A tres segundos de ti (2/3)

Por Procoro Augusto López Huerta La joven estaba totalmente confundida. Intentaba con todas sus fuerzas que se diera cuenta de quién era, sin embargo, él tenía las páginas de su memoria en blanco. No recordaba nada del momento en que se habían conocido, ni tenía la más mínima idea de todo lo que componía suSigue leyendo «A tres segundos de ti (2/3)»

A tres segundos de ti (1/3)

 Por Procoro Augusto López Huerta Siempre había soñado con dedicarse a la ciencia. Desde niño demostró gran inclinación por la investigación científica. Su pasión era muy grande. Con el tiempo logró dedicarse a lo que más le gustaba. No estaba dispuesto a hacer algo diferente. El joven científico tenía mucha claridad sobre su futuro. GraciasSigue leyendo «A tres segundos de ti (1/3)»

El delirio cibernético del MenteMadera

Por Francisco Araya Pizarro En un futuro distante, en un mundo digital lleno de cables y neones, existía un programa conocido como MenteMadera. Diseñado para aprender y evolucionar, una falla en su código dio vida a un avatar cibernético: “Pinespace”, un androide digital con una interfaz futurista, comenzó a experimentar emociones y deseos propios. Getta,Sigue leyendo «El delirio cibernético del MenteMadera»

Los dos lados del manto

Por Cinthia Yam Salazar Mi madre aún recuerda con sobrecogedora lucidez sobre todo esa escena en la que su iracunda madre le asestó un enérgico bofetón en la boca. Todo porque ella había pronunciado una “palabra mala”. Era la nena de una tierna edad en la que apenas empezaba a experimentar la música de lasSigue leyendo «Los dos lados del manto»

Playa sola

Por Norberto Flores El carro no arranco. Tomamos el autobús. El mar ante mi ventana era una línea gris, olas como manos blancas intentando aferrarse a la orilla. El aire acondicionado convertí a la escena en un sueño, en una ilusión. Daniel roncaba. El reloj se aproximaba a las seis de la mañana. Habíamos decididoSigue leyendo «Playa sola»

Última orden

Por Alejandro Zapata Espinosa Llegó el que faltaba. Nos encerramos en el cuarto, juntamos las carpetas y servimos los pocillos. El encargado anda alrededor de la mesa, toca los espaldares. Veo a la principal morderse la uña y hacer círculos en un cuaderno ajeno. «¿Hablamos o cada uno pa’ su casa?», decidió. «Pues hablen: losSigue leyendo «Última orden»