No codiciar mientras se escribe

En muchas historias contadas en los medios de comunicación se presenta a quien escribe tecleando mientras piensa en la fama y el éxito… Nada más alejado de la escritura de Verdad.

El cuarto avatar del conjunto de los Ashta Ganesha o Los 8 Ganeshas es Gajanana, según se describe en el Mudgala Purana, cada uno materializado para vencer un demonio quien representa una cualidad humana negativa. En el caso de Gajanana, su misión específica es vencer a Lobhasura (el demonio de la avaricia y la codicia), convirtiendo esta forma en el arquetipo de la sabiduría que supera los deseos materiales descontrolados. El nombre “Gajanana” significa, en sánscrito, “el de cara de elefante” (“Gaja”, “elefante” y “Anana”, cara). Y puede ser que hay quien, como yo, le parezca, de entrada, que este avatar es un pleonasmo, pues ¿no es Ganesh un dios con cabeza de elefante? Pero la existencia de este avatar le da razón a gente como Sadhguru, quien sostiene que Ganapati tiene esta cabeza por accidente y no se suponía que así fuera: Ganesh debía ser un Gana, la comparsa de Siva compuesta de espectros, monstruos y toda clase de seres, y esto no implicaba la testa de paquidermo… Como haya sido, su forma representa el intelecto divino y la inmensa fuerza física y espiritual de Ganesh. Gajanana enfatiza la sabiduría, la inteligencia y la fuerza, y enseña a los devotos a controlar la codicia y adoptar la rectitud y la verdad.

            La historia de este avatar comienza con el nacimiento del demonio Lobhasura, cuya existencia se ligada a dos versiones mitológicas distintas. En la primera, Kubera, el tesorero celestial (a quien conocimos en Un banquete que te devora: cómo alimentar la verdadera creatividad), visitó el Monte Kailash buscando las bendiciones de Siva y Parvati. En esa ocasión, Kubera sintió exacerbarse su libido al mirar a Parvati y el deseo lujurioso se materializó en Lobhasura. Una leyenda alternativa sugiere que Lobhasura nació de la ira de Siva hacia Kubera. Este demonio ganó un poder masivo después de seguir el consejo del sabio Shukracharya, el gurú de los demonios. Realizó penitencias con el mantra “Om Namah Shivaya”, deleitando a Siva, quien le otorgó un don con el cual obtuvo poder sobre los tres mundos. Con esta autoridad, Lobhasura invadió Swargaloka, también conocido como Indraloka (el reino celestial), derrotando y expulsando a Indra. Su imperio se expandió y causó gran caos, pero su codicia permaneció insatisfecha. Incluso tuvo la audacia de exigirle a Siva desalojar su morada, el Monte Kailash. Ante las acciones de Lobhasura, los dioses buscaron consejo del sabio Raibhya, quien les aconsejó invocar a Gajanana. Y éste, el cuarto avatar de Ganesh según el Mudgala Purana, llegó montado en su vehículo Mooshika para la guerra contra Lobhasura. El demonio gigante no tuvo oportunidad ante esta forma feroz de Ganapati. Cuando Lobhasura vio a Gajanana, sintió miedo y huyó aterrorizado. Según algunas versiones, el demonio se rindió antes de comenzar cualquier combate real, y expresó su remordimiento por sus acciones. Gajanana le perdonó la vida, y le ordenó restaurar en Swargaloka a Indra, como su legítimo rey. Lobhasura renunció a su don y se retiró a al Mundo subterráneo, y Gajanana restableció la paz en los tres mundos.

            En una versión más detallada de la historia, Lobhasura se transformó en una montaña de oro, con la cual esperaba tentar a Ganesh. Gajanana vio a través de la ilusión y se mantuvo firme en su misión, aplastó la montaña dorada y culminó su triunfo sobre la codicia y el materialismo. Conmovido por la compasión de Ganapati, Lobhasura renunció a la ruindad y juró vivir una vida de sabiduría y rectitud. Bajo la guía de Gajanana, aprendió el valor del desinterés, la bondad y la riqueza espiritual, convirtiéndose en “Labha” (beneficio) y un devoto discípulo de El Señor de los Escritores.

            Esta historia sirve como una lección moral sobre la naturaleza destructiva de la codicia y enseña la importancia de la fuerza interior, la sabiduría y la capacidad de superar los deseos materiales, con énfasis en la compasión y la transformación para la auto realización y el crecimiento espiritual.

            Ahora bien, la conexión de Ganesh con la escritura va más allá de su papel histórico como escribiente épico. Su rol como “Removedor de Obstáculos” lo convierte en una fuerza que vigila y guía el viaje creativo, y es invocado para limpiar impedimentos en esfuerzos creativos y profesionales, como superar el rechazo en la publicación. Para quienes escribimos, meditar en Gajanana significa buscar claridad mental y fuerza espiritual para superar los obstáculos creativos.

            El avatar Gajanana tiene una relevancia particular para quienes escribimos debido a su simbolismo:
– Eliminación de la codicia creativa: Al vencer a Lobhasura, Gajanana enseña a quienes escribimos a superar la codicia de reconocimiento, fama o ganancias, lo cual nos permite enfocarnos en la pureza del acto creativo. Piénsese en Lev Tolstoi y su renuncia a escribir, luego de terminar Ana Karénina, por considerarlo superfluo.

– Sabiduría y discernimiento: La cabeza de elefante simboliza el intelecto necesario para discriminar y crear textos de genuina calidad.

– Escucha atenta: Las grandes orejas de Gajanana representan la capacidad de escuchar todas las voces, historias y perspectivas, esenciales para quienes escribimos. Sobre este punto me vienen a la mente dos obras maestras de la polifonía:  Balún Canán de Rosario Castellanos, y Al faro de Virginia Wolf.

– Enfoque: Los ojos pequeños simbolizan la concentración necesaria para completar los textos.


De Gajanana también podemos extraer algunos principios del arte de escribir:

– Amplitud de pensamiento: La cabeza de elefante simboliza la capacidad de pensar en grande, de considerar estructuras narrativas complejas y mundos literarios vastos. Y pocos mundos literarios son tan vastos como la trilogía de El señor de los Anillos o la épica Guerra y Paz.

– Absorción y transformación: La gran barriga de Gajanana representa la capacidad de absorber experiencias, emociones y conocimientos, transformándolos en textos significativos. Qué si no ésto fue lo que hizo Gabriel García Márquez en su novelas sobre Macondo y las basadas en el periodismo, como Relato de un náufrago o Crónica de una muerte anunciada.

– Fuerza y gracia: Los brazos poderosos y elegantes de la forma Gajanana simbolizan la fuerza necesaria para persistir en proyectos largos combinados con la gracia para escribir con fluidez y belleza.

La conexión de Gajanana con la escritura también se extiende a la concepción de la escritura como un servicio espiritual. Su avatar muestra que la escritura de Verdad debe realizarse sin esperar recompensa o éxito. La acción misma y la mente quieta, fruto de servir a algo más grande que nosotros, es la retribución de nuestro trabajo. Este principio anima a una multitud de quienes escribimos a concentrarnos en el proceso creativo sin apego a los resultados.

El colmillo de Ganesh / Jaime Coello Manuel

Publicado por Paradigma

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