Usa el “aroma” del texto para eliminar el apego a lo innecesario

A veces nos “enamoramos” de aspectos de nuestro trabajo que no llevan a ningún puerto y debemos liberar al texto de su tiranía.

Vighnaraja es el séptimo de los ocho avatares de Ganesh, según el orden establecido en el Mudgala Purana, de los Ashta Ganesha o Los 8 Ganeshas. Su adoración se centra en la eliminación de obstáculos y la superación del apego. Aunque no hay festividades exclusivas dedicadas a Vighnaraja, es venerado durante el Ganesh Chaturthi y otras celebraciones dedicadas a Ganesh. La meditación en la forma de Vighnaraja y recitar mantras asociados a Ganapati, como “Om Gam Ganapataye Namaha”, son prácticas comunes. El culto a Vighnaraja busca la sabiduría para discernir entre el afecto saludable y el apego destructivo, y para encontrar la fuerza para liberarse de las ataduras que impiden el progreso personal y espiritual.

            El nombre Vighnaraja significa “El Rey de los Obstáculos”, “Destructor del error” o “El Señor de los Impedimentos”. Este avatar es una manifestación de Ganesh como el removedor supremo de obstáculos (Vighnaharta), pero también como quien puede crearlos si es necesario para mantener el orden universal. Este avatar es radiante, poderoso y una de sus características distintivas es su vehículo (vahana), la serpiente celestial Shesha, y no Mooshika. Montar a Shesha, quien sostiene el universo, subraya su dominio sobre las fuerzas universales y su capacidad para controlar incluso los obstáculos más grandes. En cuanto a sus atributos iconográficos es representado con cuatro brazos, y los objetos que porta incluyen el lazo (pasha), el aguijón (ankusha), la flor de loto y un modaka (dulce); simbolizan su capacidad para atar las ilusiones, guiar a los devotos y ofrecer las dulzuras de la liberación.

            Vighnaraja surgió para subyugar a Mamasura, el demonio del egoísmo, del apego excesivo y la posesividad (Mamta), su historia se narra en el Ganesha Purana. Mamasura nació de la risa de Parvati en los jardines sagrados de Kailash. Parvati lo nombró “Mum” o “Mamtasur” (Mamta significa afecto, Asur significa demonio), con lo cual reconoció su origen en un momento de “afecto juguetón” hacia Siva.       Mamasura, aunque virtuoso en su origen, fue influenciado por Shambarasura (rey demonio enemigo del dios del deseo erótico) y dominó las artes oscuras, transformándose en un símbolo del apego excesivo. A pesar de haber adorado a Ganapati durante un milenio y haber obtenido bendiciones de poder ilimitado y dominio sobre los reinos, Mamasura se volvió un tirano. Conquistó los tres mundos y estableció su capital en Nirmampuri (cuyo significado es “crueldad”) y promovió la injusticia. La rectitud universal disminuyó y el miedo se extendió por todos los corazones. Ante la tiranía de Mamasura, los dioses, desesperados, buscaron la ayuda de Vishnu, quien les aconsejó invocar a Vighnaraja. Las deidades realizaron penitencia, y en un auspicioso Chaturthi, Vighnaraja se manifestó y, tras evaluar la situación, se dirigió al campo de batalla. En un acto de poder divino, Vighnaraja desarmó a los ejércitos de Mamasura y los hizo desmayar con el aroma de su loto divino. Al recuperar la conciencia, Mamasura, aún tembloroso, alabó a Vighnaraja. Éste le ordenó permitirle a los dioses disfrutar de sus moradas celestiales y a los sabios practicar el Dharma con libertad. Le indicó renunciar a las acciones injustas y que, en cambio, estableciera su reino en los corazones de quienes no adoraban a Ganesh, en forma de un apego poco saludable y fascinador. Mamasura aceptó las órdenes, se retiró al inframundo, y la paz volvió a prevalecer en el universo.

