¿Quién es el dictador?

Primero que nada: sí, Venezuela ha tenido problemas económicos y políticos los últimos años; sí, como en cualquier país, había detractores del chavismo en ese extraño híbrido que es la democracia socialista, posible en Sudamérica desde que aquel gran hombre, llamado Salvador Allende, llegó a la presidencia de Chile en 1970.

Asimismo, muchos problemas de Venezuela venían de ser una oposición al sistema mundo, como los problemas de Cuba, que no puede comerciar con montones de países porque Estados Unidos los tiene amenazados: si tus productos tienen algo que ver con Cuba, no te compro nada. Así le pasaba al país bolivariano.
Aquí la pregunta es: ¿quién es el dictador? Bien, si alguien argumenta que durante 27 años de gobiernos chavistas hubo injusticias contra los detractores del socialismo, jamás, jamás será comparable con los daños que causan las intervenciones estadounidenses, como la que sufre Venezuela en este convulso inicio de 2026.

No es difícil analizar el partido cuando ya se terminó, menos es difícil saber qué viene para una nación después de que Estados Unidos llega y reafirma su autoconcepto del «líder mundial por la paz».

Represión, asesinato de opositores, regímenes neoliberales, imperialismo… ¿No? Augusto Pinochet, en Chile; Rafael Videla, en Argentina; Rafael Trujillo, República Dominicana; Anastasio Somoza, Nicaragua; Manuel Noriega, Panamá, y no se nos olvide que Luis Echeverría (México, 1970-1976) estaba vinculado a la CIA.
La cuestión es que para muchos, esos fueron casos locales donde Estados Unidos no tuvo nada que ver, pero proyectos como el Plan Cóndor dan muestra de que cada asesinado, cada desaparecido, cada torturado de esas dictaduras es víctima del imperialismo estadounidense.

Debido a la globalización y a que las redes sociales de Occidente se meten como humedad entre las grietas, Irán también se tambalea, y sólo un ignorante pensaría que es buena idea seguir una revolución encabezada por el apellido Reza Pahlevi… Es como si en México esperáramos el regreso de un Díaz Ordaz.

En fin, ahí va el mundo, caminando a los brazos de los Milei, de los Bolsonaro, de los Piñera, de los Macri, de los Orbán, de los que engañan a los bobos con la ilusión de comprarse a crédito lo que quieran en tiendas como Elektra.

Y es que en Estados Unidos y en todos los territorios imperialistas neoliberales también hay pobreza, sólo que los medios masivos la quitan de su encuadre y enmarcan con mayor fuerza la de países con regímenes en resistencia al neoliberalismo.

¿Qué pasó con personajes como Sadam Husein o Muamar Gadafi? Estados Unidos les dijo: «Te apoyo para tener presencia en tu región, pero creo que sí eres algo dictador ahora que quieres tener tus reservas en oro y no en dólares».
¿Por qué hay quienes ven la situación de Venezuela con preocupación? Más que desarrollar la idea, recomiendo leer a Octavio Ianni y la forma en la que explica el daño que hicieron la Escuela de las Américas y las dictaduras del Siglo XX financiadas por Estados Unidos.

Sólo como ejemplos, están los salvadoreños, guatemaltecos y demás habitantes del continente que fueron entrenados por los boinas verdes para matar a sus propios primos, sobrinos, hermanos.

Entonces, ¿quién es el verdadero dictador? Después de su golpe a Venezuela, donde miles de personas han salido a la calle para demandar la liberación de Nicolás Maduro, Donald Trump afirmó que el siguiente régimen en caer es Cuba, lo que no es una predicción, sino una amenaza, y lo que más debiera preocuparnos es la obsesiva relación que se está haciendo con México desde la narrativa de los medios masivos ante el caso del chavismo.

Ahora resulta que Maduro era un narcotraficante vinculado a los cárteles mexicanos, que operaba desde México y demás informes que suenan a justificaciones para la violación de nuestra soberanía.
Cuidado, porque las redes sociales y el encuadre que los nuevos líderes de opinión están haciendo del caso Venezuela están dirigidos a esa nueva generación de jóvenes que no leen un libro ni en defensa propia, que no les gusta la historia, consumistas a más no poder y cuya patria es el crédito para cumplir con la fantasía de un estatus social.

¿Quién es el verdadero dictador? El que invade países saltando el derecho internacional, cuyas instituciones, por cierto, también domina. No importa que Brasil, España, México, Chile y Colombia se unan y vayan a la ONU, a la OEA o a la Corte de La Haya, de una recomendación inútil no va a pasar e igual Trump se quedará con la reserva de petróleo más grande del planeta, de rededor de 300 mil millones de barriles.

La nueva encargada de la presidencia en Venezuela, Delcy Rodríguez, ya recibió las «instrucciones» de Trump: «Queremos acceso total a los recursos naturales y la infraestructura», bajo una nueva doctrina a la que llamó Donroe, haciendo referencia a la doctrina Monroe y a que «el hemisferio occidental» es suyo. ¿Quién es el dictador?

En fin, dan igual las reflexiones de millones a los que nos duele ver caer a un país cuyo petróleo ahora pasa a las manos de Donald Trump… Como decía Eduardo Galeano: «En el Corán podría estar, aunque no esté, esta profecía: Las riquezas naturales serán la maldición de las gentes».

Y a manera de corolario: no soy venezolano, pero opino, porque México ya es receptor y no sólo país de paso de miles de migrantes que vienen de toda América Latina, incluido Venezuela, y eso impacta mi realidad, ¿a dónde irán los repartidos venezolanos que está deteniendo el ICE porque ya «arreglaron» las cosas en su país?; opino porque Trump se muestra insaciable y México podría ser una más de sus víctimas. El imperio globalizó el mundo y ahora resulta que uno no tiene derecho a opinar… Me reservo mi derecho a hacerlo.

Textos y Contextos / Miguel Alejandro Rivera

Publicado por Paradigma

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