
Aunque la ira es una emoción potente, capaz de impulsar cualquier proyecto de escritura, cuando no está controlada puede dominarnos, adueñarse y paralizar cualquier proyecto.
Llega el turno del quinto avatar, según el orden en el Mudgala Purana, de los Ashta Ganesha o Los 8 Ganeshas, Lambodara. El nombre Lambodara significa “el de vientre largo” o “el del vientre prominente” (del sánscrito “lamba”, “largo”, y “udara”, “vientre”). Esta característica es una de las más distintivas de su iconografía y simboliza la capacidad de Ganesh para contener y digerir todo el universo, absorbiendo tanto lo bueno como lo malo. Su vientre “colgante” representa la totalidad del universo, la capacidad de abarcar la prosperidad, la abundancia y todas las experiencias de la vida, siempre con ecuanimidad. En primera instancia puede parecer una repetición del avatar Mohodara, el tercero, pero su “pasatiempos” o historias son diferentes aunque coincidan en el atributo de la enorme barriga y su capacidad para contenerlo y abarcarlo todo. Por ejemplo, también encontramos este avatar en el Brahmanda Purana, ahí Ganesh contiene en sí mismo el pasado, el presente y el futuro, y por ello se le llama Lambodara. Según un relato del Brahma Purana, a Ganapati le gustaba beber mucha leche. Debido a esto, su madre, Parvati, le advirtió que su estómago podría crecer demasiado si seguía bebiéndola en abundancia. Desde entonces, Ganesh también recibió el nombre de Lambodara.
Una historia de Lambodara se encuentra en el Ganesha Purana. Ahí se cuenta que surgió para subyugar a Krodhasura, el demonio de la ira. Como todos los demonios derrotados por El Señor de los Escritores, Krodhasura tuvo un origen singular, relacionado con el único avatar femenino de Visnú: Mohini, quien es la personificación de Maya, la ilusión del Mundo; tiene una forma muy atrayente y se le representa como una femme fatale con grandes poderes de seducción. Mohini nació para repartir el elixir de la inmortalidad a los dioses, engañar a los demonios y privarlos del brebaje, pero cuando Siva la vio, el deseo se apoderó de él para luego trocarse en inmensa ira, producto de su arrepentimiento por dejarse cautivar por Mohini. Siva derramó una gotas de sudor (según los textos más recatados, de semen según otros) y de esto nació Krodhasura. Este demonio, cuyo nombre significa literalmente “demonio de la ira”, fue instruido por el gurú de los demonios, Shukracharya, quien lo aleccionó sobre el culto a Surya, el sol y, tras una ardua penitencia a dedicada a éste, obtuvo invencibilidad, salud robusta, inmenso poder y riqueza ilimitada.
Fortalecido por estos dones, Krodhasura emprendió una campaña de conquista, subyugando la Tierra y expulsando a los dioses de sus moradas celestiales. Ante esta tiranía, las deidades, angustiadas, imploraron la ayuda de Ganesh. En respuesta a su devoción, Ganapati se manifestó como Lambodara, el Señor del largo vientre. Montado en su fiel ratón, Mooshika, Lambodara atacó la capital del demonio. Tras una feroz batalla donde las armas celestiales de Krodhasura resultaron ineficaces contra el poderoso Señor de los Escritores, Lambodara reveló su verdadera naturaleza: “Todo este universo, con sus innumerables formas, reside dentro de mi vasto estómago. Así, los sabios me llaman ‘Lambodara’, el de largo vientre”. Explicó que el universo se origina en Él, es sostenido por Él y finalmente se fusiona de nuevo en Él. Ante esta revelación profunda, Krodhasura reconoció sus errores, devolvió el control de la Tierra y los cielos a sus legítimos dueños y se retiró al inframundo.
