Me duele la cabeza y no sé por qué. Tengo el estómago revuelto y no se me quita. La luz me duele, la comida me molesta, los aromas me repugnan. Siento culpa cuando no respondo los mensajes, pero no logro conectar mi respiración con mis brazos, mis piernas, mis ojos, los oídos… No lo logro,Sigue leyendo «Mejor que una aspirina…»
