
Donald Trump cobra por reunirse con él. Según investigaciones del medio Wired, que han sido retomadas por medios como The Guardian, ciertos líderes empresariales han llegado a pagar hasta 5 millones de dólares para tener encuentros personales con el presidente de los Estados Unidos.
“Está invitado a una cena a la luz de las velas con el presidente Donald J. Trump como invitado especial”, dice una invitación retomada por el medio británico. “Se proporcionarán detalles adicionales al confirmar su asistencia. Las confirmaciones se atenderán por orden de llegada. El cupo es muy limitado. $1,000,000 por persona”.
¿Por qué alguien pagaría por estar presente en una cena de esta naturaleza? Pues bien, tomemos el ejemplo de Ricardo Salinas Pliego, dueño de TV Azteca, Elektra, Banco Azteca y hace no mucho del fracasado equipo de futbol de Mazatlán, quien hace algunos días presumió de forma afable que fue requerido para este encuentro.
Sin que exista fotografía de ambos, porque seguramente ni la mano se dieron, pues Salinas Pliego fue uno de 850 invitados, el empresario mexicano afirmó que “siempre es bueno intercambiar ideas y posiciones con las gentes claves de la administración Trump”. Lo que no dijeron en ninguno de los reportajes transmitidos en su televisora, es que el boleto para esta cena costó 100 mil dólares (casi un millón 800 mil pesos), cosa que tampoco han desmentido los comunicadores de su empresa.
Pero bueno, él hizo su intento por parecer que, en Estados Unidos, la Casa Blanca lo toma en cuenta y lo incluye en los diálogos sobre la relación bilateral entre México y el vecino del norte, cuando no es así. Sin embargo, es una buena forma de ver las estrategias de posicionamiento político que el magnate está implementando, toda vez que se muestra como el más interesado por ser candidato de la oposición con miras a 2030.
Esta práctica es común y no es para sorprenderse.
En el libro El Loco, del periodista Juan Luis González, así como en reportajes de medios internacionales como DW, se encuentran las tarifas que el presidente de Argentina, Javier Milei, ha llegado a cobrar por reuniones similares, incluso antes de lograr su victoria contra el peronismo, a finales de 2023.
El líder de La Libertad Avanza ha llegado a cobrar desde 5 mil hasta 50 mil dólares por cenas en las que asesoraba a sus clientes en temas políticos, económicos y demás tópicos en los que, él cree, es especialista; incluso en temas de criptomonedas, como $LIBRA, que terminó siendo una estafa global por la que miles en el mundo perdieron millones de dólares.
En fin, Ricardo Salinas Pliego prefirió evadir sus adeudos con el Sistema de Administración Tributaria, que vienen desde 2008, de 51 mil millones de pesos, los cuales, con el descuento de 39 por ciento que podría gestionar por ley, terminarían en 31 mil millones de pesos; pero no, él afirma que es un “perseguido político”, como lo dijo en los reportajes transmitidos en TV Azteca tras su viaje a Estados Unidos, que, huelga reafirmar, no fue una reunión con Donald Trump.
Pero, más a fondo, ¿qué implica que Salinas Pliego quiera parecer el mexicano favorito de Donald Trump? Más allá de la estrategia mediática que quiere para sí mismo el empresario del Ajusco, todos los que orbitan la esfera política de Trump son lacayos de la extrema derecha, que usan como bandera la palabra libertad, aunque es lo primero que empeñan al ponerse bajo las órdenes del país más neoliberal e imperialista que ha existido desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.
No será una sorpresa, si Salinas Pliego aparece de pronto en las próximas ediciones de la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC), un foro donde, hasta ahora, el abanderado mexicano ha sido el actor Eduardo Verástegui y donde han aparecido figuras como el propio Javier Milei; Elon Musk, antes de su pelea con Trump, y Jair Bolsonaro, expresidente de Brasil, quien enfrenta procesos judiciales por el intento de golpe de Estado y se encuentra inhabilitado políticamente.
Un hombre clave de la CPAC es Steve Bannon, exasesor de Trump, quien también ha sido señalado por lavado de dinero, desacato al Congreso y otras causas penales. Este personaje estuvo detrás de la creación del partido español de ultraderecha Vox, del mismo Milei y de proyectos ultraconservadores en el mundo, como el de Viktor Orbán, en Hungría.
Lo que debemos de reflexionar es si queremos en México un proyecto de Estado con un farsante de ultraderecha como líder, quien no pudo ni tomarse una foto con Trump, pero afirma que tuvo reuniones estratégicas con sus “gentes claves”. La nueva narrativa de Salinas Pliego pareciera sacada de una novela de Jorge Ibargüengoitia, donde el personaje hace mil peripecias sólo para no pagar sus deudas. Los delirios del magnate, o algo así, se hubiera llamado ese libro que el maestro de Guanajuato nunca escribió, pero cuya trama nos está regalando el propio empresario.
Miguel Alejandro Rivera / Textos y Contextos