La victoria de Lambodara sobre Krodhasura, el demonio de la ira, representa la victoria sobre una de las cualidades humanas negativas más destructivas: la ira incontrolada (no sé qué pienses tú, pero en mi experiencia es así). Su historia enseña que la ira, aunque poderosa en su origen (nacida de Siva, la conciencia personificada), puede ser dominada y contenida. Su lección moral y espiritual principal reside en mostrar la importancia de la paz interior, la tolerancia y la ecuanimidad.
El gran vientre de Lambodara simboliza la capacidad de “digerir” y asimilar todas las experiencias de la vida, tanto agradables como desagradables, sin permitirles perturbarnos. Esto implica la trascendencia de las dualidades de la existencia (como la felicidad y la tristeza, representadas por los hijos de Krodhasura, Harsh y Shok, respectivamente) y el desarrollo de una perspectiva integral y desapegada. La práctica espiritual derivada del ejemplo de Lambodara ayuda a manejar y canalizar la ira de manera constructiva, liberándose de los apegos poco saludables y cultivando la sabiduría para navegar la vida con serenidad. Se puede encontrar una especie de manual de control de esta emoción en el diálogo de Séneca titulado, precisamente, Sobre la ira.
La conexión del avatar Lambodara con el rol de Ganesh como Señor de los Escritores es profunda y multifacética:
- Dominio de la ira: El proceso de escritura a menudo está plagado de frustración, bloqueos creativos y autocrítica, que pueden manifestarse como arranques de ira o impaciencia. Lambodara, al vencer a Krodhasura, simboliza la capacidad humana para dominar esta emoción negativa. Un escritor puede inspirarse en Lambodara para atraer la energía necesaria para mantener la calma, la paciencia y la perseverancia frente a los desafíos de la escritura, permitiendo que la creatividad fluya sin interrupciones emocionales.
- Digestión de experiencias e ideas: El gran vientre de Lambodara, que digiere el universo entero, es una metáfora del proceso de escritura. Un escritor debe asimilar y procesar una vasta cantidad de información, experiencias, emociones e ideas para transformarlas en una obra coherente y significativa. Lambodara inspira al escritor a no solo consumir conocimiento, sino a internalizarlo, reflexionarlo y “digerirlo” completamente antes de expresarlo en palabras. Esto conduce a una escritura profunda, matizada y auténtica. Piénsese en el proceso de digestión necesario para escribir una novela sobre una lectora furiosa porque su personaje favorito murió en sus novelas, por supuesto que me refiero a Misery, de Stephen King.
- Totalidad y perspectiva amplia: La capacidad de Lambodara para contener el cosmos en su vientre sugiere una visión holística y una perspectiva amplia. Para un escritor, esto se traduce en la habilidad de ver la “imagen completa” de su historia, sus personajes o su argumento. Fomenta la creación de narrativas ricas en detalles, con múltiples capas de significado y una comprensión profunda de la condición humana, evitando la superficialidad y la fragmentación.
- Eliminación de obstáculos internos: Ganesh es el removedor de obstáculos (Vighnaharta). En el contexto de la escritura, muchos obstáculos son internos: el miedo al fracaso, la duda, la procrastinación, la paralizante búsqueda de la perfección. El avatar Lambodara, como alegoría de la victoria sobre la ira, nos puede dar ánimo para eliminar estos bloqueos emocionales y psicológicos que nos impiden continuar en la escritura. El ejemplo a Lambodara puede proporcionar la fuerza mental para superar estas barreras y mantener la disciplina necesaria para completar un proyecto de escritura.
- Sabiduría y ecuanimidad en la crítica: Los escritores a menudo enfrentan críticas, tanto constructivas como destructivas. La ecuanimidad encarnada en Lambodara es crucial para aceptar la crítica sin dejarse abrumar por la ira o el desánimo. Permite al escritor discernir lo útil de lo inútil, aprender y crecer, sin que su ego se interponga en el camino de la mejora continua. Pienso que quizá el rechazo de la novela La conjura de los necios, no hubiera sido tan devastadora para su autor, John Kennedy Toole, con el paradigma de Lambodara en su espíritu… quizá.
