El origen de todo texto

La madre de cualquier texto es la energía primordial común a toda disciplina e inspiración

En hinduísmo, Ganesh, como cada uno viene, de manera primaria de su madre, en este caso, Parvati; y ella es la personificación de la energía generativa. Sin ella ninguna Creación es posible, ni la del Universo ni la de ningún texto. Para comprender la naturaleza de Ganapati, y del acto creativo, es importante conocer a su madre, quien pare a la escritura y a su Señor, asunto que no puede ser sino un símbolo con lecciones fundamentales para quienes escribimos. Si te interesa ahondar en Parvati, puedes echarle un ojo tanto al Shiva Purana como al Skanda Purana.

            El nombre de Parvati, significa “hija de la montaña”. En su vida anterior como Sati, la diosa fue la primera esposa de Siva. Cuando su padre Daksha organizó un gran sacrificio védico e insultó a propósito a su yerno al no invitarlo, Sati, incapaz de soportar la humillación, se arrojó al fuego sacrificial. Devastado, Siva adoptó una forma terrible y sacrificó a su suegro y a todos los asistentes a la reunión, luego llevó el cuerpo ardiendo de Parvati en sus brazos mientras daba rienda suelta a su danza destructiva que poco a poco destruía más y más de la Creación hasta amenazar con el aniquilamiento del Universo. Sólo cesó el baile cuando Visnu desmembró el cadáver de Sati con su disco Sudarshana. Los pedazos cayeron en cincuenta y un lugares sagrados de la India, creando los Shakti Peethas. Luego, Sati renació como Parvati, hija de Himavan, el rey de las montañas, y de la apsará Mena. Pero renacer no fue suficiente. Siva buceaba en meditación profunda desde la pérdida de Sati, y no mostraba ningún interés en el mundo. Aquí comienza una extraordinaria demostración de persistencia y paciencia por parte de Parvati. Durante años, ella practicó austeridades extremas en las montañas donde Siva meditaba. Se despojó de todas sus joyas y ropajes finos, se vistió con cortezas de árbol, comió sólo hojas para sobrevivir y, con después de un tiempo, sólo aire. Los devas, alarmados por la intensidad de sus austeridades, enviaron a Kama, el dios del deseo, para despertar a Siva. Pero Siva se incomodó y redujo a Kama a cenizas cuando abrió su tercer ojo… Ni con esto Parvati se rindió. Continuó sus austeridades hasta que Siva, impresionado por su devoción inquebrantable, aceptó desposarla. Esta historia expone a Parvati como la energía creativa primordial, Shakti, sin la cual incluso Siva permanece inerte. Como explica la tradición tántrica, “Siva sin Shakti es Shava”, un cadáver. Parvati no sólo es la consorte de Siva; es la fuerza activadora de su potencial. Mientras Siva representa la consciencia pura e inmóvil, Parvati encarna la dinámica creativa, el movimiento y la manifestación material del potencial espiritual.

            Para nosotros, quienes escribimos, Parvati puede simbolizar la persistencia creativa esencial. Aunque sucede, es raro que la escritura surja de momentos de inspiración repentina. Es más común que se presente durante la dedicación disciplinada, de regresar una y otra vez al borrador, de refinar y reescribir hasta llegar a la forma definitiva del texto. Parvati también representa la protección al trabajo en desarrollo. Así como ella creó a Ganesh para guardar su privacidad durante su baño, el escritor debe proteger sus obras en gestación de críticas prematuras y miradas invasivas.

            Aunque la iconografía de Parvati está menos codificada comparada con la de Siva, ciertos símbolos emergen una y otra vez. El espejo (darpana) que porta en ocasiones, representa autoconocimiento y reflexión. No es vanidad sino un examen íntimo: la capacidad de verse con claridad y libre de ilusiones. Parvati usa este espejo para contemplar su verdadera naturaleza como Shakti, la energía universal; para quien escribe, este objeto simboliza la necesidad de un ejercicio de auto-reflexión brutal. Antes de poder crear personajes complejos, quienes escribimos debemos mirarnos con honestidad a nosotros mismos, de reconocer nuestras propias contradicciones, hipocresías y sombras. La escritura auténtica emerge de este despiadado conocimiento interior.

            El loto (padma) es quizás el símbolo más ubicuo de Parvati. Es una flor principalísima en las tradiciones espirituales asiáticas como budismo, shintoísmo, taoísmo y, por supuesto, en el hinduismo. Florece en aguas fangosas y representa, entre otras cosas, la pureza creativa y el desapego. El loto también simboliza despliegue: del mismo modo que sus pétalos se abren poco a poco, la creatividad se despliega en etapas, no se fuerza. En términos literarios, el loto apunta a que las mejores obras pueden emerger de experiencias turbias. El trauma, el conflicto y el dolor, el “fango de la vida” nutre las raíces de la creatividad. La habilidad al escribir reside en transformar este material base en algo bello sin contaminarse con amargura o cinismo.

            Con mucha frecuencia, se representan una mano de Parvati con el abhaya mudra, un gesto de bendición (palma extendida hacia adelante) que implica protección y ausencia de miedo. Los vedas enseñan que otorga confianza a sus devotos para perseguir sus dharmas sin temor al fracaso o al rechazo. Nosotros, quienes escribimos, podemos interpretar este mudra como la necesidad de proteger nuestro trabajo en sus etapas vulnerables y de desarrollar la confianza necesaria para compartir la obra con el mundo, cuando sea su momento. También representa la obligación de  quienes escribimos de brindar a los lectores refugio emocional y perspectivas que disminuyan sus temores mediante la canalización de su atención.

            La historia de cómo Parvati reconquista a Siva por medio de austeridades ofrece una lección sobre persistencia creativa. Ella practicó tapas (nombre hindú de estas austeridades) durante años sin garantía de éxito. Incluso después de la incineración de Kama en su intento de ayudarla, Parvati continuó. Esta tenacidad distingue a quienes escribimos de quienes no. La industria literaria produce rechazo rutinariamente. Los manuscritos pueden ser rechazados decenas de veces antes de encontrar un editor. Las reseñas negativas pueden devastar. Los períodos de sequía creativa se sienten eternos. En estos momentos, la persistencia de Parvati proporciona un modelo: no esperó a sentir ganas de practicar austeridades, no se desanimó cuando Siva la ignoró, sólo continuó, día tras día, año tras año. Esta persistencia debe distinguirse de la necedad. Parvati adaptó sus métodos (con la práctica de niveles de austeridades cada vez más intensas) pero nunca abandonó su objetivo. Del mismo modo, el escritor persistente revisa su enfoque cuando los métodos actuales fracasan, busca retroalimentación, estudia el oficio, pero no abandona el proyecto.

El Colmillo de Ganesh / Jaime Coello Manuell

Publicado por Paradigma

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