            El avatar Vighnaraja vence a Mamasura, el demonio del apego excesivo y la posesividad. Filosóficamente, representa la victoria sobre una cualidad humana negativa que más sufrimiento causa: el apego desmedido, ya sea a lo material, a las relaciones, a las ideas o al ego. Su historia enseña que el apego, sin importar que su nacimiento sea de un afecto puro (como el de Parvati), puede transformarse en una fuerza perniciosa si se vuelve excesivo y descontrolado, llevando a la tiranía y la injusticia. La lección moral y espiritual principal de Vighnaraja es la importancia del desapego y la liberación de la posesividad. Nos enseña a mantener una perspectiva equilibrada sobre las cosas mundanas, a reconocer su transitoriedad y evitar su dominio sobre nosotros. La victoria de Vighnaraja sobre Mamasura simboliza la capacidad de El Señor de los Escritores para eliminar los obstáculos surgidos del apego y la posesividad y, a la par, promover el crecimiento espiritual y la armonía. Este avatar nos recuerda que la verdadera libertad reside en la capacidad de soltar y no aferrarse a lo impermanente.

            El simbolismo de Vighnaraja puede ser una fuente de inspiración para quienes escribimos y ofrecernos herramientas conceptuales para enfrentar los desafíos inherentes al arte de escribir:

  • La historia de Mamasura derrotado por Vighnaraja es una metáfora de la lucha de quien escribe contra el apego excesivo a su propio trabajo. Es común que nos enamoremos de nuestras palabras, ideas o incluso errores, lo que nos impide ver la obra con objetividad. Un escritor puede apegarse excesivamente a una idea, un personaje o una frase, incluso cuando no funcionan para la narrativa general. Este apego (Mamasura) puede convertirse en un obstáculo para la evolución de la obra. La historia de Vighnaraja nos sirve de alegoría para desarrollar un desapego saludable, eliminar lo que no sirve, a ser flexible y a estar dispuesto a reescribir, editar o incluso descartar partes del texto en aras de la calidad y la coherencia general permitiéndonos editar sin piedad, aceptar críticas constructivas y hacer los cambios necesarios para mejorar la obra, incluso si eso significa “matar a nuestros queridos”. Este desapego fomenta la evolución y el crecimiento de la escritura.
  • El título de Vighnaraja, “Rey de los obstáculos”, no solo implica la capacidad de removerlos, sino también de comprender su naturaleza y, en ocasiones, de utilizarlos o controlarlos. Para quien escribe, esto puede significar reconocer que los obstáculos (como el bloqueo del escritor, la falta de tiempo o la dificultad con un personaje) no son enemigos, sino desafíos a superar con estrategia y perseverancia. Vighnaraja muestra el camino a quienes escribimos para ver los obstáculos como oportunidades para desarrollar nuevas soluciones creativas, fortalecer la disciplina y profundizar la comprensión de nuestro propio proceso. Es un recordatorio de que el camino hacia una obra terminada está lleno de impedimentos, pero que la fuerza para superarlos reside en nosotros mismos.
  • Montar a Shesha, la serpiente cósmica, simboliza el dominio sobre las fuerzas fundamentales y la capacidad de manejar lo vasto y lo complejo. Para quien escribe, esto puede ser una fuente de confianza para abordar temas ambiciosos, construir mundos complejos o desarrollar narrativas de gran alcance. Le recuerda a quien escribe su capacidad de “sostener” y dar forma a universos enteros dentro de su imaginación y plasmarlos en palabras, mientras controla los elementos más intrincados de su creación. También puede representar la conexión con la sabiduría primordial necesaria para dar profundidad y significado a la escritura.
  • El loto divino de Vighnaraja, cuyo aroma hace desmayar a los demonios, puede ser símbolo de la claridad y la pureza necesaria en la visión creativa. En momentos de confusión o bloqueo, puede invocarse esta claridad para disipar las dudas y las ideas confusas, y purificar al texto para que se revele con una nitidez y una dirección renovadas. Es la inspiración para lograr una mayor claridad de pensamiento y un enfoque más nítido en nuestro propósito, para encontrar la “esencia” de la historia y comunicarla de manera efectiva. Esto es esencial para desarrollar una trama coherente, personajes creíbles, un mensaje efectivo, y permitir que la voz de quien escribe se manifieste sin las interferencias del ego o las distracciones externas.

El Colmillo de Ganesh / Jaime Coello Manuell

Publicado por Paradigma

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