La Generación Z y la importancia de la consciencia histórica

Según la fuente consultada, los años pueden variar, pero, por lo general, se coincide en que la Generación Z está compuesta por jóvenes nacidos entre 1997 y 2012, es decir, hablamos de personas entre 13 y 28 años de edad.

En los últimos días, trascendió que un grupo de estos jóvenes planea manifestarse el próximo 15 de noviembre en contra del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum e, incluso, pedir su revocación de mandato.

Como cualquier grupo social, sin importar edad o condición social, los opositores al gobierno federal pertenecientes a la Generación Z están en todo su derecho de marchar y exigir lo que crean conveniente; sin embargo, la sentencia que han proclamado y que circula en redes sociales, parece un tanto exagerada y suena a desconocimiento parcial del pasado nacional.

Ellos dicen: “Morena está destruyendo al país”; habrá quien coincida o no con esta premisa, no obstante, a aquellos jóvenes cuya conciencia política nació muy probablemente a partir del sexenio de Andrés Manuel López Obrador (2018-2024), quizás les falta hacer una revisión exhaustiva de los gobiernos priistas y panistas, por lo menos desde 1968 a la fecha.

Quizás la matanza del 2 de octubre de 1968 es un acontecimiento tan lamentable y arraigado a nuestra historia moderna que, afortunadamente, se sigue recordando con marchas y manifestaciones; empero, la represión del jueves de corpus de 1971 es cada vez menos citada por las nuevas generaciones.

Así se van perdiendo épocas como la de la llamada Guerra Sucia, cuando los gobiernos de Gustavo días Ordaz (1964-1970), Luis Echeverría (1970-1976) y José López Portillo (1976-1982), desaparecieron y asesinaron a miles de opositores a través de instituciones como la Dirección Federal de Seguridad o el propio Ejército Mexicano. Quizás a la Generación Z, nombres como Miguel Nazar Haro o Arturo Durazo Moreno no les signifiquen nada, pero ellos sí que destrozaron al país.

Más tristeza da cuando usuarios de TikTok pertenecientes a la Generación Z, idolatran a personajes como Carlos Salinas de Gortari (1988-1994): ojo, esto no quiere decir que entonces tengan que apoyar a López Obrador, a Sheinbaum o a Morena en general, al contrario, siempre y cuando su movimiento sea legítimo, es muy bueno que exista una oposición ciudadana y joven… pero, de ahí a que busquen el regreso de un régimen como el Salinismo, hay un abismo preocupante.

Carlos Salinas de Gortari privatizó las miles de empresas públicas que podían generar riqueza nacional; en su momento, argumentó que estaban en quiebra: claro, la corrupción priista las llevó a la banca rota para después venderlas baratas a las familias que hoy son las dueñas de México, a través de movimientos con los que el propio Salinas se hizo millonario. ¿No así se hizo de TV Azteca Ricardo Salinas Pliego o de Telmex Carlos Slim?

No olvidemos que el Salinismo nos hundió en crisis económicas que terminaron por estallar en el sexenio de Ernesto Zedillo (1994-2000): fue precisamente cuando se devaluó el peso que millones de mexicanos se hundieron en las clases medias bajas y bajas, y que los magnates empresariales, así como el crimen organizado, acrecentaron sus fortunas, las cuales tenían en dólares. Asimismo, las reformas a las pensiones en 1997: ¿qué a la Generación Z no le molesta que el PRI le haya robado la posibilidad de una vejez digna?, o quizás no saben que ellos no tendrán pensión de retiro.  

Videos como los de la matanza de Aguas Blancas (1995), son los que deben darnos fe de la crueldad de los gobiernos del pasado, que eran capaces de cualquier cosa. Ya no digamos de asesinatos como el de Luis Donaldo Colosio (23 de marzo de 1994), entonces candidato a la presidencia, que por su discurso progresista, incomodó a las cúpulas del Partido Revolucionario Institucional.

Es decir, hechos terriblemente lamentables como el del asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, por desgracia no son cosa del presente: se vienen arrastrando tras décadas de corrupción y colusión entre los gobiernos priistas y panistas con el crimen organizado. ¿Ya se nos olvidó que Genaro García Luna, el hombre de la seguridad en el sexenio de Felipe Calderón (2006-2012), está preso en Estados Unidos por su complicidad con el Cartel de Sinaloa?

Porque el Partido Acción Nacional claro que siguió destruyendo al país: Vicente Fox (2000-2006) regaló concesiones bancarias y de educación privada a sus amigos (y a partir de ahí pulularon negocios de créditos chiquitos para, según, pagar poquito, como Coppel y Banco Azteca), para pagarles el favor de haber financiado su campaña, de ahí “Los amigos de Fox”.

Luego Felipe Calderón (2006-2012) y su irracional guerra contra el narcotráfico, que encendió la violencia que hasta hoy padecemos. Finalmente, Enrique Peña Nieto (2012-2018), cuya lista es interminable: Ayotzinapa, Tlatlaya, La casa Blanca… Es más, fue infame que un tipo que fue gobernador del Estado de México cuando se reprimió a la sociedad de San Salvador Atenco (2006) llegara a la presidencia.

En resumen: ni el gobierno de López Obrador ni lo que lleva el de Sheinbaum Pardo han sido perfectos; en esos periodos han existido fallas discursivas e incluso personajes en Morena, como Adán Augusto López, han golpeado la legitimidad del movimiento; sin embargo, de ahí a querer el regreso del régimen anterior, bajo el priismo o el panismo, hay una gran brecha sobre la que debemos reflexionar. Así que, de esa marcha de la Generación Z, esperamos mucha reflexión y consciencia, no que sean una estrategia más de la derecha en su deseo por retomar el poder, aunque, ya de entrada, supe de grupos de fanáticos de One Piece en los que han ofrecido dinero al administrador para difundir información sobre la marcha, cosa que la hace muy sospechosa.

Publicado por Miguel Alejandro Rivera

Licenciado en Comunicación y Periodismo y pasante en Relaciones Internacionales por la Facultad de Estudios Superiores Aragón de la Universidad Nacional Autónoma de México; maestrante en Periodismo Político por la EPCSG; autor de las novelas “Peor es nada” (Fridaura 2014), “Ella no sabía nada de Bakunin” (Fridaura 2016), “El amor no es suficiente” (Endira 2018), “Dios te salve” (Fridaura 2021), y el libro de cuentos, “Narraciones del México profundo, cuentos cortos de historias largas” (Fridaura 2019); asimismo, redactó la Constitución de la Ciudad de México para Niños, editada por la Asamblea Legislativa de la CDMX. Ha publicado en medios digitales como Homozapping, Sin Línea Mx, Rebelión.org, y fue jefe de información de A Barlovento Informa. Sus talleres de periodismo literario y creación narrativa, así como sus libros y ponencias se han presentado en distintas instituciones como la Universidad Autónoma Metropolitana, la Universidad Autónoma de Guerrero, la Universidad Panamericana, la Universidad Nacional Autónoma de México, la Universidad Autónoma de Coahuila, entre otras, y en eventos como la Feria Internacional del Libro del Zócalo de la CDMX 2016 y 2019, la 3era y 4ta Feria del Libro de San Juan del Río, y en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2018, así como en la Brigada para Leer en Libertad en diversas ciudades del país. Actualmente es columnista del diario El Día, con el espacio editorial Textos y Contexto; además es profesor de la FES Aragón y de la Universidad Iberoamericana.

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