Por: Zaira Moreno La rabia azota como la marea alta y salpica el interior con agua salada que se mezcla entre cada respiración. La inundación es inminente y familiar. A pesar de la noche y día recorridos, ese fuego no se extingue. Los recuerdos gritan para ser escuchados. El «no voy a recibir órdenes deSigue leyendo «Proceso «
