Por Paulina Guzmán González En el terremoto de 1985, mi papá perdió a una hermana, mis abuelos a una hija y yo crecí sin una tía. En mi imaginario, esa palabra no existe. Siempre me refiero a ella como la hermana de mi papá o por su nombre: Mariela. A las 7:19 am del 19Sigue leyendo «Después de los escombros»
