viviera ese hijo que asesiné le diría que no tome, que nunca pruebe licor, que nunca sufra una pena y que mucho menos se enamore de las mujeres ajenas, como dice la canción. Aunque, también creo, que no hay mujer a la que se conozca tanto como a la ajena, ni tan poco como a la propia, sí es que acaso alguna vez son nuestras.
Que cuide mucho a la que lo acompaña y no le pertenece, pero puede hacer que no se vaya.
Que trate de vivir del arte, del deporte, de lo que sea, menos de trabajar.
Un año menos, que deja grandes marcas.
Diría que solo.
Pero…
Me acompaña un trago.
Que también está muriendo.

¡Oh! Muerte
Misteriosamente inefable
Todos hablan de ti
pero nadie te conoce
Los que han tenido tal suerte han quedado mudos
A algunos causas miedo
a otros respeto
y para algunos otros risa y festejo
Eres complaciente con todos
Dulce y esperada para aquellos que han vivido mal
Amarga y dolorosa para los que la han pasado bien
Hay quienes piensan que eres el fin de toda existencia
la conclusión de toda alegría y sufrimiento
El principio del fin
El fin del principio
Estás presente en todo momento
en la vida de cada uno
Tu vida es nuestra muerte
mi sueño tu esencia
Cuando toques mi hombro izquierdo
sabré que eres tú
te ofreceré el tiempo vivido
y estaremos en paz.

Publicado por Paradigma

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