La prole de la escritura: bienestar y beneficio

Parece una paradoja: sólo cuando nos dedicamos por completo a escribir sin perseguir la buena fortuna o sacar algún provecho, encontraremos estos bienes.

En una de las primeras entregas de esta columna, compartí mis reflexiones sobre Las consortes de Ganesh, Siddhi y Buddhi, pero estos matrimonios de Ganapati tuvieron descendencia. La mitología hindú, en especial los Puranas, presenta a Ganesh no solo como el removedor de obstáculos, sino también como una figura familiar. Dentro de su prole, sus hijos Shubh y Labh encarnan principios filosóficos y cualidades esenciales que una vez asimilados, ofrecen una profunda inspiración para el proceso creativo y la vida de quienes arrastramos el colmillo.

            Shubh, cuyo nombre significa “auspiciosidad”, “bienestar” o “buena fortuna”, es el mayor de los dos hijos de Ganapati. Su nacimiento se entiende como una manifestación directa de las bendiciones y la prosperidad que emanan de la sabiduría y el intelecto de Ganesh. En algunas narrativas, su madre es Riddhi (una consorte quien no aparece en todos los mitos y quien personifica la prosperidad material), lo cual refuerza su simbolismo de bienestar y fortuna. La existencia de Shubh puede simbolizar lo siguiente: cuando el intelecto y la sabiduría (Ganesh) se aplican de forma adecuada en la cotidianidad, el resultado natural es un estado de auspiciosidad, de condiciones favorables y de un ambiente propicio para el crecimiento. No es una prosperidad obtenida por medios ilícitos o egoístas, sino surgida de la rectitud, la diligencia y la aplicación de principios sabios. Shubh es entendido como la personificación de la consecuencia positiva de una vida vivida en armonía con los valores de El Señor de los Escritores. Su presencia en la familia divina nos recuerda que la riqueza y el bienestar son frutos de la sabiduría y la eliminación de obstáculos. Se le considera el portador de la buena suerte y el catalizador de eventos favorables, asegura los resultados positivos y un ambiente propicio como recompensa de los esfuerzos. Su figura misma afirma que la vida, cuando se alinea con la sabiduría divina, atrae de manera natural la fortuna y la felicidad, y crea un camino despejado para el desarrollo personal y espiritual.

            Ahora, el menor, Labh, cuyo nombre se traduce como “beneficio”, “ganancia” o “provecho”, es el segundo hijo de Ganapati. En algunas versiones, es hijo de Siddhi (la consorte quien es el logro y la perfección personificados), lo cual subraya su papel como el resultado tangible de los esfuerzos y la sabiduría. La figura de Labh simboliza los frutos y las recompensas obtenidas de la acción y el discernimiento. Representa esta idea: todo esfuerzo bien dirigido, toda sabiduría aplicada y toda acción con propósito, inevitablemente producirán un retorno positivo. Estas “ganancias” no se limitan sólo a la riqueza material, también abarcan beneficios espirituales, intelectuales, emocionales y de crecimiento personal. Labh es la personificación de la recompensa del trabajo duro y de la aplicación inteligente del intelecto. Su figura mítica refuerza este mensaje: el universo es justo y la dedicación y la perseverancia son virtudes siempre recompensadas. La presencia de Labh en la prole de El Señor de los Escritores nos recuerda que la vida no sólo consiste en superar obstáculos, sino también en cosechar los beneficios de esos triunfos. Es la manifestación de invertir sabiduría y esfuerzo, lo cual siempre fructifica como “ganancias”, tanto en el plano terrenal como en el espiritual. Juntos, Shubh y Labh, a veces llamados “Shubh Labh” en una sola frase, representan la dualidad de la auspiciosidad y el beneficio, son inseparables del camino de la rectitud y la sabiduría encarnada en Ganesh.

            En cuanto a su relación con quienes escribimos, Shubh simboliza las condiciones favorables y la buena fortuna en el proceso de escritura. Para nosotros, él se manifiesta en los momentos de inspiración fluida, en la aparición de ideas novedosas, en la facilidad para encontrar las palabras adecuadas, o incluso en la creación de un entorno propicio y sin interrupciones para trabajar. Representa la “buena racha” creativa, cuando el trabajo parece avanzar sin esfuerzo excesivo y los resultados son gratificantes. Es la energía que atrae la armonía y el bienestar al acto de escribir. Shubh es antagonista del bloqueo del escritor y de la sensación de estancamiento, mientras fomenta una actitud de apertura y receptividad a la inspiración. Su simbolismo anima a quienes escribimos a cultivar un estado mental positivo, a confiar en nuestro proceso creativo y a buscar activamente fuentes de inspiración. Al meditar quién o qué es Shubh, podemos aprender a reconocer los momentos de claridad y facilidad y aprovecharlos, a superar la frustración y la desesperación que pueden acompañar los períodos de sequía creativa. La auspiciosidad puede ser cultivada a través de la persistencia y la fe en la propia capacidad y él es un recordatorio de ello. Shubh inspira a quienes escribimos a crear un ambiente propicio para la creatividad, tanto física como mental. Fomenta la gratitud por la inspiración y la capacidad de reconocer y aprovechar las oportunidades que surgen. La escritura no necesita ser una lucha, también puede ser un flujo gozoso y auspicioso, y Shubh nos lo recuerda. Como mito, promueve esta idea: la preparación y la intención correcta (Ganesh) pueden invitar a la buena fortuna (Shubh) en el proceso creativo, y hacen de la escritura una experiencia más fluida y gratificante.

            Por su parte, Labh representa los beneficios y las recompensas, tanto tangibles como intangibles, producto del esfuerzo. Para quienes escribimos, esto incluye el reconocimiento, la publicación, el impacto positivo en los lectores, el crecimiento personal, la satisfacción de haber creado algo valioso o, incluso, el éxito comercial. Él es el fruto del trabajo, la culminación de la dedicación y la manifestación de los resultados esperados. Labh ayuda a superar el desánimo, la falta de motivación y la sensación de que nuestro trabajo es inútil o no será recompensado. Su simbolismo alude en quienes escribimos al esfuerzo invertido en nuestra escritura y su propósito, a que los frutos del trabajo honesto y dedicado se manifestarán en su momento. Mantiene en nuestras mentes los resultados positivos, ya sea el éxito comercial o la profunda conexión con nuestra audiencia, y nos motiva a continuar pese a la incertidumbre y las dificultades inherentes al camino del escribir. Labh, el “beneficio”, es la fuerza que nos permite, a quienes escribimos, mantener la perspectiva a largo plazo y la fe en el valor de nuestros textos.     Labh nos inspira y ayuda a mantener una visión clara de los resultados deseados y a trabajar con un propósito. No se trata solo de la ganancia material, sino también del profundo sentido de realización que proviene de compartir una historia o una idea con el Mundo. Es la encarnación de la fuerza auxiliar que nos impulsa a valorar nuestro trabajo y a comprender su posible impacto, nos proporciona una motivación intrínseca para seguir arrastrando el colmillo por la página. Labh, como figura mítica, se puede entender así: cada palabra escrita, cada hora invertida, son una inversión personal con la vista puesta en un futuro beneficio, ya sea la culminación de un texto, la conexión con un lector o el desarrollo de una habilidad; mantiene presente la gratificación y recompensa, inherentes al trabajo duro y la perseverancia en el proceso creativo, aunque sea desafiante.

Publicado por Paradigma

Medio de comunicación dedicado al periodismo literario de largo aliento; nuestras bases son la ética, la veracidad, el respeto a las fuentes y a las audiencias.

Deja un comentario