Miguel Alejandro Rivera Cuando alguien muere, ¿quién queda? Quedan los vivos, y por eso ahí está ella, ocho años y siete días después de que su marido, Armando Chavarría Barrera fuese asesinado al exterior de su domicilio en Chilpancingo, Guerrero, cuando la siempre misteriosa mano del ajusticiamiento político en México, detonara diez veces las armasSigue leyendo «La justicia en Guerrero es un “camino de espinas y lágrimas”: Martha Obezo»
