Las memorias de mis tíos, mi memento mori

Llegué a la casa de mis padres, las canas de mi mamá lucían crecidas, algo que casi nunca permite, pues dice que pintarse el cabello «la pone de buenas». Me senté en la misma silla de la cocina en la que siempre lo hago, tomó mi muñeca, me miró a los ojos y, sin muchasSigue leyendo «Las memorias de mis tíos, mi memento mori»