En redes sociales es común encontrarse con afirmaciones como: «los gatos son casi perfectos». Es innegable su agilidad, sus sentidos afinados y su letal eficacia al cazar una mosca al vuelo. Mi propio gato —un maestro en acrobacias y emboscadas— parece confirmarlo. Pero hay un detalle clave que estas narrativas suelen pasar por alto: laSigue leyendo «Mi hermoso e imperfecto gato»
